
II. El llamado de Dios a ser santos
Sí, este es el siguiente aspecto o tipo de llamado que Dios hace a, lee bien despacio, todos los creyentes. Efectivamente, creo que a veces estamos demasiado influenciados por el contexto que nos rodea, sobre todo estoy pensando en mi país, España, donde la religión mayoritaria aquí realiza «canonizaciones» de «santos»como si solamente pudiesen ciertas personas que consiguen cierto nivel de espiritualidad llegar a ser considerados como «santos». Permíteme adelantar que ese pensamiento es totalmente ajeno a las Escrituras.
En el artículo anterior hemos estado haciendo un recorrido para ver qué dice la Palabra de Dios acerca del llamado a todas las personas sin excepción. Esta vez también haremos un breve recorrido por las Escrituras para ver que Dios llama a ser santos a todos los creyentes. Sin excepción. Sin clases. Sin distinción. ¿Quieres acompañarme?
En primer lugar, veremos cuál era el llamado que Dios hacía al pueblo de Israel, pues fue el receptor de la Ley y los principios divinos:
- Éxodo 19:5‑6 – “Vosotros seréis mi especial tesoro… y me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa.”
- Éxodo 22:31 – “Y vosotros me seréis varones santos; no comeréis carne destrozada por las fieras en el campo; a los perros la echaréis.”
- Éxodo 28:36 – “Harás además una lámina de oro fino, y grabarás en ella… SANTIDAD A JEHOVÁ.”
- Levítico 11:44‑45 – “Por tanto, consagraos y sed santos, porque santo soy yo… Seréis, pues, santos, porque yo soy santo.”
- Levítico 19:1‑2 – “Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios.”
- Levítico 20:7 – “Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios.”
- Levítico 20:26 – “Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos.”
- Levítico 21:6‑8 – “…serán santos a su Dios… Santo será, pues, para ti, porque santo soy yo Jehová que os santifico.”
- Números 15:40 – “Para que os acordéis, y hagáis todos mis mandamientos, y seáis santos a vuestro Dios.”
- Deuteronomio 7:6 – “Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido…”
- Deuteronomio 14:2 – “Porque eres pueblo santo a Jehová tu Dios, y Jehová te ha escogido…”
- Deuteronomio 14:21 – “…porque pueblo santo eres a Jehová tu Dios.”
- Deuteronomio 23:14 – “Porque Jehová tu Dios anda en medio de tu campamento… por tanto, tu campamento ha de ser santo.”
Aquí vemos la insitencia de parte de Dios al pueblo de Israel en que sea santo a su Dios. Piensa en el final de esa frase. Tiene un significado y una profundidad tremendas. Y la razón es poderosa: «Porque YO soy santo», dice el Señor. Es decir, no se trata de alcanzar niveles, no se trata de ser santos para ser aceptados, sino que hemos de ser santos porque somos aceptados. Y a la vez, Dios mismo está involucrado. Mira el pasaje de Levítico. ¿Qué te hace pensar esto?
Ahora veamos algunas citas en el libro de los Salmos:
- Salmo 15:1‑2 – Quién habitará en el monte santo: “el que anda en integridad y hace justicia…”.
- Salmo 24:3‑4 – “¿Quién subirá al monte de Jehová?… El limpio de manos y puro de corazón.”
- Salmo 29:2 – “Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; adorad a Jehová en la hermosura de la santidad.”
- Salmo 93:5 – “La santidad conviene a tu casa, oh Jehová, por los siglos y para siempre.”
- Salmo 96:9 – “Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad…”
- Salmo 97:10‑12 – “Vosotros los que amáis a Jehová, aborreced el mal… Alégrense los justos, y alaben la memoria de su santidad.”
Estos extractos de pasajes (te sugiero que abras tu Biblia y leas todo el contexto) muestran algo que se repite: la santidad de Dios es inmensamente bella. Tan bella que si alguien se acerca para contemplar que no tenga esa misma característica, vamos a decir en calidad y cantidad (para entendernos), ocurriría que no podría resistir esa potencia y sería consumido. «No me verá hombre y vivirá», se le dijo a Moisés en una escena totalmente asombrosa (Éxodo 33:20) ¡y eso que fue la persona humana que más cerca habló con Dios!
Ahora veremos cómo a lo largo de la historia de este pueblo Dios les tiene que recordar a los israelitas una y otra vez este llamado porque constantemente se desvían, se olvidan y se alejan de Aquel que los llamó. Aunque muchas cosas fueron circunstancias y tratos concretos con ellos, si que podemos extraer principios para nosotros la época en la que vivimos. Unas muestras:
- Isaías 5:16 – “Pero Jehová de los ejércitos será exaltado en juicio, y el Dios Santo será santificado con justicia.”
- Isaías 6:3 – “Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.”
- Isaías 35:8 – “Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de santidad.”
- Ezequiel 36:23‑27 – Dios promete santificar su gran nombre y dar un corazón nuevo, espíritu nuevo.
- Ezequiel 37:28 – “Y sabrán las naciones que yo Jehová santifico a Israel, estando mi santuario en medio de ellos para siempre.”
- Oseas 11:9 – “…porque Dios soy, y no hombre, el Santo en medio de ti.”
- Habacuc 1:13 – “Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio.”
- Hageo 2:10‑14 – Enseñanza sobre lo contagioso de la inmundicia y la necesidad de santidad del pueblo para servir en la casa de Dios.
Todos estos pasajes son muestras de que la santidad de Dios no cambia y su llamado a su pueblo tampoco. «Claro», me dirá alguien, «eso era en el Antiguo Pacto. Ahora que ha venido Jesús está el Nuevo Pacto y no estamos sujetos a la Ley»… Sin entrar en polémicas sobre eso (que requiere un matiz importante), permíteme mostrarte tres pasajes en los que Jesús habla acerca de esto:
- Mateo 5:8 – “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.”
- Mateo 5:48 – “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.”
- Juan 17:17‑19 – “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad… por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.”
Te he dado tres muestras, pero hay muchas más. Vemos que Jesús no cambia lo revelado anteriormente al pueblo de Israel, sino que lo corrobora y repite. Es una constante. Además de que la vida y obra de Jesús es un testimonio poderosísimo de una vida perfectamente consagrada y santa. Fue precisamente ese testimonio que no podían resistir las gentes, los gobernantes y los dirigentes religiosos de su tiempo que tramaron su muerte. Eso también formaba parte de la gran Historia de la Redención.
Vamos a ver ahora en las cartas apostólicas y el libro de Apocalipsis. Esta lista será la más extensa, pero te aseguro que vale la pena:
- Romanos 1:7 – “a todos los que estáis en Roma… llamados a ser santos.”
- Romanos 6:19‑22 – Presentar los miembros como esclavos a la justicia “para santificación”.
- Romanos 12:1‑2 – Presentar los cuerpos “en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios… No os conforméis a este siglo…”.
- 1 Corintios 1:2 – “a la iglesia de Dios que está en Corinto… llamados a ser santos.”
- 1 Corintios 3:16‑17 – “¿No sabéis que sois templo de Dios…? El templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.”
- 1 Corintios 6:11 – “ya habéis sido lavados… santificados… justificados en el nombre del Señor Jesús…”
- 1 Corintios 6:18‑20 – “Huid de la fornicación… habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo…”
- 2 Corintios 6:14‑18 – “Salid de en medio de ellos, y apartaos… y yo os recibiré.”
- 2 Corintios 7:1 – “limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.”
- Efesios 1:4 – “según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él.”
- Efesios 4:24 – “y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.”
- Efesios 5:25‑27 – Cristo se entrega “para santificarla… a fin de presentársela… santa y sin mancha.”
- Filipenses 1:1 – “a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos.”
- Colosenses 1:22 – “para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él.”
- 1 Tesalonicenses 4:3‑4 – “la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación…”
- 1 Tesalonicenses 4:7 – “Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación.”
- 1 Tesalonicenses 5:23 – “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo…”
- 2 Tesalonicenses 2:13 – “Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu…”
- 1 Timoteo 2:8 – “Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.”
- 2 Timoteo 1:9 – “quien nos salvó y llamó con llamamiento santo…”
- Tito 2:11‑12,14 – La gracia enseña a renunciar a la impiedad y vivir sobria, justa y piadosamente; Cristo “para redimirnos… y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.”
- Hebreos 10:10,14 – “En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo… con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.”
- Hebreos 12:10 – Dios nos disciplina “para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad.”
- Hebreos 12:14 – “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.”
- 1 Pedro 1:14‑16 – “como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.”
- 1 Pedro 2:5, 9 – “vosotros también, como piedras vivas, sed edificados… para ser un sacerdocio santo… Mas vosotros sois linaje escogido… nación santa, pueblo adquirido por Dios.”
- 1 Pedro 3:15 – “santificad a Dios el Señor en vuestros corazones…”
- 2 Pedro 3:11 – “puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir!”
- 1 Juan 3:2‑3 – “todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.”
- Judas 1:1 – “a los llamados, santificados en Dios Padre, y guardados en Jesucristo.”
- Apocalipsis 4:8 – “Santo, santo, santo, es el Señor Dios Todopoderoso…”
- Apocalipsis 14:12 – “Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.”
- Apocalipsis 22:11 – «…el que es santo, santifíquese todavía.»
Si nos tuviésemos que parar en cada pasaje ¡sería para estar horas! No es mi propósito aburrirte con mis palabras. Por eso te dejo esta lista (que no está completa) para mostrarte que lo que Dios quería del pueblo de Israel cuando estaba promulgando la Ley, «Sed santos porque YO soy santo», sigue vigente para todos aquellos que responden al primer llamado que vimos en el anterior artículo. Y es para todos. Y no es opcional. Forma parte de la esencia misma de Dios y es por eso que debe formar parte de nuestra esencia por la vida que Dios nos ha transmitido a través de Jesús. La diferencia está en que el pueblo de Israel, todo aquel que se daba cuenta, veía que era imposible poder cumplir la Ley sin quebrantar alguna de las instrucciones y requisitos que Dios exigía. Se daba cuenta de que, a no ser que Dios ejerciera gracia (dar lo que uno no merece, perdón) y misericordia (no dar lo que uno sí merece, esto es el castigo) no se podía estar en comunión con Dios. Después de venir Jesús, ha posibilitado que todos aquellos que responden al llamado de Dios para toda la humanidad, puedan ser santificados por Él y, a la vez, podamos santificarnos para Él. En Jesús tenemos los recursos de su poder para que mostrar en nuestra vida, en nuestras palabras e, incluso, en nuestros pensamientos la santidad que agrada a Dios.
Esto no es ningún mérito nuestro. Es la Gracia de Dios. Esto no es santurronería, es querer vivir una vida que a Dios le agrada porque Él ha hecho todo para que sea posible. Y es posible ser santos porque Dios así lo diseñó. ¿Esto quiere decir que nunca pecaremos? No. El apóstol Juan escribió: «si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros» (1ª Juan 1:8, por favor lee todo el pasaje del versículo 5 al 10). Lo que está diciendo ahí y en otros lugares es que es un proceso. Este proceso está en cada persona que responde al llamado de Dios a toda la humanidad a reconocer a Jesús como el único camino hacia Dios. Y es distinto en cada uno. Distinta velocidad, distinto ambiente y distinto trato personal que Dios tiene con cada persona. Pero es constante. Así que si me ves imperfecciones, ¡las tengo! y muchas. Estoy en el camino y el proceso de Dios que la Biblia llama santificación.
Dios llama a todos los creyentes a ser santos
Si estás leyendo este artículo y todavía no has respondido al primer llamado que hemos visto anteriormente, déjame decirte que no puedes tratar de ser santo, si primero no has reconocido a Jesús de la manera que Dios demanda. De la misma manera que para conseguir una obra de arte o un plato de comida o cualquier otra cosa hay unos pasos, hay un orden también para la vida plena en Dios.
«El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo» (Filipenses 1:6)
¡Dios te bendiga!

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