Sobre el discipulado…

Con David y Margarita Burt en su casa con unos cuantos hermanos

Personalmente creo que el tema del discipulado es un tema bastante mal comprendido en nuestro contexto tanto de la cristiandad como en el evangélico protestante, hablando más concretamente. Y, es algo mal comprendido por varias razones que chocan de lleno en algunas de las cosas que se han asumido como normales en nuestro proceder y en nuestros conceptos porque «hacemos lo que pensamos y pensamos lo que hacemos»… Por tanto es necesario hacer una

DEFINICION

«Discipulado es el acto de discipular, siendo discipular, enseñar, y discípulo quien aprende. Pues la palabra «discípulo» viene del latín discipulus y este de «discere» o (disco) (aprender) o sea el que aprende o que se deja enseñar, es decir, discipular.«

Palabras no mías, sino de un querido hermano en la fe, Gregorio Ramírez.

Pero la pregunta es : ¿Que se ha de enseñar y por tanto aprender? Y la respuesta a esa pregunta está bien clara:

«Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.» (Mateo 28:18-20)

De esta sencilla instrucción de Jesús se pueden sacar varias conclusiones simples. Una de ellas es que está claro que uno discipula o enseña y uno (o varios) reciben la enseñanza

Ahora bien, llegado a este punto creo que es necesario y pertinente comentar lo que NO es discipular:

  • NO es dar una clase magistral. Se quiere decir con esto que la imagen de profesor no es la que muestran las Escrituras. Eso de impartir conocimientos solamente es algo ajeno totalmente al concepto de discipulado
  • NO es involucrar en actividades eclesiales, evangelísticas o en reuniones de pastores o cosas por el estilo, aunque pueden tener su lugar.
  • NO es una selección o cuerpo de élite, personas especiales o con potencial. Es muy interesante y significativo que Jesús mandó «haced discípulos». No debería haber diferencia alguna entre un creyente y un discípulo, básicamente porque todo creyente es un discípulo según la Biblia.
  • NO se trata de que una serie de personas especiales son las que pueden discipular y otros no. Ese concepto es totalmente ajeno a lo que Jesús encomendó.
  • NO es que el que discipula enseña una serie de códigos, frases y eso lo tienen que repetir exactamente los que son discipulados. El maestro o discipulador reconoce la individualidad y la personalidad de cada discípulo/a, la valora y la fomenta. No se trata de hacer fotocopias, sino discípulos
  • NO se trata de aprender doctrina o conducta solamente sino de «imitar la fe» (Hebreos 13:7)
  • NO se trata de obediencia sin cuestionar, sino que el verdadero maestro enfocará a sus discípulos constantemente a la autoridad suprema que es nada más y nada menos que la Palabra de Dios.

Una vez considerado esto, que ya daría mucho para tratar y ampliar, vamos a exponer de manera muy breve lo que sí es discipular y las implicaciones que tiene:

  • Discipular implica convivir por un determinado tiempo con el maestro. Te sugiero que leas Marcos 3:13-15. Observad el detalle de lo primero que dice: «para que estuviesen con Él»…
  • Discipular implica enseñar no solamente conocimientos sino también cosas prácticas que, de hecho, es lo más importante. Eso es resultado del punto anterior
  • Discipular es un reto constante para los que son discipulados y para el discipulador porque no se trata de asimilar y ya está, sino de comprobarlo todo con la autoridad suprema. Esto lo vemos por ejemplo en Hechos 17:11
  • Discipular es uno de los dos puntos de lo que conforma la Misión y Comisión de Jesús del pasaje que he citado al principio
  • Discipular es vital para la iglesia porque es así por diseño de Dios. La adquisición de conocimiento y profundidad teológica no está reñido con el discipulado. El orden, sin embargo, sí es importante y puede tener consecuencias muy serias que hacen mucho daño y dificultan la convivencia, el buen hacer e, incluso, el testimonio personal y comunitario.
  • Discipular abarca todos los aspectos de la vida práctica. Todos hemos de ser discipulados y todos hemos de discipular.
  • Discipular significa invertir tiempo y poner voluntad, disposición y actitud de aprender..
  • Discipular significa acompañar y también encargar o soltar. Es como un equipamiento, entrenamiento y formación con la parte práctica.

Todo esto es una cuestión muy importante para la iglesia hoy en día (¿alguna vez ha dejado de serlo?) y que ha sido sustituida por la formación académica. Dejadme aclarar que no estoy en contra de la formación académica. Esto es necesario y bueno aunque no debe adquirir el grado de imprescindible que a veces se pretende. Lo que sí es imprescindible es discipular y ser discipulados. Para ello es necesario un cambio de mentalidad, un cambio de estilo de vida o un ajuste para hacer las cosas tal y como Jesús encargó en la Gran Comisión por mucho que nos cueste y sea contrario a lo que hemos vivido o estemos viviendo en nuestro contexto social, cultural y hasta eclesial.

Hasta hace bien poco en todos los oficios hay un poco este concepto de discipulado con enseñanza práctica para poder aprender el oficio que se quería desempeñar o aprender. De hecho, se iba a vivir a casa del maestro oficiante para aprender todo lo que involucraba ese oficio. Por poner un ejemplo de mi profesión: no hace tanto tiempo para ser camionero lo normal era estar un tiempo con una persona veterana que enseñaba el oficio, no solamente la manera de conducir un camión, sino de contabilizar los descansos, de realizar el mantenimiento del vehículo, de tratar a los clientes, de ayudar a los compañeros, de los lugares donde comer y descansar, de las implicaciones familiares y cómo llevarlas… Todos esos elementos que aprendías pasando el tiempo al lado de un veterano que te enseñaban no solamente la manera de conducir sino un estilo de vida. Esto es fácilmente extensible a todos los oficios. Y esto es aplicable en un grado sumamente especial al discipulado de los creyentes, sobre todo de los nuevos creyentes independientemente de su edad física.

Siguiendo con la similitud de los oficios, hay una serie de herramientas que son comunes a todos los que aprenden el oficio (ese «kit» básico imprescindible) que es necesario. Pero no solamente es necesario tenerlo, sino aprender a usarlo. Eso es precisamente lo que es vital para la vida cristiana. Por eso es muy importante llevarlo a cabo.

¿Cuáles son las herramientas necesarias para ser discipulados o para discipular? De eso hablaremos en el próximo artículo…

Cerebros cansados

Hoy (cuando escribo esto) me he discutido con mi mujer….. ¡Ah!, perdona que eso sólo me pasa a mí y no se puede hablar de cosas negativas. Bueno, pues sigue con lo que estabas haciendo. Los que seguís aquí os diré que el tema de la discusión fue algo provocado por mi parte. Estás trabajando toda la semana levantándote a horas muy tempranas para «poner las calles», como se suele decir, y llegas al fin de semana con el propósito de poder descansar para recargar la energía un poco. Poder dormir a gusto, vamos. Pues no. El cuerpo te hace despertarte a las 6 a.m. y no hay manera de hacerlo volver a conciliar el sueño…. El caso es que me levanto y pretendo entretenerme un poco leyendo o viendo alguna serie, desayunando (claro, el cuerpo también pide😅)… Lo que ocurre es que silencioso no soy a la hora de moverme… Y la he despertado. Y se ha desvelado. Y se ha enfadado… Lógico. ¡¡Y tiene razón!!

Toda esta situación me ha llevado a pensar en qué nivel de stress mental vivimos hoy en día. Nos depertamos con sonidos, nos acostamos con sonidos, nos dormimos con sonidos. Si lo pensamos un poco, nos daremos cuenta. Y me resulta curioso porque en medio de todos esos sonidos, están un montón de cosas que buscan llamar nuestra atención de una manera más o menos agresiva. Detrás de todo esto hay unas consecuencias a nivel mental y corporal que son imposibles de medir con certeza. Os dejo a vuestra consideración algunas y, si no lo veis, podéis comentármelo:

Debido a que tenemos sonidos que es poco menos que imposible evitar que estén, al menos podríamos intentar minimizar su impacto en nuestras vidas. Me refiero a los sonidos de fondo. Estamos rodeados de aparatos que hacen sonidos, tal vez en una frecuencia que a nuestro oído humano no captamos como molestos. Estamos acostumbrados a ellos. Ruidos como el ventilador o ventiladores del portátil en el que estoy ahora mismo trabajando, el frigorífico, el congelador, los aires acondicionados, la televisión (sí, aunque esté con la lucecita roja, sigue emitiendo sonido), los contadores de la luz.. etc. Todos estos sonidos (y más que podíais sugerir) son inevitables en buena parte, pero al menos podríamos intentar minimizar esos sonidos cerrando la puerta de donde se encuentran esos aparatos. Sobre todo me refiero al frigorífico y al congelador, aparatos que necesitamos que funcionen constantemente para conservar nuestros alimentos y el contador de la luz….. Los otros sonidos como la televisión, ordenadores, aires acondicionados y otras cosas así deberíamos desconectarlos.

Todos estos sonidos que tenemos sobre todo por la noche impiden o entorpecen nuestro descanso. Al no descansar bien, nuestro cerebro no descansa tampoco y entonces nos levantamos de nuestro sueño sin haber descansado. Existen estudios acerca de esto mucho más técnicos que lo que os digo, así que podéis investigar por vuestra cuenta. Ello provoca que al seguir procesando esos sonidos, nuestro cerebro no deja de procesar, no se pone en stand by y, por lo tanto, no regenera como debiera. ¿No te ha pasado nunca que te levantas con dolor de cabeza? ¿Te has parado a pensar a qué se debe?🤔🤔

Debido a que nos levantamos con dolor de cabeza, tiramos de medicamentos como el paracetamol, gelocatil y otros para poder hacer frente al día que tenemos por delante… No estoy en contra de los medicamentos en sí, ya que si se usan con entendimiento nos pueden ayudar en momentos puntuales. En mi caso personal, os puedo decir que, cuando me da dolor de cabeza por la tarde-noche, evito tomar ningún tipo de medicamento para ello pues sé que, al descansar, el cuerpo y el cerebro se encargarán de ello. Cuando me da dolor de cabeza al levantarme por la mañana intento esperar lo máximo y, también depende del tipo de dolor de cabeza, suelo tomar un paracetamol o similar para hacer frente al día. Esto lo procuro hacer de vez en cuando. Es muy fácil notar un leve dolor y tirar de medicamento porque eso es lo fácil y cómodo.

Todo estos estímulos provocan que nuestro cerebro esté cansado para procesar información, investigar, comparar o realizar acciones que requieren un extra de energía, concentración y esfuerzo. El resultado es que provoca la acomodación y el cada vez más escaso uso del raciocinio, el análisis y el estar centrado en una sola cosa. Ponemos música a nuestro alrededor, escuchamos sonidos sin parar (ahora mismo estoy escuchando el sonido de los coches en la calle y las pruebas que se están realizando en el circuito de Montmeló) por lo que nuestro cerebro se fatiga alarmantemente. Así que deseamos que no nos hagan pensar, deseamos que las cosas de intriga como series, películas y libros no sean muy densos. También lleva a no investigar, a estudiar lo mínimo las cosas… y si nos lo pueden dar todo masticadito, mejor…

Todo esto tiene implicaciones muy serias en todos los ámbitos de la vida, incluido el espiritual. Muchas veces, al tratar con personas, me encuentro que repiten clichés o frases hechas, pero cuando les haces una pregunta nueva o les cambias la frase y les pides que la expliquen no son capaces… (no en todos los casos, por supuesto) Cuando eso me ocurre intento encontrar a manera de poder arrancar el motor de la mente para hacer pensar…. No siempre lo consigo. Y no dejo de pensar que muchas personas tienen el cerebro cansado de tanto ruido, de tantas noticias e «información», de la falta de enseñanza y formación para la lógica y el razonamiento propio y, por ello, la dificultad es enorme.

Hay un texto en la Biblia que dice lo siguiente:

«Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.» (Isaías 55:6)

En este texto nos dice dos cosas increíbles: Dios puede ser encontrado y también dice que está cercano. No es difícil encontrarse con Él, aunque lo cierto es que debemos de buscarlo. Hay que tener intencionalidad para que esto sea posible porque la dificultad NO está en que Dios sea inaccesible. ¡¡Todo lo contrario!!

¿Que no sabes cómo encontrar a Dios? Pues de eso vamos a hablar en los siguientes temas…

¿A quién enviaré? (continuación..)

«La Gran Comisión es más que un llamado a dejar el lugar donde estamos e ir a algún otro sitio. Por supuesto, hay una gran necesidad de que la gente vaya, pero es más necesario que cada uno de nosotros tomemos nuestra responsabilidad para que la iglesia responda a la Gran Comisión; y estar involucrado permanentemente en ello, sin importar cuál es nuestra función. «

George Verwer, «Sal de tu comodidad y gana al mundo»

Con esta introducción, que comparto plenamente con el autor mencionado, es que me gustaría continuar de una manera específica para poner sobre la mesa unos casos prácticos para que nos sirvan de ejemplo, nos alienten, nos estimulen y, sobre todo, nos hagan pensar…

  • Ora – Y cuando digo esto me refiero a ir pasando de cosas generales a temas más específicos. Orar por la misión en general o, como decíamos en el anterior artículo, orar para que el SEñor envíe obreros a su mies es de las primeras cosas que Dios usa para abrir nuestros ojos y extender nuestra mirada al campo tan basto que tenemos por delante. Paulatinamente es muy probable que el Señor vaya poniendo delante casos, países o regiones específicas por los cuales ir orando de una manera más concreta. ¿No te pone nada delante? Sigue orando. Tal vez seas de esas columnas de oración que tanto se necesiten en el campo misionero
  • Investiga – Si ya tienes un sitio, país o región por el cual orar, sería bueno que hicieses un poco de investigación sobre cosas de ese lugar, país o región como el índice demográfico, la moneda, el idioma, costumbres y otras cosas que puedan resultar interesantes sobre todo como un medio de indentificación. Jesús mismo se hizo un ser humano, caminó entre las personas, tuvo que pasar por crecimiento en estatura y sabiduría, pasó hambre, frío y tuvo sueño…. Eso nos habla de identificación. Por otra parte te puede ayudar a entender la mentalidad de las personas, su forma de actuar y, ya sea que Dios te use allí o no, puede ser una herramienta para tratar a personas de allí.
  • Habla con misioneros o pastores – Eso es algo que hoy en día con las herramientas de comunicación que disponemos es mucho más fácil que nunca. Puedes preguntarles por la obra que están realizando donde se encuentran, pedirles motivos de oración y así poder orar con más conocimiento.
  • Comparte tus inquietudes — Esto es algo vital para poder encontrar personas que puedan orar juntamente contigo. Dios puede tocar su corazón y usarte como «despertador» para que otros se comiencen a plantear algo tan serio como la misión y comisión que nos dejó Jesús. Comparte tus inquietudes con las personas que están a cargo en la iglesia donde te congregas para que te orienten y te participen de su visión. Esto es sano aunque no piensen exactamente como tú. Esto es un buen ejercicio que puede evitar que te muevas únicamente por tu percepción, por tus emociones o por tu criterio personal. Te contaría mi experiencia haciendo esto…. Pero lo dejaremos para otro día
  • Si te sale a la mano, viaja a algún país o región para observar – Esto te ayudará a ver, a identificarte con las personas, a entender su modo de vida. Aquí es muy recomendable viajar para estar con algún misionero o familia misionera para poder compartir su visión, ayudar y experimentar de cerca lo que es el campo misionero. Vive entre los nativos, come su comida, duerme en sus viviendas. Entre otras cosas, eso fue lo que Jesús hizo de una manera superlativa.
  • Ofrenda – Siempre que sepas de alguna necesidad especial y puedas colaborar, aunque sea de manera esporádica, con un envío de dinero a necesidades especiales u objetivos concretos. Esto lo he podido experimentar de una manera increíble. Lo principal es que puedas tener alguna referencia de alguien que conozca la obra en cuestión, el misioner@ y su labor. Con toda la tecnología que hay hoy también abundan las personas que son aprovechadas y, aunque ellas darán cuenta de lo que hacen más pronto o más tarde, tenemos principios en las Escrituras con los cuales regirnos a la hora de usar lo que Dios nos da. Uno de estos principios es el de las referencias.

En fin, estas son algunas sugerencias que te dejo en el día de hoy porque creo sinceramente que hemos de adquirir la visión misional que tenían Jesús y los apóstoles de una manera urgente y necesaria.

Si quieres hablar acerca de ello o tienes más sugerencias o quieres compartir tu experiencia en la misión, puedes ponerte en contacto con toda confianza.

¡Dios te bendiga!

¿A quién enviaré?

Últimamente me estoy planteando muchas cosas en mi vida personal, en nuestra vida familiar y, como es lógico, eso también afecta al ámbito eclesial. Así que me dispongo a escribir volcando estos pensamientos y reflexiones que tal vez tengan un tono fuertemente interpelativo… Así que, aclaro, si te sientes interpelado, confrontado o sacudido (lo digo tanto para los hermanos como para las hermanas) piensa que es algo que me está ocurriendo a mí en primer lugar.

Supongo que habrás notado que el título sale de una escena totalmente impresionante en el libro de Isaías en el capítulo 6. Te invito a que lo leas entero para disfrutar de todo su contexto. Correctamente sabemos que el sentido más profundo de esta pregunta y la respuesta que da el profeta tiene un sentido más pleno y total si entendemos que el Señor Jesús respondió a esa pregunta antes de la fundación del mundo. No obstante, también es verdad que Isaías respondió a esa pregunta después de tener esa visión de Dios, de ser purificado y, entonces y sólo entonces, el Señor hace esa pregunta y obtiene esa respuesta de labios del profeta: «Heme aquí, envíame a mí». Generalmente en conferencias y talleres que tratan sobre la misión y la obra misionera se dice que los creyentes en general oran: «heme aquí, envialo a él o a  ella». Triste, pero cierto. Oramos a Dios intentando ser lo más bíblicos posibles y pedimos que «envíe obreros a su mies», pero nunca nos planteamos que tal vez Dios quiere que seamos nosotros esos obreros. Oramos para que Dios levante evangelistas con poder, pero nunca nos planteamos hablar del Evangelio a nadie, ya no digamos enfocar nuestra vida de esta manera. Oramos y oramos…. y nos quedamos en nuestros sitios, con nuestros trabajos, en nuestras casas con calefacción, con nuestros ordenadores, nuestras rutinas y nuestro entorno controlado donde nos sentimos seguros, cómodos y tranquilos.

Paralelamente a esto, entre tanto interés renovado por la Escatología por lo que está aconteciendo en el mundo a nivel global, se habla mucho acerca de las cartas a las iglesias de los capítulos 2 al 3 de Apocalipsis. Y, un comentario que escucho mucho es: «todos somos Laodicea».  Al margen de las cuestiones de interpretación de los pasajes, y de este en concreto también, hay una lección muy clara con respecto a esta iglesia y es el acomodamiento, la comodidad y el conformismo. Si leemos el pasaje veremos con total claridad que a Dios le disgusta eso enormemente.

Lo cierto es que la realidad que vivimos, al menos en España, es que se tiene poca o nula mentalidad misional. Este era uno de los comentarios del hermano que vino al último campamento de iglesia que tuvimos recientemente Arturo Murillo, por cierto un mexicano. Y tiene toda la razón. España ha recibido y todavía recibe a personas misioneras porque todavía hay muchos lugares sin ninguna clase de testimonio. Y lo peor de todo es que muy pocas personas tienen alguna inquietud acerca de esto.

Ahora bien, recientemente hice una publicación en mis redes haciendo la pregunta a todos mis contactos en la fe acerca de cuál es la misión que Jesús encomendó. Como era lógico, contestaron pocas personas. No obstante, hubo un apunte muy bueno de un hermano que voy a citar con permiso del autor:

«La llaman Comisión o Misión, más es otro mandamiento, o mejor dicho, conjunto de mandatos o mandamientos (pues se incluyen varios) más de los muchos que dio Jesús a lo largo de su vida:

“Por tanto, id (Orden, Imperativo, mandato..), y haced discípulos (Orden, Imperativo, mandato, ..) a todas las naciones, bautizándolos (Orden, Imperativo, Mandato…), en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles (Orden, Imperativo, Mandato,..) que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.”
‭‭Mateo‬ ‭28.

Por lo que no es sólo hacer hijos de Dios, por todo el mundo, y bautizarlos, sino también y sobre todo enseñar que deben cumplir los mandatos o mandamientos dados por Jesús (…enseñándoles que guarden todas las cosas que os he MANDADO. Termino derivado de Mandar, y de ahí lo de mandamientos). Por lo que lo que llaman la Gran Comisión no acaba cuando las personas creen y se bautizan, sino que ahí empieza. Porque no se trata de que Dios quiera tener hijos; se trata de que Dios desea tener, no cualquiera clase de hijos, sino hijos semejantes a Cristo, a saber, obedientes a Dios, a saber, que guardan o cumplen sus mandamientos (mandatos).

Por lo que la labor Pastoral, de la Escuela Dominical, de la enseñanza de unos con otros, y en general de todos forma parte de lo que llaman la Gran comisión, y no solo lo que llaman obra Misionera y/o Evangelistica, que es lo que usualmente se cree.

Es decir, si tú vas por ahí predicando, pero luego abandonas a su suerte a esos nuevos hermanos, sin preocuparte de su posterior cuidado y formación o enseñanza cristiana, de su crecimiento en obediencia, que dura, pues toda la vida, pues entonces no estás cumpliendo la Gran Comisión. Porque tener un hijo no es sólo cuestión de una noche loca de pasión…………………por el Evangelio. Tener un hijo es dedicarle toda tu vida, en alma completa, para cuidarle, educarle y hacerle un hombre como debe ser. Y los que somos padres lo sabemos. E igual Dios, que también es Padre.» (G.R. Ramírez, citado y adaptado con permiso)

Aquí es donde nos hace mucha pupa el Señor, tal y como enfatiza el hermano, en el mandamiento y los verbos imperativos. Lo mismo que el pasaje de Isaías: «¿A quién enviaré? ¿Y quién irá por nosotros? Jesús no nos dio el ejemplo a distancia, sino que vino a hacerse un ser humano y de esta manera enseñó, con palabras y con actos (hechos) dejándonos ejemplo «para que sigáis Sus pisadas»… Esto señala el apóstol Pedro.

Ah, pero estamos muy cómodos en nuestras casas, con nuestros planes de jubilación, con nuestros trabajos estables (los que lo tienen) y viendo cómo pasan los años. Y de esta manera también vamos enseñando a nuestros hijos explicándoles que han de mirar por sus carreras, que han de estudiar lo máximo posible (no tengo nada en contra de esto), que deben tener esta visión de futuro…. Luego cuando llegamos a pasajes como «Buscad las cosas de arriba… «(Colosenses 3) decimos que las cosas de arriba son las profundidades de las Escrituras…. (¿¿En serio??)

El resultado de todo esto, como he mencionado de pasada, es que en la iglesia evangélica en España (hablo en general) no hay un interés por la misión. Es más, personas que se han dedicado a la obra o han sido misioneros, sus descendientes ni quieren oír hablar de ello, prefiriendo la acomodación y vivir sin sobresaltos económicos y algo más. Se piensa que el llamado misionero es para unos pocos (algo locos incluso) cuando hay herramientas para poder trabajar a distancia (que no es lo mismo, permitidme decir)…

Con esto no estoy pretendiendo que TODOS salgamos a la obra o que TODOS salgamos de misioneros. NO. Eso, a parte de ser imposible, es ilógico y contra lo que Dios muestra en las Escrituras. De la misma manera que nos muestra la Biblia la ilustración de lo que es la Iglesia tomando ejemplo de una casa o de un cuerpo para ilustrar la variedad de miembros y la diversidad de materiales pero, a la vez, la gran conjunción, sintonía e interdependencia entre ellos.

Lo que me fascina e inquieta a la vez es encontrarme a personas que jamás en sus vidas se han planteado involucrarse, no en la obra misionera, sino en nada que tenga un atisbo de compromiso, implicación, dedicación y renuncia que todo eso conlleva. Entienden que no es a eso a lo que Dios los ha llamado y se pasan la vida haciendo cosas que no son malas en sí mismas, pero que no cruzan esa línea invisible que pueda indicar que se ha pasado la línea que y se haya hecho un gramo más de compromiso, no sea que seamos esas personas a las que Dios llama y empieza a cargar de responsabilidades y nos vaya pidiendo más y más….

Lo cierto es que el Señor Jesús nos encargó una Misión. Una misión tiene un objetivo muy claro. También tiene una fecha límite de actuación. Sabemos que cuando partamos para estar en Su presencia o venga a por Su Iglesia esta misión se habrá acabado pero mientras tanto, la misión sigue vigente y urgente. Así que, si realmente hemos creído, estamos implicados en todo esto y nos lo hemos de plantear y actuar en consecuencia.

Hermano, hermana, permíteme preguntarte: ¿Te has parado a pensar qué quiere Dios de ti en esto?

Pastores, ancianos y responsables de iglesias os pregunto muy directamente: ¿vuestras congregaciones tienen una implicación misional de una manera concreta?

Sé que quedan puntos por tratar porque los aspectos son muy amplios. Eso lo trataremos en el próximo artículo…

Navidad con lágrimas…

Un año más se acercan estas fechas señaladas en el calendario por muchos como algo especial. Tal vez sean especiales debido a todas las circunstancias están ocurriendo a nuestro alrededor con los virus que infunden miedo y que, curiosamente, sufren repuntes antes, durante y después de fechas señaladas como cristianas… Da que pensar.

También son las fechas en las cuales hay una batalla entre los detractores de la Navidad y los defensores a ultranza de ella. Creo que no es necesario exponer los argumentos de uno y otro lado porque, entre otras cosas, no es el propósito de este artículo. Me apena que este debate encarnizado con ridiculizaciones por una parte y con acusaciones por la otra manifieste de una manera evidente el poco respeto, entendimiento y el cinismo ácido que puede emanar del ser humano. Y eso en ambientes tanto seculares como en contextos cristianos. Triste, muy triste. Cada año lo mismo….

Tal vez sea porque estoy influenciado porque mi mujer y yo estamos viendo una serie multigeneracional que nos hace a los dos estallar en carcajadas y derramar lágrimas sin poder contenernos por más que nos esforcemos en permanecer impertérritos para hacernos los fuertes enfrente del otro…. ¡Misión imposible! Lo cierto es que vemos el drama de la enfermedad de una de las protagonistas con lo que puede llegar a afectar al resto de la familia. Las luchas, los pensamientos, los cambios de humor, las dudas, el miedo, la incertidumbre y el dolor es retratado magistralmente por los actores siguiendo la pluma de los guionistas. Todo esto me ha llevado a pensar en muchas personas que afrontan estas fechas, para unos tan señaladas y de alegría, con el peso de una enfermedad o con el dolor por haber perdido a alguien cercano precisamente durante estos d´´ias… Si estás leyendo esto y empiezas a tener los ojos húmedos de las lágrimas, por favor, sigue leyendo.

Dejando a un lado la cuestión de la vanidad de las fiestas, la hipocresía de felicitar a las personas como un mero formalismo (tal vez hasta sintiendo antipatía) o el origen (pagano o no) de esta celebración, lo cierto es que me da la sensación de que perdemos el tiempo en cosas accesorias sin considerar que lo cierto es que Jesús nació en un pueblecito de Oriente Medio llamado Belén. Esto es un hecho histórico. Es algo que cambió el curso de la Historia de la Humanidad, pienses lo que pienses acerca de ello. Ninguna otra persona ha tenido tanta influencia. Y, creo que estarás de acuerdo conmigo, de que al menos merece algún tipo de consideración.

Todas las circunstancias que rodean al nacimiento de Jesús son extraordinarias. No por eso tiene menos respaldo histórico. La fecha exacta de su nacimiento es una cuestión que no se conoce con exactitud, esa es la verdad. Se pueden hacer conjeturas, pero asegurar una fecha, es imposible. Y, personalmente, creo que eso es precisamente porque no es lo verdaderamente importante. Para nada. Lo verdaderamente importante es que Jesús nació. Eso es lo importante. Además de que esto estaba anunciado muchos años antes por diferentes personas con una precisión inaudita.

No obstante, saber la fecha de nacimiento de alguien no es lo significativo. Lo que lo vuelve significativo es lo que hace esa persona cuando crece, se desarrolla y su vida influencia a la comunidad humana. Esto mismo sucede con Jesús. También fue extraordinaria la forma en que vivió, la forma en que comunicó y trató con quienes le rodeaban donde sobresale una profunda compasión por las personas que sufrían y tenían dolor, enfermedad, miedo e incomprensión. Él estaba cercano donde otros ponían distancia. Él amaba a quienes otros odiaban. Él reprendía con amor firme para conducir a las personas a algo anunciado por los mismos ángeles a los pastores: «en la tierra paz, buena voluntad de Dios para con los hombres»… ¡¡Algo sin precedentes!! Y eso fue mostrado de una manera tan extrema que incluso podemos verlo cuando muere en la cruz con los brazos extendidos como si quisiera abrazar a la humanidad… ¡¡Asombroso!!

Así que, ya sea que celebres o no la Navidad; ya sea que tengas profeses algún tipo de religión o no; ya sea que estés con una salud pletórica o tal vez pasando por una enfermedad; ya sea que tengas a todos tus familiares bien o que hayas perdido a algún ser querido, déjame decirte que Jesús vino a este mundo en estas circunstancias extraordinarias no para que se regalaran postales entrañables o que se pusieran luces de colores o que escucháramos música angelical. Todo esto está muy bien, pero no es el motivo. El motivo es que Jesús vino para manifestar la paz, la buena voluntad de Dios para con el ser humano de manera general y genérica. Más concretamente para hacerte llegar la paz y la buena voluntad de Dios a ti. Esto es algo tan increíble como cierto. Jesús quiere impactar tu vida como sólo Él sabe hacerlo. Para eso vino. Esto es el verdadero sentido de la Navidad.

Pd- Si quieres hablar de tus circunstancias, de estas y otras muchas cosas de manera más personal, te animo a que entres en contacto a través de las diferentes plataformas sociales, correo electrónico o contacto. ¡Dios te bendiga!