Sí, regresar a la tierra que me vio nacer siempre trae un cúmulo de emociones, sentimientos y multitud de pensamientos que a veces son contrapuestos y otras veces no tanto… Así que esta vez, dejadme contaros un poco lo de este viaje.

Por un lado, es algo reconfortante escuchar a tu propia mujer animarte a estar donde se tiene que estar en el momento que se puede. Sí, también es difícil para ella porque afrontó unos días al frente de todo, sola. Los chicos son mayores y ayudan en lo que pueden, se esfuerzan y eso es para valorarlo muy positivamente. Ocurre que estos días de la llamada Semana Santa, toda nuestra iglesia está de campamento junto con algunos hermanos más y para ella fue difícil que no estuviera allí. Normalmente aprovechamos esos días para poder leer juntos la Biblia con calma, pasear, orar juntos y hablar. Mucho. Como si fuera poco lo que hablamos de normal…😅 Por eso y por otras razones es que cobra más importancia el hecho de que haya sido ella la que ha impulsado este viaje.

El motivo fue recibir la noticia de mi madre que mi abuelo materno había tenido un bajoncillo. Eso me llevó al pensamiento de ir allá a estar unos días con mi abuelo. Tener 89 años no es poca broma y experimentar cualquier achuchón a estas alturas puede ser determinante. Como podéis ver en la foto, ahí está el bueno del hombre que aunque sigue siendo él mismo…. se le nota su ánimo un pelín decaído.🥺

Con mi abuelo...
Con mi abuelo…

También tuve tiempo de visitar a mi abuela que, de momento, puede valerse por sí misma. Todos nos preocupamos por ella, porque no deja de tener 88 años… Aunque sigue con el ánimo de estar haciendo cosas, sobre todo relacionado con la costura, esa que es su profesión desde que tengo uso de razón. Sigue con la sonrisa de siempre, esa que consigue que salga el sol y contagie con su optimismo a quien tiene alrededor. ¡Abuela  no cambies!😊

Con mi abueliña… Esa sonrisa siempre es inconfundible

En este desplazamiento pude, por fin, visitar a este matrimonio tan longevo y tan entrañable para mí como son Jaime y Carmiña. Ya os hablé de ellos en otro artículo, pero esta vez quiero compartiros lo que fue esa visita. A parte de que al llegar a su casa Carmiña estaba en cama y no quería levantarse… Al principio. Cuando pasamos al comedor y llevábamos un rato hablando, vimos que ella se levantaba y se acercaba a la mesa. Allí estuvo, al principio callada, tal vez observando (no sabemos lo que pasa por su mente) pero en un rato se puso a cantar coritos que conocemos de la iglesia uno detrás de otro. No pude cantar… Lo siento. Por una parte mi voz para cantar ha experimentado un retroceso y por otra parte estaba embargado de emoción viendo cómo una mujer muy mayor (pasa bien los 90 años) a pesar de que su mente no es la que era, sin embargo lo que sí fue su esencia de vida permanecía allí manifestándose en forma de notas con las letras que evidencian que lo que transforma el corazón permanece a pesar de todo… Oír a esa mujer que ha trabajado tantísimo en su vida por sus hijos, por su marido, en el negocio que tenían (donde muchas cosas se hacían a mano), en la iglesia, sirviendo y estando pendiente de las personas (de eso puedo ser testimonio vivo) y siendo esa persona siempre dispuesta con su casa siempre llena de gente; para mí es un mensaje de lección y pregunta a la vez de lo que hacemos con nuestras vidas. De hecho, os quiero compartir unos mensajes que se dieron en el campamento de iglesia sobre la mayordomía… Pero eso lo pondré más adelante.

¿Qué pensaís al ver esta foto?

¿Y con el sr. Jaime? Bueno, con el abrazo que me dio nada más llegar hubo muchas cosas que pasaron por mi mente en ese momento. No os voy a cansar con mis pensamientos, porque aquí de lo que se trata es de hablar de lo que este señor ha sido para toda mi familia paterna y para mí. Si ha habido ejemplo de lo que es pastorear, cuidar a las personas y estar pendiente, es el sr. Jaime. De esto fue el tema de conversación predominante y, aunque no voy a detallar la conversación porque queda en intimidad, sí que os quiero dejar un detalle que os puede ilustrar el corazón de ambos, de Jaime y Carmiña: Nos decía de que cómo estaban pendientes de las personas, de cómo mostraban su interés de verdad y, esto es lo que me llamó la atención, de cómo esto es responsabilidad de todos y de una forma especial de los ancianos y pastores. Que no hacerlo o hacerlo de manera deficiente es hacer daño😔. Y, con esto en la mente, mostraba su pesar por no haber podido hacer más y por las personas a las que tal vez había dañado (sin querer)… Un verdadero corazón de pastor. De veras que me dieron ganas de poner a grabar sus palabras… No digo más. Si queréis saber más acerca de su vida, os recomiendo que leáis su libro de memorias.

Emoción a flor de piel. Por fin podíamos pasar un tiempo bueno

También pudimos hacer una breve visita a una hermanita que nos conocemos de toda la vida del grupo de jóvenes. Ha pasado por mucho con su enfermedad, cuidando a sus hijos e intentando salir adelante con una situación complicada. Gracias a sus padres, Fernando y Mari Trini, ahí está. Os pido que oréis por ella porque lo necesita.

Con mi hermana en la fe Rut Toquero.

Y, sí, pude estar el domingo por la tarde en el culto de la iglesia donde pasé muchos años. ¿Qué os puedo decir? Con los hermanos que estaban allí muy bien. Para ellos fue una sorpresa y para mí una alegría entremezclada con nostalgia por un lado y ganas de llorar por otro. Amo a esa iglesia y amo a cada una de las personas que están allí. Eché en falta a mucha gente. También es verdad que estas fechas muchas personas aprovechan para ir a otros lugares. Y hasta aquí os puedo decir acerca de esto porque no puedo más.🤐

Además de estar en casa, también pude estar con mis padres ayudar un poco con algunas cosas (esa semana allí no dejó de llover… típico de Galicia) y también con mi hermano y mi cuñada. Sólo pude dar un pequeño paseo para observar, pensar y meditar. Además de eso me faltaba mi soporte y equilibrio, Loida. Eso es algo que nos encanta a los dos. Pasear y hablar. La proporción de quien habla y escucha no os la diré….😅 secreto profesional….🤣🤣🤣🤣🤣

En muchas de las cosas en que he ido pensando es en qué hacemos con nuestra vida, cuál es nuestro propósito y en qué etapa nos toca vivir, Lo cierto es que las personas que marcaron muchas generaciones posteriores están marchando o pasando sus últimos momentos aquí. Me hacía muchas preguntas: ¿Los escuchamos? ¿Se les honra con la atención y los cuidados que se merecen? No hablo de las personas que he mencionado antes, sino en general. ¿Tenemos conciencia de que los años pasan y si no estamos atentos en entender los tiempos e ir pasando el testigo gradualmente, eso afectará a muchas más personas de lo que podemos llegar a imaginar? Viendo el ejemplo de personas así, ¿qué hacemos nosotros?

Me voy a contener de hablar de la misión, de vivir el Evangelio, de la planificación, de todas estas cosas que cargan mi corazón. Habrá espacio. Habrá tiempo. Empezando por este próximo domingo que compartiré lo siguiente que toca del libro de Nehemías…. Y paro aquí, que me adelanto.

Aún me queda gente por ver…

En fin, ahora toca volver a los viajes, las reflexiones, y el seguir intentando coordinar la vida en todas sus facetas… La rutina. Una rutina en la que creo que habrá novedades….