A propósito de los padres…

Hace unos días se celebraba el día del padre. No soy un gran amigo de celebrar días concretos que celebra todo el mundo tal vez porque lo celebren de verdad, o tal vez porque queda «cool» en tu perfil de Facebook, Instagram, Twitter o cualquier otra red social, o tal vez porque celebrándolo así cada año (o cada cuanto sea) eso sirve para acallar la conciencia de lo que haces el resto del año…

Hablar acerca de un padre sin caer en las cursilerías acostumbradas de «eres mi héroe», «el mejor padre del mundo», «el padre perfecto» y cosas así o, por el contrario, en la falta de respeto, el rencor o la indiferencia es un poco complicado. Unas frases tienden a idealizar y las otras a criminalizar. Ninguna de las dos tendencias es mi propósito. A ver si lo consigo

Dejadme mencionar tres pasajes de la Biblia que hablan claramente acerca de la igualdad del respeto que los hijos han de tener a los progenitores, pero observad que el punto de vista que pone acerca de la relación con un padre o con una madre son diferentes. Estos textos os los puse en un artículo anterior hablando acerca de las madres. Cualquiera que tenga dos dedos de frente reconocerá que no es lo mismo un padre que una madre, generalmente hablando, el tipo de relación es diferente. Transcribo los textos:

«Hay generación que maldice a su padre y a su madre no bendice. El ojo que escarnece a su padre y menosprecia la enseñanza de la madre, los cuervos de la cañada lo saquen, y lo devoren los hijos del águila.» Proverbios 30:11‭ y ‬17

«El hijo sabio alegra al padre; mas el hombre necio menosprecia a su madre.» Proverbios 15:20

«El hijo sabio alegra al padre, pero el hijo necio es tristeza de su madre.» Proverbios 10:1

Es fácil observar que para Dios es muy importante la familia y el trato entre los miembros que la componen. Hay multitud de pasajes y referencias acerca de la importancia que Dios le da a los roles, responsabilidades y privilegios de los diferentes papeles que existen en la familia. Cuando habla acerca de las generaciones que «escarnecen» a sus padres, está hablando concretamente acerca de los progenitores masculinos. La RAE define escarnecer como «burlarse o mofarse con el propósito de humillar o ridiculizar». Para ser honestos y no señalar o hacer sentir mal a nadie, he de confesar con vergüenza de que en mis años mozos lo hice varias veces y por diversos motivos sin entender que eso en realidad se vuelve contra ti. No importa como sea tu padre, no importa cuantos estudios tenga, no importa lo mal que lo haya hecho o lo que ha dejado de hacer. Tu padre merece tu respeto, no tu burla. Merece tu consideración, no tu humillación. Habrá personas que incluso se reirán o te animarán a ello, pero esas mismas personas que te alientan a comportarte así, si observamos bien, jamás consienten que se diga nada malo de sus padres, piensen ellos lo que piensen, y hayan hecho sus padres lo que hayan hecho. Cuando los hijos entienden esto de manera profunda, cambiará la forma de relacionarnos con nuestros padres y también con nuestros hijos. ¡Cuántas heridas profundas se producen que cuesta muchísimo de curar!

Con el paso del tiempo, la mirada en retrospectiva y la madurez que uno va adquiriendo se puede valorar y considerar detalles que en otros momentos ni se me habían pasado por la cabeza. ¿Tuvo errores mi padre? Por supuesto que sí. Permitidme comentar un poco el contexto en el que creció: Mis abuelos paternos fueron dos huérfanos criados con sus tíos. Son cosas que ocurrían en plena época de la emigración española a muchos países en busca de una vida mejor o de un sustento para sus hijos. Las circunstancias no eran fáciles y el contexto no invitaba a experimentar ese cariño familiar que sólo unos padres pueden dar. En ese hogar creció mi padre junto con sus dos hermanas. Hicieron lo que mejor supieron o pudieron. Así creció mi padre. Y en sus tiempos mozos conoció a una joven que le conquistó el corazón como fue mi madre.

La vida familiar y lo que tuvieron que pasar pertenece a mis padres, pero al menos dejadme deciros que mi padre trabajó con esmero sabiendo de la responsabilidad que tenía de proveer para su familia. Hizo su desempeño de profesión hasta ese tiempo (y desde los 14 años) con honradez en un mundo tan duro como el de la construcción. Cuando supo que mi madre estaba embarazada, se esforzó para sacarse una oposición. Puedo decir por testimonios de varios familiares y de testigo directo mi madre, que puso todo el tesón en esa tarea. Era capaz de llevarse los libros para aprovechar la hora del bocadillo de media mañana y luego la hora de comer para estudiar. Sus compañeros llegaron a decirle que se iba a volver loco de tanto estudiar. Luego, nada más terminar su jornada, se iba a la academia donde le daban las clases pertinentes y, tarde en la noche, volvía andando a casa para ahorrar el billete de autobús. Mi madre me decía que muchas veces se levantaba a la 1 o a las 2 de la madrugada y se encontraba a mi padre estudiando. Aprobó esa oposición donde pudo jubilarse después de 37 años de servicio público como policía local en mi ciudad natal.

Ese mismo tesón y constancia que mostró para proveer el sustento familiar de manera estable, es la misma manera que mostró constancia en leer las Escrituras de forma familiar, mostrarnos a Dios y ponernos en sus caminos. Con sencillez de corazón, corazón noble, trabajando incansablemente e intentando aprender todo lo posible en el proceso, puedo decir que para mí es todo un ejemplo, con sus virtudes y defectos, de lo que es ser y comportarse como un padre. Sus lecciones no iban tanto en la dialéctica, sino en la práctica. Con él aprendí en vivo y en directo lo que es ser cristiano, ser padre, ser buen vecino y ser una persona íntegra, no perfecta (eso es imposible).

Hoy en día, mi padre sigue enseñándome más sin palabras. Ahora mismo me está enseñando lo que significa ser abuelo (tranqui@s, espero que aún pasen algunos añitos)… Mis hijos disfrutan mucho estando con él, yendo a ayudarle con sus tareas del campo (esa recogida de huevos de las gallinas) o jugando con él a la pelota, dando paseos por la montaña… Mi padre tiene la virtud de tener esa paciencia ejemplar con ellos aunque estoy seguro de que le vuelven la cabeza loca alguna vez….

Mi padre es para mí el mejor padre que Dios podía darme, entre otras cosas, porque ha intentado reflejar con su vida, con sus palabras y con sus acciones lo que el Padre Celestial hace con aquellos que se acercan a El de todo corazón. Papá, muchas gracias por todo lo que has hecho y lo que haces. ¡¡Muchas gracias por ser como eres!!

Si queréis que os cuente una de las cosas que me enseñó mi padre en un vídeo breve, ¡¡escribidme!!

Mi padre, mi ejemplo, mi apoyo.

Publicado por

rubenfdezvquez

Padre de familia, conductor de tráiler y predicador de la Palabra de Dios. Alguien normal y corriente

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