¿Es la Biblia un libro cualquiera?

Entrevista a Luis Fajardo: ¿Es la Biblia un libro cualquiera?

Nota del editor: Las opiniones vertidas en cualquier entrevista emitida son responsabilidad y criterio del entrevistado/a, no necesariamente forman parte del criterio de El Rincón de Pensar

¿Cómo ha ido 2022?

Acabamos un año y recién comenzamos otro. Normalmente de cara a final de año se suele hacer un recuento de estadística sobre cómo ha ido el año en cuanto a audiencia o seguimiento en las diferentes plataformas en las cuales #ElRincondepensar tiene su lugar. Es algo que es normal y de uso cotidiano en las redes.

Cuando iniciaba mi andadura y comenzaba este blog allá por 2019 no tenía ni idea del alcance que llegaría a tener esta serie de escritos, contenido audiovisual y documentos como un espacio donde se puede hablar de todo y plantear cualquier tema, inquietud o idea. Esto es algo en lo que se ha intentado y se seguirá intentando mejorar poco a poco.

Sin embargo, creemos por convicciones que fomentar nuestro propio orgullo de ver cómo está creciendo la llegada de este contenido en las diferentes plataformas está muy lejos del propósito con el que se inició. Estamos muy contentos de que llegue el contenido a sitios muy diferentes, pero por coherencia, no ponemos las estadísticas del número de visitas. Ahora bien, estamos muy contentos de que el contenido haya llegado a estos diferentes países:

España

Estados Unidos

Colombia

Argelia

Reino Unido

Perú

México

Canadá

Irlanda

Libia

Cuba

Somalia

Chile

Bolivia

Túnez

Marruecos

Argentina

Cabo Verde

Comoras

República Democrática del Congo

República Dominicana

Francia

Etiopía

Guinea

Gabón

Níger

Namibia

Ecuador

Finlandia

Mauritania

Sudán del Sur

Burkina Faso

Australia

China

Venezuela

Zimbabue

Paraguay

Rusia

Camerún

Egipto

Mali

Chad

Somalia

República del Congo

Ruanda

Uruguay

Honduras

Israel

Alemania

Polonia

Liberia

Portugal

Puerto Rico

Austria

Guatemala

Italia

¡Damos gracias a Dios por poder llegar a tan diferentes sitios! Y también os agradecemos que estéis ahí leyendo, comentando, escribiendo al mail o intentando contactar por los diferentes medios en los que este espacio está activo. Reiteramos que se está a vuestra disposición para poder tratar, hablar o compartir cualquier cosa que queráis. Estoy a vuestra disposición para ayudaros en lo que pueda en vuestras inquietudes espirituales.

Ha habido muchas veces que el desánimo me sitia, que el agobio por que llegue el día en el cual no pueda mantener los costes de tener este espacio me atosiga a veces, o que las ideas no fluyen a la velocidad o con la frescura como a mí me gustaría… Pensamientos que, supongo, asaltan a muchos que realicen este tipo de trabajo. No obstante, me suele ocurrir que, justo en esos momentos, tiene lugar algo impredecible o me escribe alguna persona o simplemente leyendo la Biblia o pensando en diferentes temas o… simplemente recibiendo un abrazo, una sonrisa o cualquier otro gesto que muchas veces no viene ni a cuento… Aunque también hay veces que la inspiración viene tan clara y potente como si hablara a gritos.

Para este año 2023 creo que toca tratar un tema es muy actual y necesario. Serán una serie de entradas que intentarán abordar este tema muy amplio. Llevará por título: «Restaurando relaciones rotas«

También haremos pequeños cambios para refrescar el espacio y que sea más intuitivo, accesible y dinámico. Otra de las cosas que ya están en marcha son varias intervenciones de colaboraciones con temas muy interesantes y en los cuales podréis interactuar en directo. También podéis seguir los diferentes espacios en las redes en las que estamos: Facebook, Instagram, Telegram y Twitter

¡Desde aquí os deseo un feliz 2023!

¿Qué pasa con nuestro cristianismo?

No sabía cómo comenzar este artículo. Lo cierto es que, en principio, quería hacer un vídeo sobre lo que voy a exponer a continuación, pero no me he visto capaz de poder realizarlo con toda la entereza que esto requiere.  Prefiero hacerlo así para poder ordenar mis pensamientos lo suficiente.

Han llegado diferentes informaciones por varios canales acerca de sucesos que han tenido lugar y, tristemente se han mantenido a lo largo de los años. Sucesos que son muy fuertes, por otra parte con intentos de ocultar de, ya no digo de la opinión pública, sino de las personas que tienen que ver con la iglesia de Dios. Eso unido a todo tipo de situaciones, problemáticas y hechos que causan mucho dolor, heridas, sufrimiento y tristeza. Os puedo asegurar que muchas de las cosas que me llegan, y al no ser alguien «relevante» en el campo evangélico de mi país, España (ya no digamos del campo evangélico internacional) estoy convencido de que no me llega la mínima cantidad de información de todo lo que ocurre. No obstante, de lo que me llega, os aseguro que me he encontrado como el sacerdote Esdras cuando recibía las noticias primero de su pueblo y su situación estando lejos y después, estando en medio, de la situación moral de muchos… Dolor, lágrimas, preocupación y clamor.

Hace ya unos cuantos años nuestro amado hermano Eric Bermejo dio una serie de conferencias que llevaban por título principal «¿Qué pasa con nuestro cristianismo?» Las razones que daba el hermano, muchas de ellas siguen siendo actuales a día de hoy, no las voy a reproducir aquí, (Si alguien tiene interés, le puedo pasar los enlaces o los audios que tengo para escuchar), pero creo que es pertinente hacer un alto en el camino y hacernos la misma pregunta. Así que, llegados a este punto, os invito a seguir leyendo algunas observaciones que he venido realizando con el paso de los años, la acumulación de experiencia (propia y de otros) cruzada con algunas observaciones en el manual que todos debíamos tener como libro de cabecera que es la Biblia.  Lee hasta el final, porque no escribo esto para avergonzar, hundir o desanimar a nadie sino que es un mirada introspectiva para sacar el mapa y el compás y ver si de verdad vamos por buen camino o necesitamos rectificar algunas cosas para ser como Dios quiere que seamos. Está escrito «Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos» (2ªCorintios 13:5) Ese es el propósito de estas letras.

Para contestar la pregunta «¿Qué pasa con nuestro cristianismo?» hemos de observar lo más objetivamente que podamos si hay algo que dificulta, impide o entorpece el testimonio, la luz o el propósito de Dios para con las personas que se reconocen o se dicen cristianas… Y en mi modesta opinión entiendo que hay cosas en nuestro contexto evangélico que producen todo esto con unas consecuencias muy tristes como podéis suponer o tal vez habéis experimentado.

En primer lugar, permitidme plantear la idolatría como algo que se ha vuelto parte de nuestro contexto y entorno. Es posible que algunas personas me digan: «Hermano, nosotros no tenemos ídolos puesto que no adoramos estatuas, no les pedimos cosas ni las reverenciamos»… ¿Seguro? Según la RAE en su definición etimológica de la palabra «ídolo» tiene dos acepciones: 1- Imagen de una deidad objeto de culto y 2- Persona o cosa admirada con exaltación. Esta observación es muy interesante. Y es precisamente en diferentes pasajes de las Escrituras que podemos citar en los que vemos que confirman estas definiciones. Estoy seguro de que podrías citarme algunos ahora mismo.

¿Hay idolatría en nuestro contexto evangélico? Tristemente hemos de contestar que sí. ¿Dónde y en qué? Voy a decir unos puntos donde puede haber esto y estoy seguro de que no será en todos los lugares por igual, no obstante seguro que TODOS podremos identificarnos con alguno:

  • Hay idolatría del intelectualismo. Puede sorprender que diga esto, y más quien me conoce de cerca sabe que personalmente me gusta el conocimiento y me encanta poder conversar con personas que saben de cosas que yo no domino para poder aprender todo lo que pueda. ¿Es malo el conocimiento? Rotundamente NO. Lo que es dañino es usar el conocimiento como un instrumento de poder para acallar, silenciar y, frecuentemente, menospreciar a quien no tiene o ha recibido una formación más técnica en las Escrituras poniendo como imprescindibles esos conocimientos para poder edificar, discipular y compartir con otros. Es decir, que muchas veces el intelectualismo deriva en una especie de elitismo. Hay unas personas que son más selectas que las demás debido a sus estudios, su formación y conocimientos en determinados campos y son poco menos que incuestionables cuando hablan, escriben o participan en algún tipo de evento. Muchas veces ocurre que se menciona su formación académica como currículum para impresionar, para reforzar (o incluso como único argumento), para hacer callar a otras personas que no tienen ese tipo de formación o como una forma un tanto encubierta de narcisismo cuando se adoptan títulos como «doctor», «teólogo», o «intelectual». Esto ya pasaba en la época de en la que Jesús estaba en esta tierra (Mateo23:7-11)
  • Hay idolatría por las personas sin estudios «porque eso es evidencia de que el Espíritu Santo obra a través de ellas». Es como una contraposición del punto anterior. Tal vez parezca que no existe, pero lo cierto es que lo hay. Muchas veces se mira con cierto recelo a las personas que han cursado algún año (o varios) de formación teológica, lenguas en las que se escribió la Biblia (hebreo, arameo y griego clásico) como si fuesen especialistas en confundir, ridiculizar o arrebatar miembros de una congregación que, por otra parte, sí que ha ocurrido y ocurre. Genera desconfianza incluso el enviar a personas con potencial a estudiar a o especializarse para ser más eficaces como si eso fuese a significar el recibir estrategias «del mundo». Se rechaza de plano hasta el uso de la palabra «teología» como si eso significase que las personas que rechazan ese uso no hiciesen teología (el significado de la palabra es «la disciplina que estudia el conjunto de conocimientos acerca de Dios, sus atributos y sus perfecciones»). Por no querer aferrarse o manifestar un sesgo o corriente teológica, se puede estar en contra de cualquier tipo de estudio o «porque esto siempre se ha hecho así». Y eso tampoco es sano. Hemos de tener en cuenta lo que le decía Pablo en 1ª Timoteo 4:14-17.
  • Hay idolatría hacia las personas. Y quiero aclarar en este punto que reconocer una labor que se ha realizado o se está realizando no es perjudicial en sí. De hecho, es una exhortación del mismo apóstol Pablo en 1ª Tesalonicenses 5:12. Cuando hablamos de idolatría de hacia las personas es, como hemos visto, una exaltación desmedida. Puede haber exaltación en los mismos apóstoles. Recientemente me escribía un hermano: «Ninguna de las personas que mencionas aquí le llega a la planta de los pies al apóstol Pablo»… Y en mi mente resonaban estas palabras del mismo apóstol: «¿Qué pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor.» (1ª Corintios 3:5) También puede haber exaltación de los denominados «padres de la iglesia» exponiendo que lo que ellos escribieron sientan precedente. Y, nuevamente, he de decir que estas personas han de ser tenidas en cuenta aunque siempre a la luz de las Escrituras. Otra exaltación desmedida puede ser de las personas históricas de la Reforma del siglo XVI. Sin duda han sido personas muy importantes en aquel momento histórico, pero también hemos de ser objetivos al ver que hay cosas muy cuestionables que hicieron y escribieron. No estoy diciendo nada nuevo que cuando alguna persona habla o expone de una manera histórica lo que Lutero escribió acerca de los judíos o de la dictadura que instauró Calvino en Ginebra recibe insultos muy feos, descalificaciones y otras cosas muy fuertes de parte de personas que defienden a estas personas a capa y espada. Exaltación desmedida. Pero viniendo más cerca de nuestra época, ocurre lo mismo por ejemplo con algunas personas que han sido muy importantes en la historia evangélica como son Moody y Spurgeon, Darby y Muller… Por poner unos ejemplos. Y, si nos acercamos a nuestra epoca más reciente, tenemos nombres como Yiye Ávila (entre el movimiento pentecostal), John MacArthur, Paul Washer, Sugel Michelén, Miguel Núñez, David Barceló, Evis Carballosa (entre el movimiento calvinista), Eric Bermejo, Ernesto Trenchard, Timoteo Glasscock, Edmundo Woodford (en el movimiento de las Asambleas de Hermanos), Jose María Martínez, José Grau y Pablo Martínez (entre los bautistas), predicadores más modernos como Lucas Leys, Itiel Arroyo, Álex Sampedro, Andrés Spyker… Estoy poniendo unos pocos ejemplos (hay muchísimos más) y también he de decir que muchos de ellos son o han sido los primeros en exhortar a las personas que tenían a su alrededor a que no pusieran ese énfasis y exaltación desmedida en ellos señalando siempre al Señor. ¿Hay idolatría a las personas en mí? Te hago esta pregunta para que te pruebes a tí mism@..
  • Hay idolatría hacia la música. Este es un tema delicado, aunque no podemos decir que sea fundamental para que una persona llegue a conocer a Dios, sí que es importante en varios aspectos. Os aseguro de que ahora mismo que estoy escribiendo estas líneas estoy escuchando música… Esto os lo pongo como ejemplo de lo importante que es la música para el ser humano y también para otros seres vivos. Disfruto de la música aunque no sé tocar ningún instrumento y también veo a quien tocando un instrumento disfruta el doble porque es su medio de expresarse en que más cómodo se encuentra. En eso nuestro hijo Israel es un buen ejemplo de ello. Y encima, Dios le ha dado un talento con un chorro de voz impresionante que es capaz de dirigir a toda una congregación prácticamente sin micrófono. Como padres le decimos que entrene ese talento natural al máximo para gloria de Dios…. Pero no nos desviemos del tema. El caso es que, dado que la música es muy importante, es tremendamente fácil darle una exaltación o importancia desmedida en nuestras vidas, en nuestras reuniones y en nuestras prioridades. Seguramente no te digo nada nuevo cuando se puede hacer la observación de que los conciertos consiguen atraer a muchas más personas que las reuniones de oración; que hay lugares en los que el «tiempo de alabanza» es el verdadero protagonista del culto y la predicación es limitada por una serie de capsulitas bíblicas; que varias personas iniciaron sus ministerios con la música debido a que tenían talento y en un espacio relativamente corto de tiempo pasaron a ser pastores (¿no tendrá nada que ver con lo populares que han llegado a ser con sus talentos musicales?)… Llegados a este punto, permitidme decir que no creo que Dios sea un Dios estático en cuanto al reparto de dones y/o ministerios, pero me llama poderosamente la atención de que casi se haya hecho una «norma»… ¿Es posible que sea debido a que la música es un elemento muy importante, con mucho gancho entre las personas que sea el camino más «fácil» para conseguir hacerse un nombre y ser de esta manera una persona influyente? Y quiero que conste que no estoy juzgando el corazón de ningún cantante, eso sólo lo puede hacer Dios. Me limito a hacer la pregunta para llamar a la reflexión porque es posible que pongamos tanta atención desmedida en personas que cantan que lo que ellas dicen tiene tanto o más valor que lo que dice la misma palabra de Dios. Personalmente me he encontrado con personas así, de la misma manera que hay fanáticos de fútbol o de baloncesto que actúan de manera irracional, sin objetividad e incluso con violencia verbal hacia quien expone algo, frecuentemente negativo o simplemente no están de acuerdo, de su ídolo reaccionan  de esta manera. ¿No pasa lo mismo con algunos cantantes o grupos de música cristianos? Creo que queda claro que la música es un elemento muy importante en mi vida personal y en la vida de mi familia, sobre todo para mi mujer y nuestro hijo mayor pero hemos de darle el lugar y el valor equilibrado que corresponde
  • Hay idolatría hacia el dinero o las posesiones. Señala la Escritura que la «avaricia es idolatría» (Colosenses 3:5) junto con otras cosas que dice el apóstol que hay que «hacer morir» (literalmente dice «matad») Muchas veces señalamos ejemplos flagrantes como la Iglesia Católica Romana con todo el movimiento financiero que realiza hasta el punto de tener uno de los bancos más solventes del mundo. O organizaciones como la Watchtower de los «testigos de Jehová» que también tienen un movimiento económico notable. O la organización de la central del templo mormón en Salt Lake (Utah, Usa) con todo el complejo entramado económico que también tienen. Todos estos ejemplos son ciertos y verificados. No obstante, hemos de hacer una mirada hacia el movimiento evangélico y vemos casos como el de Guillermo Maldonado (su tristemente célebre y para nada afortunada frase: «¿Donde están mis millones?»), Marcos Witt, y otros menos conocidos, aunque de la misma índole como John MacArthur y su fundación y otros muchos casos. Eso mirando a las personas y casos relevantes, ¿pero qué podríamos decir de nosotros mismos en cuanto al dinero? ¿Preferimos acumular cosas antes que participar de una manera activa en eventos, causas o proyectos que tienen que ver con la obra de Dios? ¿Anteponemos nuestra carrera o la posiblidad de poder involucrarnos de una manera más activa en colaboración con personas que pueden realizar labor evangelística por ejemplo? ¿Hay idolatría en nuestros bolsillos? ¿Estamos haciendo válida la frase sarcástica de que «el bolsillo de un cristiano es lo último que se convierte»?
  • Hay idolatría por la «sana doctrina». Estas dos palabras son el abanderado de algunas denominaciones en particular porque, hay que decirlo directamente, se cree que determinada denominación, sistema teológico es el «correcto» y todos los demás están equivocados. Procedimiento muy sectario por otra parte que ha traído o está trayendo a muchos lugares un sinfín de conductas que generan mucha confusión, abren heridas muy profundas y dañan muy gravemenente el testimonio personal, familiar y eclesial en nuestro entorno y, con el auge de las redes y la comunicación, se propaga mucho más rápido de lo que debería extenderse el Evangelio. Conductas tan malsanas como llegar a expresar que «somos los policías de la Mesa del Señor» para así de una manera arbitraria no partir el pan y tomar el vino con «cualquiera» a veces incluso sin haber estado nunca en un culto de partimiento del pan de las personas en cuestió escudándose en pasajes como 1ª Corintios 10:21 sin observar todo el contexto… Conductas como romper relación con hermanos porque no tienen las mismas ideas que uno o porque no se piensa de la misma manera en todo, no sea que «me haga daño» o que los demás tienen «espíritu contencioso» pasando por alto que el debate, el intercambio de visiones, y pareceres a la luz de las Escrituras era algo habitual en el Nuevo Testamento (ver por ejemplo el llamado «Concilio de Jerusalén», Priscila y Aquila con Apolos, y otros pasajes que nos hablan de intercambio, pero no nos dan el detalle del contenido). Y llevando este tipo de conducta hasta el punto de no saludar por la calle, girar la cabeza haciendo como que no se ve o incluso cruzando la acera no sea que «me contamine»; llegando incluso a no estar en momentos importantes como en el dolor por una muerte o en la alegría como una boda o un nacimiento porque no puedo «tener comunión con esta o aquella persona»… ¿En serio? Repito una frase que publiqué en mis redes: «Si la sana doctrina no es doctrina que sana, no es sana doctrina»

Estos son algunos de los puntos que entiendo que hay esta cuestión a resolver: la idolatría. ¿Hay más cosas? Sí, tal vez pod´ríamos hablar de apatía, o de principios de vida incorrectos, de la falta de perdón, o de la nula restauración… Asuntos que darían para escribir un libro y que también son muy importantes y tristes. Ya os dije que el propósito de este artículo no es únicamente señalar lo mal que está todo. ¿Sabéis por qué? Porque el que escribe estas líneas también ha de batallar con estas y otras cosas debido a que es muy fácil desviarse. Y los desvíos no son por volantazos o brusquedades en la dirección, sino por pequeños grados paulatinos a lo largo del tiempo… Es por eso que la pregunta resuena de nuevo: ¿Qué pasa con nuestro cristianismo?

Ahora bien, tengo una buena noticia que daros: hay solución. ¿Dónde? Os invito a leer Oseas 6:1-3. Este texto es para mostraros que en el Señor hay solución. Especialmente en profundizar en el conocimiento de Dios a través de la relación personal con Él. Eso es de lo que trata este pasaje aquí. Y si vemos el contexto en el cual está escrito el libro de Oseas, todavía es más significativo y con mucho más sentido para nosotros en nuestros días, ¿no crees? Esto es una constante en las Escrituras donde Dios llama constantemente al ser humano a conocerle a Él, de hecho es lo más importante (Jeremías 9:24)

Llegados a estas alturas del artículo, quiero dejaros algunos puntos para tener en cuenta y, sobre todo, poner en práctica de una manera activa. Los primeros están basados en Hechos 2:42 que son como las 4 patas del asiento del cristiano. A continuación daré unos puntos de sugerencias de mi parte que podéis considerarlas o no. Simplemente son para haceros pensar (de eso va este sitio)

  • «Perseveraban en la doctrina de los apóstoles» – La doctrina de los apóstoles principalmente era mostrar que Jesús es el Cristo (mirad el versículo 36 del mismo capítulo). Ese era su punto más importante y debe de ser el nuestro: mostrar a Jesús como el Cristo, el Señor. Muchos mensajes hoy en dia hacia las personas que no han llegado a conocer a Jesús de una manera personal y profunda son de todo menos de esto. Se habla de las cosas que creemos (que se han de tener en cuenta y son muy importantes), se habla de moralidad (que se ha de explicar, pero sobre todo a los creyentes), del pecado (que tiene su lugar, pero a veces la proporción de hablar del pecado y de presentar a Jesús es muy llamativa), de las doctrinas referentes a la Iglesia (muy importante y que se ha de explicar a los creyentes)… Todo esto es muy importante. No obstante, el mensaje principal de los apóstoles era presentar a Jesús como el Cristo y Señor, profundizar en su conocimiento de una manera personal y profunda. Si no me crees, te invito a leer Efesios 3:14-19. La expresión «con todos los santos» es muy significativa.
  • «Perseveraban en la comunión unos con otros» – Un pilar altamente cuestionado en los tiempos actuales de diferentes maneras tal y como hemos visto. Parece que existen más razones para separarse que para andar juntos. Probablemente es fruto de la influencia de la idea del individualismo que durante muchos años ha sido promocionada a todos los niveles para desembocar en hacer solamente lo que «te hace sentir bien»… Quitando toda idea de esfuerzo, de aguante, de poner voluntad. Fijémonos que al inicio del versículo expone que «perseveraban», esta palabra tiene mucho que ver con la voluntad, con la constancia y el hacer frente a las adversidades y dificultades que puede comportar la común- unión. Es una constante en la cartas apostólicas el énfasis que le dan a la comunión de los santos y, especialmente el apóstol Juan, se pone muy radical enlazando este tema con el amor. Herman@s, la comunión es una decisión vital, consciente y activa de la misma manera que el amor es una decisión, no un sentimiento o un decálogo de creencias que hay que cumplir… y si no se cumplen, no se puede tener comunión con la otra persona… Que quede claro que estoy hablando a cristianos, a creyentes. ¿Cuántas veces hemos puesto distancia con otros y no hemos tenido esta constancia que dice aquí?
  • «Perseveraban en el partimiento del pan» – Algo de esto he mencionado más arriba. Si leemos detenidamente 1ª Corintios 11:17-34 vemos que el mensaje principal NO es a no participar sino a SÍ participar correctamente. Y en esto también está implicada la voluntad, la renuncia y el orden. Además que uno de los temas de trasfondo en esta cuestión es el del perdón y la resolución de conflictos o disensiones. Curiosamente, este es un tema que el mismo Maestro trató para introducir por primera vez la palabra iglesia antes de que comenzara (lee todo Mateo 18) ¿Cuántas veces preferimos la distancia, el no partir el pan a resolver asuntos que hacen daño? ¿Cuántas veces permitimos que detalles, que comienzan generalmente siendo pequeños, los usamos como excusa para levantar muros?
  • «Perseveraban en las oraciones» – A mi entender esto habla especialmente de la oración comunitaria, reunión que hoy en día (ya desde hace tiempo) es una de las reuniones con peor asistencia porque no es vista como importante. Y así nos va. ¿No será esta una de las razones principales por la que la Iglesia en general en nuestra cultura occidental está carente de poder y capacidad para llevar a personas a Cristo? Pues mira, es uno de los cuatro pilares en los cuales ponían voluntad estos cristianos primeros. Y, curiosamente, este pasaje habla después de que una gran multitud fuese tocada. Y unos versículos más abajo podemos leer que «el Señor añadía cada día a los que iban siendo salvos» (literalmente). Herman@s, hemos de volver a orar juntos en comunidad y hacer un propósito firme de corazón porque es uno de los pilares de la vida de un cristiano. Dejadme deciros de que, en los muchos momentos que Dios me ha permitido recibir bendiciones que no puedo explicar con palabras muchas de las cuales han sido en reuniones de oración. Particularmente hace años en una campaña de evangelismo en Granada que tuve que llevar a unos hermanos alemanes y pude estar en la reunión en la que se oraba por la campaña. Fue una completa bendición para mí. En otras ocasiones en diferentes campamentos evangelísticos en Piedralaves cuando no podíamos realizar ningún acto por carencia de permisos, íbamos a los lugares que estaban programados para ir y nos dividíamos en pequeños grupos orando por el lugar y la gente. O con un hermano especialmente, Andy Stewart, que oraba (hablaba) con Dios «como quien habla con su compañero» de una manera natural. O con otra hermana de la iglesia de donde provengo, María Laguna, que tenía su «cuarto de guerra» en su mecedora donde pasaba muchas horas orando por los diferentes hermanos y situaciones o cuando le venían preocupaciones por alguna persona en especial…. Dios se la llevó precisamente en esa posición, orando en su mecedora. Permíteme preguntarte: ¿cómo está tu vida de oración? Si yo te preguntara ahora mismo: «¿quieres venir a orar conmigo?», ¿qué me dirías? Pongamos voluntad en esto tan importante

Hasta aquí estos puntos que la Escritura marca de manera muy clara, entiendo yo. Dios es muy claro en lo que dice. Aquí van otras sugerencias:

  • A los ancianos, pastores y obispos – Creo que una de las cuestiones vitales es que debéis de tomaros muy en serio es la responsbilidad del discipulado y cuidado de las personas. Curiosamente la Escritura no habla en ningún momento de organizar las reuniones y sí de velar por las almas, de exhortar, consolar, animar, conducir y cuidar. Otra cuestión muy importante es la oración y el reconocimiento de dones y talentos para potenciarlos y conducirlos para que puedan tener su espacio y desempeño en la obra de Dios tanto en la iglesia como fuera de ella
  • A todos nosotros que seamos como los hermanos de Berea y comprobemos si lo que nos dice cualquier hermano, pastor, predicador o expositor es conforme a lo que ya Dios ha dejado por escrito en la Palabra de Dios. Eso requiere una avidez de leer las Escrituras de manera regular, de estudiar por uno mismo e ir adquiriendo cada vez más ese conocimiento personal de Cristo y de las cosas que forman parte de la voluntad de Dios para tu vida.
  • Creo honestamente que hemos de volver a tener encuentros intereclesiales que tanto enriquecían no hace tanto tiempo. Esta época que nos ha tocado vivir ha sido inculcado de una manera muy efectiva en la mente el temor a estar cerca de la gente como un elemento disuasorio de reunirse, tener contacto y comunión los unos con otros; siendo este un elemento muy importante no sólo en entre los cristianos, sino que es algo común a todos los seres humanos que lo tienen «de serie» lo de vivir en comunidad. Para mí siempre ha sido enriquecedor cuando venían hermanos de otras iglesias o íbamos a otras congregaciones en mi juventud. Hay lecciones y enriquecimiento que de otra manera no podrían darse. Eso es lo que estamos transmitiendo a nuestros hijos. Y en esta parte juega un papel vital la hospitalidad y/o el tiempo fraternal de calidad. No hay más que ver las historias detrás de la «Cortina de Hierro» del hermano Andrés donde notaba muchas veces que los cristianos se sentían aislados y solos muchas veces y era un estímulo increíble saber que hermanos fuera que oraban por ellos y los amaban aún sin haberlos visto nunca…
  • Creo que España especialmente necesita de personas misioneras en cuanto a llevar el Evangelio (que hay mucho campo en nuestro país y fuera de él) pero también se necesitan personas con ministerios itinerantes como tenía David Morse o Samuel Vila, por poner unos ejemplos. Pablo y Bernabé manifestaron ese deseo (Hechos 15:36) justo antes de tener que separarse… Aunque vemos que Bernabé fue usado ya anteriormente cuando los apóstoles lo enviaron a Antioquía (11:23) en aquella obra que comenzaba. Personas que sean un soplo de aire fresco que conduzcan la mirada de las personas al Señor, personas que animen a los creyentes a profundizar en el conocimiento y la relación con Dios, personas (en definitva) que sean un estímulo donde quiera que vayan. Eso tiene unas consecuencias y unas implicaciones en muchos sentidos…. En fin, no quiero profundizar mucho en este tema porque es una visión particular…

Con estos últimos puntos quiero terminar este ar´ticulo como un aporte para pensar de cara a final de año que se aproxima para hacer este llamado a la conciencia y pongamos en balance estos pensamientos a la luz de las Escrituras, orando al Señor de la obra y…. ¡poniéndonos en marcha!

Siento haberme extendido un poco….

Aprovecho para desearos a todos los que habéis llegado hasta aquí que Dios os bendiga donde quiera que estéis y que levantemos nuestra mirada hacia 2023 con la certeza de que el Señor está cerca. ¡Maranata!

Sobre el discipulado (2)

Una de las cosas que personalmente me tocó experimentar con respecto a la vida cristiana es que, al menos en mi caso, no se enseñaba de una manera práctica a usar todos los recursos que podemos usar para profundizar nuestra relación con Dios, para ser de mayor edificación y estímulo a nuestros hermanos en la fe y para ser más eficaces a la hora de compartir con personas que no conocen a Dios que nos rodean e interactuamos a diario.

Hoy quiero compartir los tres elementos que son claves para mantener una correcta salud espiritual en tu vida que son válidos para todo creyente. Probablemente no te voy a decir algo nuevo o impresionante, no obstante estoy completamente convencido que hemos de refrescar nuestro concepto de espiritualidad porque es trascendental para los tiempos que nos tocan vivir y para beneficio nuestro y también para las siguientes generaciones.

Comenzaré diciendo que, básicamente, las tres maneras de incrementar nuestra relación, crecimiento y profundidad en nuestra relación con Dios son:

  • La lectura o audición de la Palabra de Dios – Ambas son muy necesarias. Las dos. Supongo que alguien puede argumentar que la lectura es lo mejor pues no es lo mismo leer que oír… Permíteme contestar: «Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios» (Romanos 10:17). Con esto quiero reafirmar que ambas son necesarias. Leer te permite ejercitar la memoria fotográfica que todos tenemos (unos más y otros menos) y te ayuda a interiorizar lo que Dios dice. El escuchar la Palabra de Dios leída, también ejercitamos algo muy importante que es la capacidad para escuchar a otros. En un ejercicio que deberíamos hacer todos porque actualmente observamos (a mí me pasa también, no creas que soy mejor que tú) que no hay mucha paciencia para escuchar con calma a otros. Te he citado este versículo porque, sorprendentemente, no habla de llegar a ejercer la fe por la lectura, sino por el oír o escuchar. De hecho, en las sinagogas se iba a escuchar la lectura de la Torá, un ejercicio habitual que creo que deberíamos considerar de manera seria extendiéndolo a toda la Palabra de Dios. Así que nos puede ayudar tener alguna aplicación de la Biblia que podamos escuchar en diferentes ocasiones mientras caminamos por la calle, si en nuestro trabajo lo podemos compatibilizar (en mi profesión en los desplazamientos, por ejemplo) o apartar un tiempo deliberadamente para escuchar la Palabra de Dios. Leer también es muy importante y hoy en día tenemos la posibilidad de llevarla a todas partes en nuestros teléfonos o celulares inteligentes. Lanzo la pregunta: ¿cuántas veces tenemos unos minutos libres y, en vez de aprovechar para hacer la lectura de la Palabra de Dios, estamos leyendo otras cosas (que no son malas en sí mismas) pero que nos quitan las oportunidades de reforzar nuestra vida espiritual? Te confieso que es una batalla en mi propia vida.
  • La meditación de la Palabra de Dios – Esto requiere que sea intencional. Se ha de decidir, se ha de planificar, se ha de apartar ese tiempo para estar ante Dios mismo.  Y hemos de cortar cualquier intento de estorbo para ese tiempo, porque habrá esa batalla. El teléfono, el correo electrónico, los niños, tu mujer o tu marido, tus compañeros de trabajo o de clase, un sinfín de cosas que, curiosamente, intentarán interferir para llamar nuestra atención y desviarnos de la cita que hemos de tener  con Dios. Hemos de tener esa decisión firme de encontrarnos con Él. Ahora bien, en  mi juventud escuchaba y leía acerca del llamado «tiempo devocional» o, como he mencionado, la meditación de la Palabra de Dios… pero nadie te explicaba prácticamente cómo hacerlo. Es por esa razón que he grabado un pequeño vídeo altamente práctico con algunas sugerencias que puedes ver aquí.
  • El estudio de la Palabra de Dios – Seguramente pensarás que voy a decir que esto también ha de ser intencional. ¡Y tienes razón! La diferencia con la meditación es que esto es más profundo y requiere de una dedicación personal, de un método de estudio y de un análisis. Para todo estudio hay una serie de herramientas indispensable que se ha de tener para poder desempeñar de manera efectiva y con el objetivo correcto en el propósito del mismo. Conviene señalar aquí que esto es lo que se denomina comúnmente teología, del griego theos (dios) y logos (estudio), con lo que el propósito y objetivo es conocer a Dios más profundamente desde algo experimental personal. «Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová» (Jeremías 9:24). ¿Cuáles son estas herramientas indispensables? Permitidme dejaros con la intriga hasta la siguiente parte de esta serie. solamente queda decir que el tipo de estudio puede ser sistemático (de un libro de la Biblia concreto o un grupo de libros), temático (de un tema concreto mirando lo que dice Dios a lo largo de la Biblia) o concreto (de un pasaje o sección de la Biblia específico). A lo largo de esta serie iremos viendo cada uno de ellos para poder usar el que mejor vaya a cada quien.

Ahora bien, este artículo va enfocado sobre todo al tiempo devocional. Lo del tiempo del estudio bíblico lo veremos más adelante. Se trata de ir aprendiendo poco a poco. No obstante te voy a dejar unas preguntas de referencia para que puedas tenerlas como guía:

¿Hay un pecado que confesar y apartar de mi vida?

¿Hay una promesa para creer y con la cual alentarme?

¿Hay un buen ejemplo que seguir o imitar?

¿Hay un mandamiento que obedecer?

¿Hay un mal ejemplo, un tropiezo o un error del cual debo guardarme y evitar?

¿Hay una oración para repetir o imitar?

¿Hay un pensamiento acerca de Dios o un atributo de Dios para apreciar?

Es el deseo de mi corazón de que realices este tiempo especial tú a solas con Dios para que te enamores completamente de Él y puedas experimentar de manera personal que quiere trabajar directamente contigo. Puedes comenzar con Proverbios (tiene 31 capítulos, un  capítulo para cada día del mes), con los Salmos, o con el Evangelio de Juan… Hay muchas sugerencias para poder realizar. ¡Lo importante es que lo hagas!

Para motivarte, te animo a que me comentes cómo te va y qué te parecen estas pautas

¡¡Dios te bendiga!!

Sobre el discipulado…

Con David y Margarita Burt en su casa con unos cuantos hermanos

Personalmente creo que el tema del discipulado es un tema bastante mal comprendido en nuestro contexto tanto de la cristiandad como en el evangélico protestante, hablando más concretamente. Y, es algo mal comprendido por varias razones que chocan de lleno en algunas de las cosas que se han asumido como normales en nuestro proceder y en nuestros conceptos porque «hacemos lo que pensamos y pensamos lo que hacemos»… Por tanto es necesario hacer una

DEFINICION

«Discipulado es el acto de discipular, siendo discipular, enseñar, y discípulo quien aprende. Pues la palabra «discípulo» viene del latín discipulus y este de «discere» o (disco) (aprender) o sea el que aprende o que se deja enseñar, es decir, discipular.«

Palabras no mías, sino de un querido hermano en la fe, Gregorio Ramírez.

Pero la pregunta es : ¿Que se ha de enseñar y por tanto aprender? Y la respuesta a esa pregunta está bien clara:

«Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.» (Mateo 28:18-20)

De esta sencilla instrucción de Jesús se pueden sacar varias conclusiones simples. Una de ellas es que está claro que uno discipula o enseña y uno (o varios) reciben la enseñanza

Ahora bien, llegado a este punto creo que es necesario y pertinente comentar lo que NO es discipular:

  • NO es dar una clase magistral. Se quiere decir con esto que la imagen de profesor no es la que muestran las Escrituras. Eso de impartir conocimientos solamente es algo ajeno totalmente al concepto de discipulado
  • NO es involucrar en actividades eclesiales, evangelísticas o en reuniones de pastores o cosas por el estilo, aunque pueden tener su lugar.
  • NO es una selección o cuerpo de élite, personas especiales o con potencial. Es muy interesante y significativo que Jesús mandó «haced discípulos». No debería haber diferencia alguna entre un creyente y un discípulo, básicamente porque todo creyente es un discípulo según la Biblia.
  • NO se trata de que una serie de personas especiales son las que pueden discipular y otros no. Ese concepto es totalmente ajeno a lo que Jesús encomendó.
  • NO es que el que discipula enseña una serie de códigos, frases y eso lo tienen que repetir exactamente los que son discipulados. El maestro o discipulador reconoce la individualidad y la personalidad de cada discípulo/a, la valora y la fomenta. No se trata de hacer fotocopias, sino discípulos
  • NO se trata de aprender doctrina o conducta solamente sino de «imitar la fe» (Hebreos 13:7)
  • NO se trata de obediencia sin cuestionar, sino que el verdadero maestro enfocará a sus discípulos constantemente a la autoridad suprema que es nada más y nada menos que la Palabra de Dios.

Una vez considerado esto, que ya daría mucho para tratar y ampliar, vamos a exponer de manera muy breve lo que sí es discipular y las implicaciones que tiene:

  • Discipular implica convivir por un determinado tiempo con el maestro. Te sugiero que leas Marcos 3:13-15. Observad el detalle de lo primero que dice: «para que estuviesen con Él»…
  • Discipular implica enseñar no solamente conocimientos sino también cosas prácticas que, de hecho, es lo más importante. Eso es resultado del punto anterior
  • Discipular es un reto constante para los que son discipulados y para el discipulador porque no se trata de asimilar y ya está, sino de comprobarlo todo con la autoridad suprema. Esto lo vemos por ejemplo en Hechos 17:11
  • Discipular es uno de los dos puntos de lo que conforma la Misión y Comisión de Jesús del pasaje que he citado al principio
  • Discipular es vital para la iglesia porque es así por diseño de Dios. La adquisición de conocimiento y profundidad teológica no está reñido con el discipulado. El orden, sin embargo, sí es importante y puede tener consecuencias muy serias que hacen mucho daño y dificultan la convivencia, el buen hacer e, incluso, el testimonio personal y comunitario.
  • Discipular abarca todos los aspectos de la vida práctica. Todos hemos de ser discipulados y todos hemos de discipular.
  • Discipular significa invertir tiempo y poner voluntad, disposición y actitud de aprender..
  • Discipular significa acompañar y también encargar o soltar. Es como un equipamiento, entrenamiento y formación con la parte práctica.

Todo esto es una cuestión muy importante para la iglesia hoy en día (¿alguna vez ha dejado de serlo?) y que ha sido sustituida por la formación académica. Dejadme aclarar que no estoy en contra de la formación académica. Esto es necesario y bueno aunque no debe adquirir el grado de imprescindible que a veces se pretende. Lo que sí es imprescindible es discipular y ser discipulados. Para ello es necesario un cambio de mentalidad, un cambio de estilo de vida o un ajuste para hacer las cosas tal y como Jesús encargó en la Gran Comisión por mucho que nos cueste y sea contrario a lo que hemos vivido o estemos viviendo en nuestro contexto social, cultural y hasta eclesial.

Hasta hace bien poco en todos los oficios hay un poco este concepto de discipulado con enseñanza práctica para poder aprender el oficio que se quería desempeñar o aprender. De hecho, se iba a vivir a casa del maestro oficiante para aprender todo lo que involucraba ese oficio. Por poner un ejemplo de mi profesión: no hace tanto tiempo para ser camionero lo normal era estar un tiempo con una persona veterana que enseñaba el oficio, no solamente la manera de conducir un camión, sino de contabilizar los descansos, de realizar el mantenimiento del vehículo, de tratar a los clientes, de ayudar a los compañeros, de los lugares donde comer y descansar, de las implicaciones familiares y cómo llevarlas… Todos esos elementos que aprendías pasando el tiempo al lado de un veterano que te enseñaban no solamente la manera de conducir sino un estilo de vida. Esto es fácilmente extensible a todos los oficios. Y esto es aplicable en un grado sumamente especial al discipulado de los creyentes, sobre todo de los nuevos creyentes independientemente de su edad física.

Siguiendo con la similitud de los oficios, hay una serie de herramientas que son comunes a todos los que aprenden el oficio (ese «kit» básico imprescindible) que es necesario. Pero no solamente es necesario tenerlo, sino aprender a usarlo. Eso es precisamente lo que es vital para la vida cristiana. Por eso es muy importante llevarlo a cabo.

¿Cuáles son las herramientas necesarias para ser discipulados o para discipular? De eso hablaremos en el próximo artículo…

Cerebros cansados

Hoy (cuando escribo esto) me he discutido con mi mujer….. ¡Ah!, perdona que eso sólo me pasa a mí y no se puede hablar de cosas negativas. Bueno, pues sigue con lo que estabas haciendo. Los que seguís aquí os diré que el tema de la discusión fue algo provocado por mi parte. Estás trabajando toda la semana levantándote a horas muy tempranas para «poner las calles», como se suele decir, y llegas al fin de semana con el propósito de poder descansar para recargar la energía un poco. Poder dormir a gusto, vamos. Pues no. El cuerpo te hace despertarte a las 6 a.m. y no hay manera de hacerlo volver a conciliar el sueño…. El caso es que me levanto y pretendo entretenerme un poco leyendo o viendo alguna serie, desayunando (claro, el cuerpo también pide😅)… Lo que ocurre es que silencioso no soy a la hora de moverme… Y la he despertado. Y se ha desvelado. Y se ha enfadado… Lógico. ¡¡Y tiene razón!!

Toda esta situación me ha llevado a pensar en qué nivel de stress mental vivimos hoy en día. Nos depertamos con sonidos, nos acostamos con sonidos, nos dormimos con sonidos. Si lo pensamos un poco, nos daremos cuenta. Y me resulta curioso porque en medio de todos esos sonidos, están un montón de cosas que buscan llamar nuestra atención de una manera más o menos agresiva. Detrás de todo esto hay unas consecuencias a nivel mental y corporal que son imposibles de medir con certeza. Os dejo a vuestra consideración algunas y, si no lo veis, podéis comentármelo:

Debido a que tenemos sonidos que es poco menos que imposible evitar que estén, al menos podríamos intentar minimizar su impacto en nuestras vidas. Me refiero a los sonidos de fondo. Estamos rodeados de aparatos que hacen sonidos, tal vez en una frecuencia que a nuestro oído humano no captamos como molestos. Estamos acostumbrados a ellos. Ruidos como el ventilador o ventiladores del portátil en el que estoy ahora mismo trabajando, el frigorífico, el congelador, los aires acondicionados, la televisión (sí, aunque esté con la lucecita roja, sigue emitiendo sonido), los contadores de la luz.. etc. Todos estos sonidos (y más que podíais sugerir) son inevitables en buena parte, pero al menos podríamos intentar minimizar esos sonidos cerrando la puerta de donde se encuentran esos aparatos. Sobre todo me refiero al frigorífico y al congelador, aparatos que necesitamos que funcionen constantemente para conservar nuestros alimentos y el contador de la luz….. Los otros sonidos como la televisión, ordenadores, aires acondicionados y otras cosas así deberíamos desconectarlos.

Todos estos sonidos que tenemos sobre todo por la noche impiden o entorpecen nuestro descanso. Al no descansar bien, nuestro cerebro no descansa tampoco y entonces nos levantamos de nuestro sueño sin haber descansado. Existen estudios acerca de esto mucho más técnicos que lo que os digo, así que podéis investigar por vuestra cuenta. Ello provoca que al seguir procesando esos sonidos, nuestro cerebro no deja de procesar, no se pone en stand by y, por lo tanto, no regenera como debiera. ¿No te ha pasado nunca que te levantas con dolor de cabeza? ¿Te has parado a pensar a qué se debe?🤔🤔

Debido a que nos levantamos con dolor de cabeza, tiramos de medicamentos como el paracetamol, gelocatil y otros para poder hacer frente al día que tenemos por delante… No estoy en contra de los medicamentos en sí, ya que si se usan con entendimiento nos pueden ayudar en momentos puntuales. En mi caso personal, os puedo decir que, cuando me da dolor de cabeza por la tarde-noche, evito tomar ningún tipo de medicamento para ello pues sé que, al descansar, el cuerpo y el cerebro se encargarán de ello. Cuando me da dolor de cabeza al levantarme por la mañana intento esperar lo máximo y, también depende del tipo de dolor de cabeza, suelo tomar un paracetamol o similar para hacer frente al día. Esto lo procuro hacer de vez en cuando. Es muy fácil notar un leve dolor y tirar de medicamento porque eso es lo fácil y cómodo.

Todo estos estímulos provocan que nuestro cerebro esté cansado para procesar información, investigar, comparar o realizar acciones que requieren un extra de energía, concentración y esfuerzo. El resultado es que provoca la acomodación y el cada vez más escaso uso del raciocinio, el análisis y el estar centrado en una sola cosa. Ponemos música a nuestro alrededor, escuchamos sonidos sin parar (ahora mismo estoy escuchando el sonido de los coches en la calle y las pruebas que se están realizando en el circuito de Montmeló) por lo que nuestro cerebro se fatiga alarmantemente. Así que deseamos que no nos hagan pensar, deseamos que las cosas de intriga como series, películas y libros no sean muy densos. También lleva a no investigar, a estudiar lo mínimo las cosas… y si nos lo pueden dar todo masticadito, mejor…

Todo esto tiene implicaciones muy serias en todos los ámbitos de la vida, incluido el espiritual. Muchas veces, al tratar con personas, me encuentro que repiten clichés o frases hechas, pero cuando les haces una pregunta nueva o les cambias la frase y les pides que la expliquen no son capaces… (no en todos los casos, por supuesto) Cuando eso me ocurre intento encontrar a manera de poder arrancar el motor de la mente para hacer pensar…. No siempre lo consigo. Y no dejo de pensar que muchas personas tienen el cerebro cansado de tanto ruido, de tantas noticias e «información», de la falta de enseñanza y formación para la lógica y el razonamiento propio y, por ello, la dificultad es enorme.

Hay un texto en la Biblia que dice lo siguiente:

«Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.» (Isaías 55:6)

En este texto nos dice dos cosas increíbles: Dios puede ser encontrado y también dice que está cercano. No es difícil encontrarse con Él, aunque lo cierto es que debemos de buscarlo. Hay que tener intencionalidad para que esto sea posible porque la dificultad NO está en que Dios sea inaccesible. ¡¡Todo lo contrario!!

¿Que no sabes cómo encontrar a Dios? Pues de eso vamos a hablar en los siguientes temas…

¿A quién enviaré? (continuación..)

«La Gran Comisión es más que un llamado a dejar el lugar donde estamos e ir a algún otro sitio. Por supuesto, hay una gran necesidad de que la gente vaya, pero es más necesario que cada uno de nosotros tomemos nuestra responsabilidad para que la iglesia responda a la Gran Comisión; y estar involucrado permanentemente en ello, sin importar cuál es nuestra función. «

George Verwer, «Sal de tu comodidad y gana al mundo»

Con esta introducción, que comparto plenamente con el autor mencionado, es que me gustaría continuar de una manera específica para poner sobre la mesa unos casos prácticos para que nos sirvan de ejemplo, nos alienten, nos estimulen y, sobre todo, nos hagan pensar…

  • Ora – Y cuando digo esto me refiero a ir pasando de cosas generales a temas más específicos. Orar por la misión en general o, como decíamos en el anterior artículo, orar para que el SEñor envíe obreros a su mies es de las primeras cosas que Dios usa para abrir nuestros ojos y extender nuestra mirada al campo tan basto que tenemos por delante. Paulatinamente es muy probable que el Señor vaya poniendo delante casos, países o regiones específicas por los cuales ir orando de una manera más concreta. ¿No te pone nada delante? Sigue orando. Tal vez seas de esas columnas de oración que tanto se necesiten en el campo misionero
  • Investiga – Si ya tienes un sitio, país o región por el cual orar, sería bueno que hicieses un poco de investigación sobre cosas de ese lugar, país o región como el índice demográfico, la moneda, el idioma, costumbres y otras cosas que puedan resultar interesantes sobre todo como un medio de indentificación. Jesús mismo se hizo un ser humano, caminó entre las personas, tuvo que pasar por crecimiento en estatura y sabiduría, pasó hambre, frío y tuvo sueño…. Eso nos habla de identificación. Por otra parte te puede ayudar a entender la mentalidad de las personas, su forma de actuar y, ya sea que Dios te use allí o no, puede ser una herramienta para tratar a personas de allí.
  • Habla con misioneros o pastores – Eso es algo que hoy en día con las herramientas de comunicación que disponemos es mucho más fácil que nunca. Puedes preguntarles por la obra que están realizando donde se encuentran, pedirles motivos de oración y así poder orar con más conocimiento.
  • Comparte tus inquietudes — Esto es algo vital para poder encontrar personas que puedan orar juntamente contigo. Dios puede tocar su corazón y usarte como «despertador» para que otros se comiencen a plantear algo tan serio como la misión y comisión que nos dejó Jesús. Comparte tus inquietudes con las personas que están a cargo en la iglesia donde te congregas para que te orienten y te participen de su visión. Esto es sano aunque no piensen exactamente como tú. Esto es un buen ejercicio que puede evitar que te muevas únicamente por tu percepción, por tus emociones o por tu criterio personal. Te contaría mi experiencia haciendo esto…. Pero lo dejaremos para otro día
  • Si te sale a la mano, viaja a algún país o región para observar – Esto te ayudará a ver, a identificarte con las personas, a entender su modo de vida. Aquí es muy recomendable viajar para estar con algún misionero o familia misionera para poder compartir su visión, ayudar y experimentar de cerca lo que es el campo misionero. Vive entre los nativos, come su comida, duerme en sus viviendas. Entre otras cosas, eso fue lo que Jesús hizo de una manera superlativa.
  • Ofrenda – Siempre que sepas de alguna necesidad especial y puedas colaborar, aunque sea de manera esporádica, con un envío de dinero a necesidades especiales u objetivos concretos. Esto lo he podido experimentar de una manera increíble. Lo principal es que puedas tener alguna referencia de alguien que conozca la obra en cuestión, el misioner@ y su labor. Con toda la tecnología que hay hoy también abundan las personas que son aprovechadas y, aunque ellas darán cuenta de lo que hacen más pronto o más tarde, tenemos principios en las Escrituras con los cuales regirnos a la hora de usar lo que Dios nos da. Uno de estos principios es el de las referencias.

En fin, estas son algunas sugerencias que te dejo en el día de hoy porque creo sinceramente que hemos de adquirir la visión misional que tenían Jesús y los apóstoles de una manera urgente y necesaria.

Si quieres hablar acerca de ello o tienes más sugerencias o quieres compartir tu experiencia en la misión, puedes ponerte en contacto con toda confianza.

¡Dios te bendiga!