La amistad: ¿realidad o utopía?

La amistad: ¿realidad o utopía?

Estamos en la época de fiestas, tal vez las más extrañas para mucha gente debido a todo lo que nos toca vivir por el Covid 19. Creo que todos tenemos un poco de sentimientos encontrados por lo que nos toca vivir. Hace unos días compartía en mis redes sociales lo que se me pasaba por la cabeza al encontrarme en mi ciudad natal después de mucho tiempo….

Es un tiempo donde las personas buscan pasar tiempo juntas, unos celebrando lo que en teoría es la esencia de la celebración y otros obviando todo esto con el objetivo de pasarlo bien como sea posible porque «la vida es corta». Dejadme aclarar que esto no es un artículo sobre la motivación para celebrar, no celebrar o los estilos de celebrar estas fiestas. Eso, honestamente, creo que no corresponde este año. Seguramente supongáis que tengo mi opinión y criterio (y lo tengo), no obstante prefiero reservármelo para otra ocasión.

Otras personas reciben este tiempo como la ocasión perfecta para plantearse cosas seriamente, establecer objetivos (realistas o no) o reflexionar sobre temas que, con el ajetreo de la vida diaria, es más difícil llevar a cabo. En esta ocasión como estoy en Galicia pasando unos días en casa de mis padres he tenido muchos de esos momentos unas veces viendo prácticamente amanecer, otras contemplando el fuego y otras dando esos paseos por las montañas que tanto me gustan.

Estos días he podido pensar referente a la amistad. Un tema del que todos tenemos ciertos conceptos, del que todos en algún momento de la vida hemos llevado alguna decepción, y con la expresión que se suele dar, irónicamente o con sarcasmo, durante estos días de manera especial donde gente que no se acuerda de nosotros en todo el año, por lo que sea, nos manda una felicitación navideña o de entrada del nuevo año… ¡Ejem! Sobran comentarios….

Hay un proverbio que dice lo siguiente: «En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia»1. Esto supera con mucho cualquier expectativa que nos podamos formar de alguien y nos habla muy fuerte de cómo somos cualquiera de nosotros en nuestra amistad con los demás. En una época en que abundan las relaciones «kleenex» (hoy me va bien tenerte como amig@ y mañana te tiro porque ya no me haces falta), donde sólo se buscan los intereses «comunes» (más bien el interés propio porque busco que los demás me den lo que necesito), donde las amistades son un medio para un fin y no la razón de ser….. Es normal que haya personas que se amarguen, se vuelvan sarcásticas, rencorosas o decepcionadas de la vida y las personas después de muchos chascos, fracasos, decepciones, dolor y lágrimas.

Si nos paramos a considerar el proverbio citado, nos hemos de fijar que dice «en todo tiempo». Permanece inalterable. Nunca deja de amar. Sean las circunstancias ideales o no; reciba lo que necesita de la otra persona o, por el contrario, se lleve un «bofetón» o una decepción; sigue amando a pesar de TODO. Muchas veces creo que en las formas y hechos que personas dan a sus amistades hoy en dia, se debería de quitar la palabra «amistad» por «conveniencia». Ahora me va bien y te tengo, mañana puede cambiar. Ahora eres la persona que espero que seas, cuando cambies o me decepciones, me olvidaré de ti para siempre. Perdona que te lo diga pero eso NO es amistad, es conveniencia.

Frases que escuchamos muchas veces como «yo perdono, pero no olvido» muestra un concepto muy pobre de cómo entendemos que deben de ser nuestras relaciones porque TODOS en algún momento podemos decepcionar a alguien, TODOS podemos hacer daño, TODOS fallamos y metemos la pata.

Siguiendo con el proverbio cuando dice «y es como un hermano en tiempos de angustia». Alguien dijo alguna vez que los amigos que son de verdad amigos se ven cuando las cosas van mal. Es cierto. Creo que no hay que explicar mucho de personas que tienen muchos amigos cuanto todo va bien, pero en el momento en que alguien empieza «estoy pasando por un mal momento»…. ¡Sorpresa! Entonces salen las «cosas inesperadas»: citas con el médico, compras de última hora, un viaje…. Es decir, que parece que tengas la peste…. lo digo un poco abruptamente, pero sucede. Esto se ve en historias verídicas como el padre de Buda que rodeó a su hijo de todas las comodidades o cualquier cosa que evocara tristeza. O como los reyes en la antigüedad que tenían prohibido irle con cosas tristes o simplemente expresar tristeza en rostro…. ¡La persona que se presentase así al rey podía morir! Hoy pasa un poco esto mismo.

Hay otro proverbio que dice lo siguiente en nuestro tema: «El que cubre la falta busca amistad; mas el que la divulga aparta al amigo»2. Esto es el origen de muchas cosas que acaban en enfrentamiento por decepciones, con relaciones rotas por mucho tiempo y, algunas veces, llevando a situaciones insalvables. Y hemos de fijarnos bien en el significado de las palabras:

«Cubrir» no significa «ocultar»o «esconder» sino que tiene un significado que tiene que ver con la frase siguiente: «el que divulga». En lenguaje de nuestros días: el fallo o los detalles se quedan con las personas implicadas. Esto es el significado tremendo, profundo y realmente difícil de llevar a cabo porque cuando nos decepcionan o hacen daño en mayor o menor medida se nos pasa por la cabeza contarlo o decirlo o verter nuestra decepción, ira, rencor en nuestras palabras, nuestros actos y actitudes o en nuestras redes sociales. ¡Cuántas vidas se han venido abajo por esto! ¡Cuántas veces hemos preferido hacer valer nuestras razones porque nuestro concepto de la «amistad» es muy alto y hemos de «dejarlo claro»! Quiero que conste que no estoy pensando en nadie en concreto, así que no quiero que te sientas aludid@.

Más bien, cuando estoy escribiendo estas líneas, estoy pensando de manera personal en cuántas veces he sido YO el causante de la distancia, cuántas veces he querido hacer valer mi opinión, valoración y, por ello, enseguida necesito hablar de esa persona que me ha hecho tanto daño. Te lo digo en serio, pienso en mí cuando escribo. Este concepto de amistad excede a lo que yo puedo hacer, decir, pensar y reaccionar. Es muy alto.

Entonces puede que surja la pregunta del título: ¿realidad o utopía? Creo sinceramente que estas palabras trascienden las edades, las situaciones e, incluso, las dimensiones. Es atemporal y absoluto, sobre todo cuando vemos donde están escritas y por quién están escritas. En estas fechas que se rememora que hubo un Dios que vino a este mundo para mostrar su amistad con el ser humano, cuyas relaciones estaban rotas e imposibilitadas, y que quería darnos prueba de su amor de una manera increíble y sorprendente.

Sólo viendo su ejemplo y viendo el concepto tan alto que tiene de la amistad debería de hacer vibrar nuestra vida, corazón y alma para conocer más de lo que dice. Porque Dios habla, y mucho, de la verdadera amistad. (Continuará….)

¡¡Feliz año nuevo 2021!!

Publicado por

rubenfdezvquez

Padre de familia, conductor de tráiler y predicador de la Palabra de Dios. Alguien normal y corriente

Un comentario en «La amistad: ¿realidad o utopía?»

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