¿Es la Biblia un libro cualquiera?

Entrevista a Luis Fajardo: ¿Es la Biblia un libro cualquiera?

Nota del editor: Las opiniones vertidas en cualquier entrevista emitida son responsabilidad y criterio del entrevistado/a, no necesariamente forman parte del criterio de El Rincón de Pensar

Sobre el discipulado…

Con David y Margarita Burt en su casa con unos cuantos hermanos

Personalmente creo que el tema del discipulado es un tema bastante mal comprendido en nuestro contexto tanto de la cristiandad como en el evangélico protestante, hablando más concretamente. Y, es algo mal comprendido por varias razones que chocan de lleno en algunas de las cosas que se han asumido como normales en nuestro proceder y en nuestros conceptos porque «hacemos lo que pensamos y pensamos lo que hacemos»… Por tanto es necesario hacer una

DEFINICION

«Discipulado es el acto de discipular, siendo discipular, enseñar, y discípulo quien aprende. Pues la palabra «discípulo» viene del latín discipulus y este de «discere» o (disco) (aprender) o sea el que aprende o que se deja enseñar, es decir, discipular.«

Palabras no mías, sino de un querido hermano en la fe, Gregorio Ramírez.

Pero la pregunta es : ¿Que se ha de enseñar y por tanto aprender? Y la respuesta a esa pregunta está bien clara:

«Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.» (Mateo 28:18-20)

De esta sencilla instrucción de Jesús se pueden sacar varias conclusiones simples. Una de ellas es que está claro que uno discipula o enseña y uno (o varios) reciben la enseñanza

Ahora bien, llegado a este punto creo que es necesario y pertinente comentar lo que NO es discipular:

  • NO es dar una clase magistral. Se quiere decir con esto que la imagen de profesor no es la que muestran las Escrituras. Eso de impartir conocimientos solamente es algo ajeno totalmente al concepto de discipulado
  • NO es involucrar en actividades eclesiales, evangelísticas o en reuniones de pastores o cosas por el estilo, aunque pueden tener su lugar.
  • NO es una selección o cuerpo de élite, personas especiales o con potencial. Es muy interesante y significativo que Jesús mandó «haced discípulos». No debería haber diferencia alguna entre un creyente y un discípulo, básicamente porque todo creyente es un discípulo según la Biblia.
  • NO se trata de que una serie de personas especiales son las que pueden discipular y otros no. Ese concepto es totalmente ajeno a lo que Jesús encomendó.
  • NO es que el que discipula enseña una serie de códigos, frases y eso lo tienen que repetir exactamente los que son discipulados. El maestro o discipulador reconoce la individualidad y la personalidad de cada discípulo/a, la valora y la fomenta. No se trata de hacer fotocopias, sino discípulos
  • NO se trata de aprender doctrina o conducta solamente sino de «imitar la fe» (Hebreos 13:7)
  • NO se trata de obediencia sin cuestionar, sino que el verdadero maestro enfocará a sus discípulos constantemente a la autoridad suprema que es nada más y nada menos que la Palabra de Dios.

Una vez considerado esto, que ya daría mucho para tratar y ampliar, vamos a exponer de manera muy breve lo que sí es discipular y las implicaciones que tiene:

  • Discipular implica convivir por un determinado tiempo con el maestro. Te sugiero que leas Marcos 3:13-15. Observad el detalle de lo primero que dice: «para que estuviesen con Él»…
  • Discipular implica enseñar no solamente conocimientos sino también cosas prácticas que, de hecho, es lo más importante. Eso es resultado del punto anterior
  • Discipular es un reto constante para los que son discipulados y para el discipulador porque no se trata de asimilar y ya está, sino de comprobarlo todo con la autoridad suprema. Esto lo vemos por ejemplo en Hechos 17:11
  • Discipular es uno de los dos puntos de lo que conforma la Misión y Comisión de Jesús del pasaje que he citado al principio
  • Discipular es vital para la iglesia porque es así por diseño de Dios. La adquisición de conocimiento y profundidad teológica no está reñido con el discipulado. El orden, sin embargo, sí es importante y puede tener consecuencias muy serias que hacen mucho daño y dificultan la convivencia, el buen hacer e, incluso, el testimonio personal y comunitario.
  • Discipular abarca todos los aspectos de la vida práctica. Todos hemos de ser discipulados y todos hemos de discipular.
  • Discipular significa invertir tiempo y poner voluntad, disposición y actitud de aprender..
  • Discipular significa acompañar y también encargar o soltar. Es como un equipamiento, entrenamiento y formación con la parte práctica.

Todo esto es una cuestión muy importante para la iglesia hoy en día (¿alguna vez ha dejado de serlo?) y que ha sido sustituida por la formación académica. Dejadme aclarar que no estoy en contra de la formación académica. Esto es necesario y bueno aunque no debe adquirir el grado de imprescindible que a veces se pretende. Lo que sí es imprescindible es discipular y ser discipulados. Para ello es necesario un cambio de mentalidad, un cambio de estilo de vida o un ajuste para hacer las cosas tal y como Jesús encargó en la Gran Comisión por mucho que nos cueste y sea contrario a lo que hemos vivido o estemos viviendo en nuestro contexto social, cultural y hasta eclesial.

Hasta hace bien poco en todos los oficios hay un poco este concepto de discipulado con enseñanza práctica para poder aprender el oficio que se quería desempeñar o aprender. De hecho, se iba a vivir a casa del maestro oficiante para aprender todo lo que involucraba ese oficio. Por poner un ejemplo de mi profesión: no hace tanto tiempo para ser camionero lo normal era estar un tiempo con una persona veterana que enseñaba el oficio, no solamente la manera de conducir un camión, sino de contabilizar los descansos, de realizar el mantenimiento del vehículo, de tratar a los clientes, de ayudar a los compañeros, de los lugares donde comer y descansar, de las implicaciones familiares y cómo llevarlas… Todos esos elementos que aprendías pasando el tiempo al lado de un veterano que te enseñaban no solamente la manera de conducir sino un estilo de vida. Esto es fácilmente extensible a todos los oficios. Y esto es aplicable en un grado sumamente especial al discipulado de los creyentes, sobre todo de los nuevos creyentes independientemente de su edad física.

Siguiendo con la similitud de los oficios, hay una serie de herramientas que son comunes a todos los que aprenden el oficio (ese «kit» básico imprescindible) que es necesario. Pero no solamente es necesario tenerlo, sino aprender a usarlo. Eso es precisamente lo que es vital para la vida cristiana. Por eso es muy importante llevarlo a cabo.

¿Cuáles son las herramientas necesarias para ser discipulados o para discipular? De eso hablaremos en el próximo artículo…

Consagración: ¿me toca a mí?

Lectura base: Levítico 27:9-34

Cuando hablamos del significado de las palabras podríamos hablar del significado AMPLIO y del significado CONCRETO o ESPECÍFICO. Este es uno de los casos en los que ocurre una de estas acepciones. Y, dejadme decir, que ambas son válidas. No obstante, ocurre a veces que cuando miramos solamente el significado amplio, perdemos de vista el significado específico. Otras veces puede ocurrir que nos fijemos solamente en el significado específico y perdamos de vista el concepto amplio de las cosas. Conforme vayamos viendo espero que vayamos entendiendo por qué digo esto.

Significado según el diccionario:

1. tr. Hacer sagrado a alguien o algo.

2. tr. Conferir a alguien o algo fama o preeminencia en determinado ámbito o actividad. Ejemplos: “Aquella novela lo consagró como gran escritor” o “La computadora se ha consagrado como instrumento imprescindible.”

3. tr. Dicho de una autoridad competente: Reconocer o establecer firmemente algo.

4. tr. Dedicar, ofrecer a Dios por culto o voto una persona o cosa. 

5. tr. Dedicar con suma eficacia y ardor algo a un determinado fin. Ejemplos: “Consagrar la vida a la defensa de la verdad” o “Consagrarse al estudio”.

6. intr. Rel. Dicho de un sacerdote católico: Pronunciar en la misa las palabras que operan la transustanciación.

Tomado de la RAE (Real Academia Española de la lengua)

Creo que nos acercamos al significado especialmente según el punto 3 y 4. Esto concretamente es de lo que trata aquí. Siendo coherentes, podemos dividir el pasaje en tres partes que son distintos ámbitos en los cuales Dios expone los principios sobre los que su pueblo debía regirse en cuanto a este tema. Vamos a verlo:

* El patrimonio (vv.14-25) – Esto afectaba tanto a las tierras como a las casas. Y variaba su valor en cuanto al año que tocaba el jubileo que ocurría cada 50 años. Era un evento en el cual se hacía restitución de las tierras o propiedades a sus respectivos herederos en la repartición de la tierra que más tarde haría el caudillo Josué. De ahí que diga lo que dice acerca del valor de las cosas que, lógicamente, no valía tanto si estaba cerca el año del jubileo que si estaba más lejos. Para ampliar esto que es tan importante podéis leer el capítulo 25 donde explica todo esto con todas las implicaciones que esto tiene.

* Los animales y las personas (vv.26-29) – Nos podemos dar cuenta de que empieza con una máxima que Dios mismo instauró tal y como vemos un poco más adelante en Números 3:40-51 y 18:15-16. Esto es crucial para todo lo que se dice aquí. Y, si miramos atentamente las palabras que pone en el versículo 28 “será cosa santísima para Jehová”. Esto nos habla de la importancia que tiene para Dios cuando algo es dedicado a Dios. Y hace una referencia a lo que los teólogos llaman la consagración para destrucción, es decir, cuando Dios ordenaba que cierto pueblo fuese destruido  o cierta persona debía morir no había rescate posible.

* La economía (vv.30-34) – Aquí habla tanto del dinero en efectivo como de las cosechas. Y establece unos principios de rescate que nos da la pista de que esto para Dios es muy importante. Y nos debe de llamar la atención que haga tanto hincapié en tan diversos aspectos.

Fijémonos en el versículo 31 donde dice que lo que se puede ser rescatado tiene que ser rescatado por su precio de valor más una quinta parte de su valor. “Entonces me saldrá más caro”…Eso podría llegar a pensar alguno. Es que esa es la cuestión que Dios quiere destacar y remarcar. En los vv. 32-33 vemos que sube un nivel todavía más alto: se podía intercambiar el animal consagrado pero debía de tener el mismo valor y su razón de ser seguía siendo la misma. La frase final es contundente y lo podríamos resumir de esta manera: NO SE NEGOCIA. Y esto es una conclusión más fuerte de lo que ya tocó en versículos anteriores en cuanto al rescate de las personas. (Vv. 9-10)

Entonces podríamos llegar a pensar como dice Eclesiastés 5:1-2, parece que está diciendo que es mejor estar calladito y no decir nada para no ser prendido en tus palabras, o como dice Proverbios 20:25. El énfasis no es este. Lo que Dios quiere que entendamos es que la consagración o los votos son muy importantes para Él y es por esa razón por la que cuando consagramos algo o alguien ha de ser de una manera consciente, considerada y comprometida. Esta es la importancia que Dios le da a este tema.

Y por los diferentes elementos que Dios pone aquí podemos decir que la consagración de algo o alguien debe ser:

* Para un servicio u objetivo concreto y específico.

* Por un tiempo determinado y pactado o de forma permanente

Para la mejor comprensión de estos conceptos y mejor aplicación para nuestras vidas, creo que es muy positivo que veamos ejemplos prácticos en las mismas Escrituras.

Por ejemplo, en el apartado de las cosas:

* El caso de Acán – Dios había dado unas instrucciones muy claras y específicas sobre las personas y las cosas de la ciudad de Jericó (6:16-19) y este señor al estar sacando las cosas que debían de sacarse para consagrar a Dios vio un manto y oro. Lo codició, lo sustrajo (es decir, pasó por alto las órdenes e instrucciones concretas de Dios) y lo escondió. Esto afectó al pueblo en la siguiente batalla contra la ciudad de Hai. Leamos Josué 7:10-12. Es una advertencia muy seria. 

* El caso de  Bernabé/Ananías y Safira – Aquí hay dos casos que tienen muy diferente resultado. Bernabé vendió una heredad, trajo el precio y lo puso a disposición de los apóstoles para las necesidades de los santos. Lo entregó sin reservas. Ananías hizo lo mismo, pero sustrajo del precio y dio a entender que lo daba todo también. Notemos el detalle de que no hablan de cantidades. Es muy llamativo. El apóstol Pedro, por iluminación del Espíritu Santo, le llama la atención y, podemos notar la similitud con el caso de Acán por su afán por ocultar. No tenían obligación ninguna de dar, pero no actuaron con transparencia. Normalmente se suele explicar que como era el inicio de la Iglesia, Dios actuó así de contundente. ¿No será más bien que sigue vigente el principio de la consagración? ¿No será que muchas personas han estado actuando como Ananías y Safira y esas consecuencias las está sintiendo todo el pueblo de Dios? Selah

En el apartado de las personas:

* El caso de Ana con Samuel – En esta ocasión vemos cómo esta mujer oraba por un hijo y se comprometió con Dios a entregarlo PARA SIEMPRE. Cuando dice “yo lo dedicaré”, literalmente dice “yo lo daré”. Si vemos el contexto en el que Ana entregó a Samuel al sumo sacerdote Elí, un hombre temeroso de Dios pero un padre que no estuvo a la altura de sus obligaciones, es aún más llamativo. Como padres a veces podemos cometer el error de decir que entregamos a Dios a nuestros hijos, pero luego queremos decir a qué los entregamos. Porque ocurre muchas veces que como padres queremos que nuestros hijos lleguen a donde nosotros no hemos podido llegar sin entender que ellos han de tomar sus decisiones por un lado; y por otro lado queremos condicionar a Dios diciéndole en qué queremos consagrar a nuestros hijos. No funciona así. Ana entregó a Samuel sin saber cómo iría nada de su vida, sin condiciones y de forma total. ¿Cómo planteamos la consagración?

* El caso de Jefté con su hija – Este caso es todavía más sorprendente y más cuando pensamos que a Dios no le agradaban los sacrificios humanos como expiación por el pecado al contrario que los dioses de alrededor del pueblo de Israel. Sin embargo, podemos entender un poco cuando consideramos las palabras que hemos leído sobre las personas anatema que no podían ser rescatadas. Es por eso que Jefté (y su hija) tuvieron que cumplir con su palabra porque echarse atrás podía acarrear consecuencias terribles.

* El caso del matrimonio en 1ª Corintios 7:3-5 – Notemos que está hablando de algo específico, por un tiempo determinado y acordado además de con un objetivo concreto. Es también una cuestión práctica y espiritual. Muchas veces la cuestión de la abstinencia es usado como castigo velado a la pareja, pero no para dedicarse a la oración o con un objetivo concreto. En este punto permitidme contaros que escuché el caso de un escritor secular que decía que, cuando tenía una fecha concreta para escribir un libro, hablaba con su mujer precisamente sobre pausar las relaciones sexuales porque se había dado cuenta de que cuando lo acordaban de esta manera era capaz de escribir hasta tres veces más rápido… El punto es que este tipo de consagración o entrega matrimonial ha de ser consensuado, pactado y hablado entre los dos, no de manera unilateral.

Ahora, después de esto que estamos considerando, dejadme compartiros un poco de lo que Dios me mostró y que hizo que me quedase sin dormir una de las noches cuando estaba pensando y meditando para este mensaje que compartí en varias iglesias. Hemos visto que la consagración es algo que se decide, que se aparta de manera especial con un fin concreto y por un tiempo determinado. Se ha de considerar que en muchas ocasiones la Biblia habla de la soberanía de Dios pero más concretamente de que toda la tierra (el continente con su contenido, podríamos decir) es suyo. Están en estos pasajes: Salmo 24:1; 50:12; 89:11; 1ª Corintios 10:26 y 28 donde se enfatiza que a Dios le pertenece toda la tierra por sus derechos como Creador. Por lo cual Dios podía exigir como en la Ley que todos los primogénitos le pertenecían por derecho propio y, sin embargo, proveyó de sustitutos para su rescate. Podemos ver que esto ya se había establecido como principio en la persona de Isaac en el monte Moriah en la relación de Dios con Abraham. Y también sabemos por el libro de Hebreos y otros pasajes de que esto era una sombra o una señal que apuntaba a lo que había de venir, o más bien, QUIEN iba a venir y de qué manera. Así que vamos a ver el caso de Cristo como el consagrado a ver si encaja con todo lo que hemos visto.

El caso de Cristo

* Apartado y dedicado para algo concreto – 1ª Pedro 1:17-21. Nos encontramos con esta maravilla difícil de entender pero que nos lleva a afianzar la fe y la esperanza. No fue algo hecho sin pensar o por un calentón o un parche a una situación que se había descontrolado. NO. Fue algo decidido de manera consciente, concreta y específicamente. Esto es similar a lo que hemos visto de las tierras

* Entregado sin reservas y por un tiempo determinado – No había cláusulas ni condiciones que pudiesen entorpecer la entrega. De manera similar a Ana, Dios entregó a Jesús sin reserva. Juan 3:16. ¿Por cuánto tiempo? Hebreos 7:21 nos lo dice: PARA SIEMPRE. Y esto ya estaba anunciado de antemano en el Salmo 110:4. ¡Cómo hila Dios!

* Cristo no tuvo sustituto – Hemos visto en el v. 33 que había determinados casos en los cuales se podía intercambiar el sujeto pero no el objetivo. Ambos debían de ser cosas sagradas o dedicadas a Dios. Debían de tener las mismas condiciones y características. Debían de tener el mismo objetivo concreto y no podían ser rescatados. Muy curioso todo esto y muy sorprendente cuando consideramos al Señor Jesús en este aspecto. No había sustituto, no había otro que pudiese igualar sus características. De ahí podemos comprender por qué el Señor le habló tan fuerte a Pedro cuando le reconvenía después de que el apóstol declarara: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16).

* Cristo fue hecho anatema o maldición – Esta verdad tan tremenda y profunda, conectado con lo anterior, lo explica el apóstol Pablo en profundidad en la carta a los Gálatas. Es un tema denso que no podemos ahora tratar, pero el aspecto que vemos ahora está en el 3:13-14. También nos encontramos con esta otra afirmación en 2ª Corintios 5:21. Fue hecho pecado o, en otras palabras, maldición o anatema. Esto cobra mucho más sentido y fuerza cuando recordamos en el pasaje base en Levítico el versículo 29. “Indefectiblemente” quiere decir que no hay otro camino posible. No hay rescate. Por eso el Señor le contestó a Pedro de aquella manera; por eso cuando oró en el huerto de Getsemaní en grande angustia no recibió contestación audible (pero sí práctica, un ángel fue enviado para fortalecerle). Al igual que la hija de Jefté, sabía que iba a morir. Por eso, y por la misma razón, es que no se “encontró a ninguno digno de abrir el libro y desatar sus sellos” (Apocalipsis 5) porque no había rescate para el anatema y, por lo tanto, nadie se había ganado el derecho de poder abrir aquel libro. 

Si Dios que es todosuficiente, sin tener necesidad de nada, hizo esto de forma totalmente voluntaria, decidida y concreta; es normal que se ponga muy serio cuando habla de consagración, entre otras cosas porque Él hizo la consagración más grande y por excelencia. Es por eso que en un sentido amplio todos hemos de consagrarnos a Dios porque es algo natural a lo que debería ser movida cada persona. Pero también vemos que Él se pone serio cuando habla de la consagración concreta, específica y determinada en el tiempo, debidamente meditada y de forma voluntaria y consciente. No se debe de hacer a la ligera porque Dios no lo hizo ni se lo tomó a la ligera.

Y, viendo la consagración, la dedicación, la entrega suprema que Dios mismo hizo con Jesucristo, ¿no deberíamos de plantearnos que la consagración es una consecuencia lógica, directa y razonable? 

Llegados a este punto que deberíamos preguntarnos de una manera muy seria la siguiente cuestión que os pongo. Y, dejadme decir que no se trata de acusar a nadie, sino de hacer pensar y llamar a la conciencia de cada cual para que sea el Espíritu Santo el que trate en particular.

¿Qué podemos consagrar a Dios?

  • Nuestro cuerpo – De esto habla Romanos 12:1. Cuando dice que “es vuestro culto racional”, se podría traducir sin hacer violencia al texto “es vuestro culto lógico”. Muchas veces espiritualizamos las cosas dándole una dimensión que nada tiene que ver con algo tan práctico y palpable como es nuestro cuerpo, pero Dios es un Dios que abarca todo. De hecho, uno de los deseos que el apóstol Pablo expresa lo dice abarcando el SER de las personas que han conocido a Dios en 1ª Tesalonicenses 5:23.
  • Nuestro tiempo – Sí, en el contexto AMPLIO que hablábamos al principio, todo nuestro tiempo es dedicado a Dios. De esto habla Colosenses 3:17. Este es el sentido amplio. ¿Has pensado dedicar algún tiempo específico y determinado para Dios de manera consciente, concisa y concreta? Y, sí, podemos pensar en el tiempo devocional (aunque personalmente lo veo como un tiempo de alimentación espiritual) sino algo mucho más específico y concreto. Tal vez sea un tiempo de dedicarte a estudiar y profundizar en las Escrituras, o un tiempo de aprendizaje cerca de personas con experiencia en la obra misionera, o de trabajar con un objetivo concreto…
  • Nuestros hijos – No es solamente presentarlos al Señor, de manera general sino también de una manera específica. ¿Tiene un componente de renuncia? ¡¡Sin lugar a dudas!! Aunque esto sería motivo de otro estudio, esto se mete con nosotros como padres porque nos coloca en una situación que escapa a nuestro control
  • Nuestras capacidades – Me resulta muy llamativo que Jesús en el NT utilice dos parábolas para hablar de lo importante que es para Dios esto. Curiosísimamente sale en el evangelio de Mateo 25:14-30 y también en Lucas 19:11-27 y, concretamente, el pensamiento y contexto es escatológico, es decir, relacionado con los tiempos de la venida de Jesús o la instauración visible del Reino de Dios. Y, mira por dónde, Jesús habla de la responsabilidad personal de la utilización de los dones y talentos que Él nos concede a cada un@. Algo que muchas veces no se toca cuando se habla de la Escatología o se dan estudios sobre la 2ª Venida de Cristo. Se dan conjeturas, se tratan hipótesis, interpretaciones y posturas bíblicas pero no se habla sobre el verdadero énfasis que Dios da justamente cuando trata estas cosas. Y, tal como hemos estado viendo en el tema de la consagración, Dios le da mucha importancia a esto. Dicho en otras palabras: Esto es para tomárselo en serio. ¿Estás usando todas tus capacidades, dones y talentos para gloria de Dios? ¿No hay nada en que puedas enfocarte de una manera más específica y concreta?
  • Nuestro dinero – Dicen que lo último que tarda en convertirse es el bolsillo de un cristiano. Aunque es una frase muy ácida, lo triste es que muchas veces es cierta. Aunque en muchos contextos evangélicos se enfatiza que el tema del diezmo no está puesto como un mandamiento para la iglesia, sí que sale la palabra “ofrenda” que significa “entrega”. Y, dejadme aclarar, que no tengo en mente lo de poner algo en la bolsa de la iglesia local donde te congregues. Esto es un principio y merecería una exposición completa acerca de esto. Estoy hablando relacionado con el tema de la consagración de una manera consciente, concreta y específicamente determinada. Porque, según hemos estado viendo, también se refiere al aspecto económico. ¿Nos hemos planteado de manera seria, consciente y decidida dedicar cierta cantidad de dinero para algo concreto para Dios?
  • Nuestro hogar – Con “hogar” me estoy refiriendo de una manera específica al lugar donde vivimos (casa, piso, habitación, caravana o tienda) y hacemos nuestras comidas, descansos y actividades propias del hogar. Es decir, un lugar de refugio, al que regresamos esperando encontrar refrigerio tanto físico, como mental y espiritual. Es evidente al leer las Escrituras que Dios da una gran importancia al hogar, sea cual sea, y a todo lo que involucra. Si vemos en el AT acerca de la expresión “edificar casa” nos daremos rápidamente cuenta de que no está queriendo decir solamente construir un edificio. Si vemos también en el NT, el mismo Jesús utilizó el hogar de una manera deliberada y habitual a través del cual, en la vida diaria y de manera natural, podía mantener conversaciones donde impartir las enseñanzas que surgían sobre todo a través de preguntas o comentarios de sus discípulos y de las personas que lo rodeaban. Salvo el Sermón de la Montaña, no hay grandes discursos del Maestro. Tenemos muchos ejemplos como la casa de los tres hermanos María, Marta y Lázaro; en casa de Simón el fariseo; en casa de Zaqueo o la misma casa del apóstol Pedro. Esto fue continuado con los apóstoles en el libro de los Hechos y vemos cómo los hogares fueron puntos muy importantes tanto a nivel de evangelización (Cornelio), como de enseñanza-discipulado (Aquila y Priscila) e, incluso, de reuniones de comunidades o iglesias locales dado que el contexto era muy distinto al de hoy. Y, curiosamente, hay una exhortación con una enseñanza muy importante acerca de la hospitalidad. Os voy a dejar dos pasajes solamente, aunque hay más, para que consideréis: Hebreos 13:1-2 y 1ª Pedro 4:9 (curiosamente el apóstol Pedro, quien puso su casa como “base de operaciones” en Capernaum). Este tema sería para tratarlo también de una manera más amplia…
  • ¿? 

Seguramente hay muchos más puntos que poner. Eso lo puedes hacer tú de una manera más privada o concreta. Simplemente me he limitado a poner algunos ejemplos para tu reflexión personal. 

Conociendo el contexto sociocultural, económico, político y religioso de hoy en día,  tan cambiante por otro lado, y con una dirección que apunta a lo ya anunciado por el Señor a través de las Escrituras cobran más importancia las palabras del apóstol Pablo:

“Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como si no la tuviesen; y los que lloran, como si no llorasen; y los que se alegran, como si no se alegrasen; y los que compran, como si no poseyesen; y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa”

1ª Corintios 7:29-31

Quiera Dios que estas consideraciones que he hecho hacia mí mismo en primer lugar, te hayan servido a ti. Oro de todo corazón de que todas las personas que lean estas líneas, sean edificadas y usadas por Dios hasta la próxima venida de Cristo.

Un gran abrazo en Cristo

¿Cuál es el ministerio más difícil?

Algunos de vosotros os habéis sentido preguntados por un servidor con la pregunta que está puesta como título. Os agradezco a todos los que habéis querido contestar y participar de vuestras respuestas, inquietudes y pensamientos. ¡Es algo estimulante!

No obstante, permitidme presentaros cuál es mi opinión y respuesta personal a esta pregunta con su debida argumentación…. Os adelanto que no pretendo tener la razón ni dar lecciones a nadie en cuanto a esto. Simplemente es una percepción personal basado en la observación de las Escrituras, de diferentes experiencias por parte de otros hermanos y propias….

Personalmente pienso que el ministerio más difícil, complicado de ejercer y con una carga que muchas veces trasciende la realidad personal de quien lo ejerce es el de profeta con el don de profecia. Y, sí, ya sé que en seguida saldrán hermanos y hermanas muy celosos de las Escrituras que me dirán que el don de profecía ya ha pasado como tal y me ofrecerán las dos perspectivas bíblicas como son la del Estado Eterno y la del Canon Completado para reforzar este argumento. Aclaro que no es mi propósito discutir estas dos posturas en este espacio, sino que el propósito es otro bien diferente.

Si hacemos un recorrido fácil por la Biblia vemos que los profetas estuvieron desde muy temprano porque lo que hacían era comunicar la palabra de Dios. Eso implicaba que muchas veces anunciaban cosas que iban a suceder en un futuro más o menos inmediato, pero también implicaba escuchar a Dios para comunicar un mensaje concreto a una persona o grupo de personas que se acercaban a consultar a Dios. De hecho tenemos el mismo ejemplo de Moisés al que el pueblo pidió que escuchara la voz de Dios directamente y que luego se lo comunicara al pueblo. Esto se encuentra en Éxodo 20:18-20. Y por esa misma razón es a través de Moisés que Dios establece la base para distinguir a un profeta que habla de parte de Dios y a un profeta que habla de palabra propia. Esto lo puedes leer aquí.

Pero no solamente anunciaban cosas del futuro, sino también eran un instrumento en las manos de Dios que muchas veces lo que hacían era decir y exponer al pueblo y también a los que estaban en autoridad, tanto a nivel religioso como político, de las cosas que no se hacían bien o cómo se debían de conducir las personas con un llamado constante a situar a Dios en su debido lugar, importancia y consideración.

¿A quién exponían estos mensajes los profetas? Pues la verdad es que vemos una variedad de destinatarios:

  • Reyes (tanto judíos como gentiles)
  • Sacerdotes y guías espirituales
  • Todo el pueblo de Dios, tanto del reino del Norte como del reino de Judá
  • Naciones vecinas
  • Personas individuales de distintos contextos.

Todo esto generaba una serie de situaciones que normalmente no era plato de gusto para los mismos profetas porque les acarreaba una serie de dificultades tanto a nivel personal, como a nivel familiar y en medio de sus respectivas comunidades. No hay más que leer lo que dejó escrito el profeta Jeremías de todo lo que le suponía a nivel personal con unas luchas tremendas.

Cuando llegamos al Nuevo Testamento, después de todo un capítulo donde el apóstol Pablo está tratando cosas muy importantes que afectan a la vida eclesial habla sobre este tema donde hay tanto debate como es el tema de los dones espirituales, llegamos al 1ª Corintios 14;1 «Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis«. ¿No resulta sorprendente? Era el anhelo del apóstol para los hermanos en Corinto y estoy convencido de que sería su anhelo para el día de hoy.

Sin embargo, al igual que en los días de los profetas, este tipo de ministerio (que esa palabra significa «servir bajo la autoridad de otro») no es muy tenido en cuenta ni mucho menos valorado y también pocos lo hacen con la excelencia que debería de caracterizar a alguien que realiza tal labor según los cánones de las Escrituras. Vuelvo a decir que el sentido más amplio de la figura de un profeta o de alguien que profetiza es que da un mensaje de Dios a una persona, a un grupo de personas o a una nación. La diferencia entre los profetas de hoy en día y los de antaño es que los que nos encontramos en la era actual tenemos el privilegio de la revelación escrita de la Palabra de Dios. Los profetas bíblicos no tenían esta revelación escrita, por lo que Dios transmitía mensajes directamente a una persona para que fuese esa persona la portadora del mensaje. De eso nos atestigua el comienzo de la epístola a los Hebreos cuando dice: «Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo» (1:1-2). Hay como un cambio grande aquí que nos anuncia un cierre de una etapa muy importante de la Historia donde Dios hablaba directamente con el ser humano de «muchas maneras».

Ahora, ¿eso quiere decir que Dios no puede hablar directamente con una persona para mostrarle algo o darle un mensaje para sí mismo, para otra persona o para un grupo de personas determinado? Personalmente no sería tan atrevido de limitar a Dios en este sentido. Todo lo contrario. Creo personalmente que esto es más necesario que nunca. Lo que ocurre es que muchas veces tenemos el concepto de que el ministerio profético debe de ser un tanto sensacionalista al anunciar cosas un tanto espectaculares o novedosas. No es esto lo que observo. O al menos no sólo es esto. Vamos a resumir un poco con unos puntos a ver si podemos hacernos una idea más clara

  • Tiene un mensaje para comunicar a una persona, a un grupo o a una nación
  • Se atreve a decir cosas que otras personas callan, tal vez porque temen las consecuencias. El profeta también las teme, pero es el mismo Dios el que lo impulsa
  • A consecuencia de lo anterior, generalmente esto provoca una lucha interna muy fuerte
  • Los mensajes generalmente son un llamado o un clamor a volverse a Dios, a retomar la senda correcta o a tomar cierta dirección.

Es por todo lo anterior que digo que me parece el ministerio más difícil porque involucra hablar, señalar y saber de antemano que muchas veces eso traerá problemas, dolor, desprecios y reacciones que no gustan. A nadie le gusta esto.

Ahora bien y, como conclusión, hemos de tener en cuenta de que hoy en día tenemos revelación escrita (la Biblia, la Palabra de Dios) y cualquier profeta debe de tener en cuenta de que ninguna «profecía» o mensaje debe contradecir el mensaje escritural de la Biblia. Esa era una advertencia común de los apóstoles….

Espero vuestros comentarios y opiniones. ¡Dios os bendiga!

A propósito de los padres…

Hace unos días se celebraba el día del padre. No soy un gran amigo de celebrar días concretos que celebra todo el mundo tal vez porque lo celebren de verdad, o tal vez porque queda «cool» en tu perfil de Facebook, Instagram, Twitter o cualquier otra red social, o tal vez porque celebrándolo así cada año (o cada cuanto sea) eso sirve para acallar la conciencia de lo que haces el resto del año…

Hablar acerca de un padre sin caer en las cursilerías acostumbradas de «eres mi héroe», «el mejor padre del mundo», «el padre perfecto» y cosas así o, por el contrario, en la falta de respeto, el rencor o la indiferencia es un poco complicado. Unas frases tienden a idealizar y las otras a criminalizar. Ninguna de las dos tendencias es mi propósito. A ver si lo consigo

Dejadme mencionar tres pasajes de la Biblia que hablan claramente acerca de la igualdad del respeto que los hijos han de tener a los progenitores, pero observad que el punto de vista que pone acerca de la relación con un padre o con una madre son diferentes. Estos textos os los puse en un artículo anterior hablando acerca de las madres. Cualquiera que tenga dos dedos de frente reconocerá que no es lo mismo un padre que una madre, generalmente hablando, el tipo de relación es diferente. Transcribo los textos:

«Hay generación que maldice a su padre y a su madre no bendice. El ojo que escarnece a su padre y menosprecia la enseñanza de la madre, los cuervos de la cañada lo saquen, y lo devoren los hijos del águila.» Proverbios 30:11‭ y ‬17

«El hijo sabio alegra al padre; mas el hombre necio menosprecia a su madre.» Proverbios 15:20

«El hijo sabio alegra al padre, pero el hijo necio es tristeza de su madre.» Proverbios 10:1

Es fácil observar que para Dios es muy importante la familia y el trato entre los miembros que la componen. Hay multitud de pasajes y referencias acerca de la importancia que Dios le da a los roles, responsabilidades y privilegios de los diferentes papeles que existen en la familia. Cuando habla acerca de las generaciones que «escarnecen» a sus padres, está hablando concretamente acerca de los progenitores masculinos. La RAE define escarnecer como «burlarse o mofarse con el propósito de humillar o ridiculizar». Para ser honestos y no señalar o hacer sentir mal a nadie, he de confesar con vergüenza de que en mis años mozos lo hice varias veces y por diversos motivos sin entender que eso en realidad se vuelve contra ti. No importa como sea tu padre, no importa cuantos estudios tenga, no importa lo mal que lo haya hecho o lo que ha dejado de hacer. Tu padre merece tu respeto, no tu burla. Merece tu consideración, no tu humillación. Habrá personas que incluso se reirán o te animarán a ello, pero esas mismas personas que te alientan a comportarte así, si observamos bien, jamás consienten que se diga nada malo de sus padres, piensen ellos lo que piensen, y hayan hecho sus padres lo que hayan hecho. Cuando los hijos entienden esto de manera profunda, cambiará la forma de relacionarnos con nuestros padres y también con nuestros hijos. ¡Cuántas heridas profundas se producen que cuesta muchísimo de curar!

Con el paso del tiempo, la mirada en retrospectiva y la madurez que uno va adquiriendo se puede valorar y considerar detalles que en otros momentos ni se me habían pasado por la cabeza. ¿Tuvo errores mi padre? Por supuesto que sí. Permitidme comentar un poco el contexto en el que creció: Mis abuelos paternos fueron dos huérfanos criados con sus tíos. Son cosas que ocurrían en plena época de la emigración española a muchos países en busca de una vida mejor o de un sustento para sus hijos. Las circunstancias no eran fáciles y el contexto no invitaba a experimentar ese cariño familiar que sólo unos padres pueden dar. En ese hogar creció mi padre junto con sus dos hermanas. Hicieron lo que mejor supieron o pudieron. Así creció mi padre. Y en sus tiempos mozos conoció a una joven que le conquistó el corazón como fue mi madre.

La vida familiar y lo que tuvieron que pasar pertenece a mis padres, pero al menos dejadme deciros que mi padre trabajó con esmero sabiendo de la responsabilidad que tenía de proveer para su familia. Hizo su desempeño de profesión hasta ese tiempo (y desde los 14 años) con honradez en un mundo tan duro como el de la construcción. Cuando supo que mi madre estaba embarazada, se esforzó para sacarse una oposición. Puedo decir por testimonios de varios familiares y de testigo directo mi madre, que puso todo el tesón en esa tarea. Era capaz de llevarse los libros para aprovechar la hora del bocadillo de media mañana y luego la hora de comer para estudiar. Sus compañeros llegaron a decirle que se iba a volver loco de tanto estudiar. Luego, nada más terminar su jornada, se iba a la academia donde le daban las clases pertinentes y, tarde en la noche, volvía andando a casa para ahorrar el billete de autobús. Mi madre me decía que muchas veces se levantaba a la 1 o a las 2 de la madrugada y se encontraba a mi padre estudiando. Aprobó esa oposición donde pudo jubilarse después de 37 años de servicio público como policía local en mi ciudad natal.

Ese mismo tesón y constancia que mostró para proveer el sustento familiar de manera estable, es la misma manera que mostró constancia en leer las Escrituras de forma familiar, mostrarnos a Dios y ponernos en sus caminos. Con sencillez de corazón, corazón noble, trabajando incansablemente e intentando aprender todo lo posible en el proceso, puedo decir que para mí es todo un ejemplo, con sus virtudes y defectos, de lo que es ser y comportarse como un padre. Sus lecciones no iban tanto en la dialéctica, sino en la práctica. Con él aprendí en vivo y en directo lo que es ser cristiano, ser padre, ser buen vecino y ser una persona íntegra, no perfecta (eso es imposible).

Hoy en día, mi padre sigue enseñándome más sin palabras. Ahora mismo me está enseñando lo que significa ser abuelo (tranqui@s, espero que aún pasen algunos añitos)… Mis hijos disfrutan mucho estando con él, yendo a ayudarle con sus tareas del campo (esa recogida de huevos de las gallinas) o jugando con él a la pelota, dando paseos por la montaña… Mi padre tiene la virtud de tener esa paciencia ejemplar con ellos aunque estoy seguro de que le vuelven la cabeza loca alguna vez….

Mi padre es para mí el mejor padre que Dios podía darme, entre otras cosas, porque ha intentado reflejar con su vida, con sus palabras y con sus acciones lo que el Padre Celestial hace con aquellos que se acercan a El de todo corazón. Papá, muchas gracias por todo lo que has hecho y lo que haces. ¡¡Muchas gracias por ser como eres!!

Si queréis que os cuente una de las cosas que me enseñó mi padre en un vídeo breve, ¡¡escribidme!!

Mi padre, mi ejemplo, mi apoyo.

Aborto: ¿angustia psicosocial?

Esta noticia que he recibido por diferentes medios me han conmovido mis entrañas. Ha sido como si la explosión de Beirut fuese nada, un ruido sin importancia….. La cuestión es que esperaba algo de reacción por parte de la gente. Pero no. Debe ser que estamos tan acostumbrados a los dramas que vivimos a diario que ya nada nos sacude. O que como vemos que los políticos de turno hacen y deshacen a su antojo, ya lo consideramos normal y que no nos incumbe ni podemos hacer nada. O que con tanta propaganda, manipulación mediática, «campañas de concienciación» (léase adoctrinamiento) y reclamación como algo que es un derecho, lo damos por sentado…. Tal vez es un poco de todo.

«Aborto libre hasta llegar a la gestación a término». Palabras literales de la publicación que os pongo para que veáis que no me lo saco de la chistera. Pero, como soy un poco quisquilloso y he recibido muchos palos por destacar noticias que iban con mi manera de pensar (eso dicen algunos) me dedico un poco a ver qué han dicho los periódicos nacionales y me encuentro con que sólo uno se hace eco de la noticia y eso es, también, en un blog personal de opinión de un autor. Os animo a leerlo. Pero el resto de periódicos no dicen nada. ¡¡Increíble!! Al menos estaba esperando que los que están a favor le diesen importancia y lo proclamaran como una victoria.

Dejadme comentar al menos la manera de debatir una cuestión que es de vital importancia. Si, porque es sobre la vida, o por lo menos, sobre quien decide qué es vida y cuál merece la pena. Se acuña un término muy ambiguo de entrada («angustia psicosocial» de la madre) en el cual puede entrar cualquier cosa que se nos pueda ocurrir para que entren en acción los personajes autorizados que decidirán si es de rigor la interrupción del embarazo. Mi pregunta es: por la manera de redacción del texto se ve que únicamente se piensa en la madre, ¿el niñ@ no cuenta? ¿En serio? No ha tenido tiempo ni de salir de ese vientre para demostrar lo que es capaz de hacer, no ha tenido tiempo de hacer nada malo por lo que se le pueda condenar jurídica o moralmente y simplemente es tratado como una mercancía como las que llevo en mi trabajo y ¿es rechazado? De verdad que la argumentación no tiene mucha lógica.

Dejadme comentar también el hecho del horario y la manera de llevar esta cuestión a debate. De noche y cuando no estaban todos los que podían que estar. Como las mafias, las sociedades secretas o como el mismo Sanedrín que condenó a Jesús. Si eso no te eriza la piel o no te causa sospecha de verdad que tienes un problema. Y gordo. Esto en lenguaje jurídico se llama premeditación y alevosía. Y cuando se actúa así de esta manera es por motivos que no son muy claros, o mejor dicho, son muy oscuros. Tanto como para decidir qué es vida y qué es muerte. Quién es digno de vivir y quién ha de morir. O, en el lenguaje del texto, qué circunstancias determinan si es mejor matar esa vida que ni siquiera ha podido respirar el aire de este mundo. Y, por supuesto, los que tienen esa capacidad de decisión no es la madre sino un comité de expertos (¿de qué me sonará esa palabra?) que evaluarán esas circunstancias….. 🤔🤔

Si somos honestos este debate trata acerca de una cuestión capital, a saber, cuándo da comienzo la vida humana. En este tema hay que escuchar e investigar sobre todo a biólogos y colegios médicos. Hay una cohesión bastante unánime en que la vida comienza en la concepción. Lo cual no es ninguna palabra religiosa, sino del ámbito médico. Es decir, que cuando se une un espermatozoide con un óvulo ahí es cuando comienza la vida. He investigado un poco sobre el tema, y he podido confirmar lo que por lógica sospechaba: es cuando se forma ADN humano. Esos 24 cromosomas masculinos más los otros 24 femeninos, son los que marcan que haya un nuevo código de ADN único e irrepetible entre todos los seres humanos que están en el planeta. Por lo tanto, sea en el momento que sea del embarazo o gestación que se lleve a cabo esa interrupción, ese aborto, en realidad lo que estamos quitando de en medio es una vida con todo su código de ADN escrito por completo. Un ser humano que debería de tener los mismos derechos que cualquiera de nosotros que ya hemos salido del vientre de nuestras madres. Por lo cual el término que se debe, en mi opinión, dar a esa operación es MATAR. Estamos sacando una vida de este mundo, sin que ni siquiera haya podido hacer o dejado de hacer nada sino simplemente existir por las razones que sean.

Se pueden dar muchos argumentos desde distintos ámbitos que busquen una justificación que esté a favor de lo que acabo de exponer: sanitarios, socioculturales, demográficos, circunstanciales y muchos más. Creo que todos estos argumentos quedan eclipsados por un derecho fundamental reconocido en los Derechos Humanos como el derecho a la vida. Eso es básico, fundamental y de toda lógica. Lo sorprendente es que se intente hacer ver que la muerte es un derecho, y más que un derecho es un deber que deben ejercer determinadas personas reconocidas en esa proposición de ley en Francia. Demencial.

Ahora ya podéis debatir y cuestionar lo que queráis, pero dejadme defender lo que nos es dado como un regalo: la VIDA

Enlaces:

https://www.hispanidad.com/confidencial/francia-da-paso-mas-en-genocidio-mas-indefensos-se-podra-abortar-hasta-justo-antes-nino-nazca_12020445_102.html?utm_campaign=later-linkinbio-aesvida_org&utm_content=later-9350015&utm_medium=social&utm_source=instagram

https://abcblogs.abc.es/hughes/actualidad/angustia-psicosocial_amp.html

Uno de mis hijos recién nacido…

Dios y el trabajo

Si seguís a algún compañero o compañera de profesión en seguida os podréis dar cuenta de que una cosa es lo que sale por la tele, las radios y otra muy distinta es lo que nos toca vivir a l@s chóferes en nuestros trabajos diarios. También es fácil ver que, como en todas las profesiones, hay personas que quieren cobrar mucho y trabajar poco, hay quienes reclaman lo que estipula la ley (no entramos en si es justa o no) y hay quienes se rebajan para conseguir un trabajo aunque eso signifique poner en jaque a todos los demás con ese obrar.

En un mundo donde la competencia es brutal, en el que la tendencia es que las grandes corporaciones aprisionan, ahogan y hacen la vida imposible al pequeño productor, los pequeños comercios y los autónomos, asalariados y demás personal que luchan por su existencia, ¿tiene Dios algo que decir de todo esto? ¿Es el trabajo una maldición?

Empecemos por esto último que acabo de poner. Hay una idea en nuestro subconsciente de lo que sería estar en el paraíso, en el cielo o en un estado de cosas donde todo sería disfrute y actividad festiva. Esto está trasladado en las religiones y mitologías de diferentes maneras con unas versiones más o menos fantasiosas. Cuando nos acercamos a la Biblia con esta idea preconcebida y leemos cómo estaban Adán y Eva en el huerto del Edén nos hacemos a la idea de que no daban golpe y todo era tomar el sol, comer y hacer el amor en el paraíso (permitidme ser así de claro)…. Nada más lejos de la realidad que nos describe la Biblia.

Los primeros seres humanos tenían actividad, mucha actividad.

En primer lugar, cuando Dios puso en el huerto al ser humano, lo puso con el propósito de que lo «labrara y lo guardase» (Génesis 2:15). Si eres de campo como yo o has trabajado en algo similar, sabrás por experiencia que el agricultor tiene mucho trabajo durante el año. Su actividad no cesa. Cambia de tarea en todo caso, pero nunca para de hacer cosas relacionadas con el objetivo de que sus cultivos alcancen unos resultados óptimos.

En segundo lugar, había un momento en el cual Dios mismo se paseaba con el ser humano por el huerto. ¿Para qué? No nos lo dice la Biblia, pero probablemente para enseñarle el funcionamiento de todo el huerto entre otras cosas. Es lógico que el Creador de todo lo que vemos enseñara a los primeros seres humanos cómo es el funcionamiento de las cosas. De hecho, todo agricultor mínimamente informado y con un poco de práctica conoce reglas y asociaciones de plantas que se benefician mutuamente. Un ejemplo: si plantas un surco de tomates y a continuación un surco de zanahorias ocurre que el de zanahorias ahuyenta el bichillo que come el tomate y el del tomate ahuyenta al de la zanahoria. Y esto es un solo ejemplo de muchas cosas que los antiguos conocían y que se están redescubriendo con la agricultura ecológica, la lucha integral, los bancales profundos y muchas técnicas más sin pesticidas y herbicidas que está más que demostrado que son un tremendo veneno que altera el diseño natural puesto por Dios.

En tercer lugar, cuando entró el pecado a través de nuestros primeros padres, se suele creer que Dios castigó al ser humano (más concretamente al varón) con el trabajo. Hemos visto que el trabajo existía en el huerto del Edén y nos relata Génesis que todo lo que fue creado fue «sobremanera bueno», con lo que incluye las labores concernientes a ello. Veamos lo que pone: «Y al hombre dijo: Por cuanto

obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.» (Génesis 3:17‭-‬19) El castigo de Dios para el ser humano, entre otras cosas, fue el resultado de ese trabajo y cómo produciría la tierra más hierbas malas que las plantas necesarias para el sostenimiento de la comunidad humana. De eso también el que ha trabajado un poco en el campo tiene pruebas por la experiencia. Constantemente has de estar limpiando y sacando malas hierbas que ahogan una plantación e, incluso, pueden arruinar una cosecha.

Por todo esto que acabo de escribir, hemos de llegar a la conclusión de que el trabajo no es una maldición, sino que forma parte del diseño de Dios para el ser humano. De hecho, hay estudios que muestran que si no tenemos algún tipo de actividad laboral (me estoy refiriendo a personas que tienen una condición mínimamente sana) nuestro cuerpo y nuestra salud física y mental se resentirá muchísimo.

Ahora bien, ¿y no ha dicho Dios nada más acerca de las relaciones laborales? Pues de eso hablaremos en los siguientes artículos. Continuará….

…. esos recuerdos de antaño

No es la primera vez, y espero que no sea la última, que me encuentro con compañeros de profesión que llevan muchos años en esto del volante y que cada vez que coincido con alguien así, intento que me cuenten sus batallas y los recuerdos que tienen de cuando empezaron en “sus tiempos mozos”. Haciendo esto me he encontrado con todo tipo de personas y me ha tocado escuchar todo tipo de frases tanto en positivo (el transporte ha cambiado mucho en la tecnología para mejor) como en negativo (los de ahora no sabéis lo que es viajar en Pegaso y por nacional todo). Una variedad de frases que no voy a escribir aquí porque esto no quiere ser una crítica a estos veteranos del volante ni a ningún veterano o veterana de ninguna profesión. Antes bien, desde este blog mi profundo respeto y admiración.

Hablando del conflicto intergeneracional que forma parte de la vida, en el artículo anterior veíamos una parte minúscula de lo que dice Dios acerca de cómo quiere que nos comportemos ante nuestros mayores, nuestros padres, abuelos y compañeros con más años que nosotros. Pero si leemos un poco más, veremos que también tiene instrucciones y ejemplos acerca de cómo Dios quiere que los mayores traten a los que vienen detrás. Dios es así de bueno y perfecto.

¿Me acompañais a ver unos ejemplos?

Moisés y Josué

El primero el gran líder que guió al pueblo de Israel a la libertad de la esclavitud con el joven que estaba a su servicio. Cuando estaban llegando a la tierra prometida, Dios mismo le encargó a Moisés que lo designara como sucesor y le encarga varias veces “¡Anímale!” Os dejo los pasajes para que los podáis leer: Deuteronomio 1:37-38; 3:23-29. Y en este pasaje siguiente se ve cómo Moisés lo tuvo que hacer delante de todo el pueblo en Deuteronomio 31:7-8. Impresionante

Elías y Eliseo

Dos profetas, uno curtido en mil batallas y desafiando al rey y a la reina, y el joven Eliseo siendo preparado y enseñado por el mayor. Llega el momento de la despedida y es de mucha sorpresa lo que le dice Elías a Eliseo: “Pide lo que quieras que haga por ti, antes que sea quitado de ti”. Los dos sabían que no se iban a ver más. Y Eliseo no se quedó en ser como Elías, sino que pidió el doble….. ¿Tú que hubieras pedido?

Pablo y Timoteo

Ambos desarrollando un ministerio que cambió el mundo de su tiempo llevando las buenas noticias de parte de Dios por buena parte de lo que es el actual sur de Europa. Aquí se ve en esta ocasión cuando Pablo, el gran apóstol por antonomasia (eso según el diccionario enciclopédico) tiene que enviar a Filipos al joven Timoteo. Lo que dice de él es digno de mención: “Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para que yo también esté de buen ánimo al saber de vuestro estado; pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que ten sinceramente se interese por vosotros. Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús. Pero ya conocéis los méritos de él que como hijo a padre ha servido conmigo en el Evangelio.” (Filipenses 2:19-22)

Pablo también tiene encargos en sus cartas personales a Timoteo y de ahí podemos ver el gran cariño que le tenía al joven.

Juan y los jóvenes

Curiosamente, el apóstol Juan, que es llamado popularmente el apóstol del amor pero que era muy radical en sus planteamientos, tiene dos palabras para los jóvenes que nos broncas sino reconocimiento y ánimo. Están en 1ª Juan 2:13 y 14. “Os escribo a vosotros jóvenes porque habéis vencido al maligno….Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno”. Aquí nos da varias claves sobre nuestra vida práctica, pero viendo el pasaje desde el tema que estamos tratando, nos resulta aleccionador que el apóstol, que ya era anciano, escriba de esta manera a los jóvenes reconociendo su fortaleza y perseverancia en las Escrituras. Esto no son palabras corrientes.

Poniendo estos ejemplos, que hay muchos más, podemos entresacar pautas acerca de cómo Dios quiere que los que tienen más experiencia, veteranía y años hagan con los que son más jóvenes que ellos y por consiguiente, no tengan tanta experiencia, veteranía y años.

Animar y encomendar. Esto es lo que nos muestra el primer ejemplo
Atender hasta el último momento. Esto es lo que vemos en el ejemplo de Elías y Eliseo
Recomendar y dar valor delante de otras personas. Eso era lo que hacía el apóstol Pablo con Timoteo
Decir la verdad poniendo el énfasis en lo que verdaderamente hace fuerte a una persona. Eso lo hacía el apóstol Juan en sus cartas

Antes de concluir, dejadme decir algo que es obvio: Esto es un ciclo. Si hoy somos jóvenes, dentro de unos años estaremos al otro lado de la acera. Hemos de tener esto en cuenta porque lo que no nos gusta que nos hagan ahora, lo podemos hacer luego nosotros y que lo veamos normal. Es muy fácil repetir patrones que no nos gustan ahora.

A los veteranos y veteranas de la vida, con esto que hemos estado considerando de una manera muy breve, es lo que Dios desea que hagas con las personas que no llegan a tu edad. Tal vez no tengan la experiencia, vista y conocimiento de la vida como tú. Tal vez hasta te vuelvan la cabeza loca con tantas cosas nuevas que salen ahora que parece que cuando acabas por aprender algo, ya sale otra cosa nueva que te es difícil asimilar. Tal vez no entiendas muchas veces la conversación de los jóvenes, su jerga, y su modo de vestir; pero lo cierto es que son el futuro y, me atrevería a decir que son el presente, y que necesitan tanto como el respirar que intentes entenderlos, animarlos y sobre todo decirles la verdad de una manera cercana y sin tapujos.

Lo cierto es que la Biblia nos muestra un equilibrio perfecto entre todos los tramos de edad y las diferentes generaciones. Todas son necesarias y, aunque pensemos lo contrario, nos necesitamos todos. Cuanto antes entendamos todo esto, mejor nos irá a todos.