
Sí, hace unos domingos, concretamente el 17 de marzo de este año 2024, se emitió en Buenas Noticias Tv, el programa evangélico que se emite en TVE desde hace años un programa con un título que llamó mi atención: «Pastores olvidados»… Seguramente lo habéis visto, aunque en el mismo título podéis acceder al programa para poneros en contexto.
Antes de escribir una palabra más, dejadme decir que este programa hace una muy buena labor con Jose Pablo Sánchez Núñez como director, Beni Moreno Cárdenas como presentadora y Esteban Lozano Cillero como guionista. Su constancia es elogiable y desde El Rincón de Pensar les mandamos un abrazo y mucho ánimo para seguir haciendo lo que hacen para acercar a las personas a Dios. ¡Seguid así!
Ahora bien, vamos a comentar un poco del contenido que se expuso en el programa. Desde El Rincón de Pensar también queremos transmitir nuestro respeto tanto a Ferede en su gestión e intervención en este apartado como a David Manzanas y Marcos Vidal. En ninguna manera se pretende que esto sea una crítica a sus personas, sino una exposición de los pensamientos al ver el programa. Nada más.
La cuestión de fondo que se plantea en el programa es la situación injusta que se arrastra desde el franquismo en personas que han trabajado en el servicio pastoral durante esos años y que se les impidió cotizar a la Seguridad Social para poder disponer de una pensión en sus años de ancianidad. Algo que es injusto a todas luces, insisto, cuando a otras personas de otra confesión religiosa sí que se les ha permitido cobrar esos atrasos… Hasta este punto me parece lógica esta lucha considerando el contexto legal.
Sin embargo, el énfasis que se fue haciendo a lo largo del programa fue como que el Estado debería de hacer un reconocimiento a la labor de los pastores evangélicos de una manera expresa. “Personas consagradas, gente que ha dado su vida, al pastorado, a ayudar a la gente, y que no han podido recibir nada del Estado y se nos han ido… Es muy injusto, han sido activos para ayudar a la gente y jamás se les ha reconocido”, era una de las aportaciones de Marcos Vidal. Más recientemente, en un artículo que salió en Protestante Digital el pasado 3 de mayo (redactado por Daniel Hofkamp junto con una entrevista en vídeo) el querido hermano Xesús Manuel Suárez, a quien conozco desde hace años en persona, ha expresado lo siguiente: “La administración franquista no permitió que los pastores pudieran cotizar. Un gobierno democrático, progresista, no puede permitir que la transición siga sin completarse en este aspecto. Esta es una lacra que arrastra la democracia y debe resolverse ya” A lo que añadió una invitación a los evangélicos también a reflexionar sobre la necesidad de “tener un mayor peso político, más presencia pública. Tenemos que dar un paso adelante, perdiendo nuestro miedo a la indiscreción, a lo políticamente correcto. Si uno no se puede hacer respetar, es difícil que se nos respete. Quizá sea necesario dar algún paso más”…. Si queréis leer el artículo y la entrevista está aquí.
Mis queridos herman@s, creo que hemos de hacer una clara reflexión en estas cuestiones tremendamente prácticas sobre todo teniendo en cuenta lo que Dios nos dice en Su Palabra acerca de cómo proceder. Porque Dios sí que ha dejado instrucciones. Así que permitidme compartiros algo de esto:
- Hay un principio básico que observamos en las Escrituras acerca de los santos en el AT y también en la vida de Jesús y de los apóstoles: no tenían en cuenta la opinión del mundo y su reconocimiento. Que reconocían su valía, bien. Que no la reconocían y les metía en problemas, pues bien. Ellos seguían realizando lo que tenían que hacer independientemente de lo que hiciera el gobierno de turno. Por poner sólo un ejemplo bíblico, el profeta Daniel pudo experimentar ambas cosas en las diferentes etapas de su vida y con los diferentes gobiernos con los que tuvo que trabajar. Él siguió obrando como solía hacerlo: 1) Teniendo su prioridad en la relación con su Dios 2) Obrando con excelencia en su trabajo fuera quien fuera el rey e independientemente de su propio cargo o categoría 3) Aceptando las consecuencias de lo anterior. Esto es algo que deberíamos de aplicar todos en nuestras propias vidas, estemos desarrollando labor pastoral, ministerial o laboral secular. Por eso entiendo que esa reclamación por parte de los pastores de un reconocimiento expreso a su labor social por parte del Estado está fuera de lugar considerando los ejemplos bíblicos.
- Por contrapartida, a quien sí manda el Señor de una manera clara a reconocer la labor pastoral: «Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre ustedes, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros» (1ª Tesalonicenses 5:12-13) O, como dice en otro lugar: «Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta e imitad su fe» (Hebreos 13:7). Es decir, a quien le corresponde reconocer, valorar e imitar la fe es a los creyentes, no a las personas de este mundo que no saben ni entienden la obra de Dios.Y esto también tiene una serie de implicaciones de altísimo nivel práctico.
- La obra del Señor no la llevan a cabo de forma exclusiva los herman@s que trabajan, en nuestro lenguaje, «a tiempo completo» porque hay muchos hermanos que conozco que han trabajado o están trabajando arduamente encontrando el equilibrio entre sostener a sus familias de una manera digna y atender sus responsabilidades como ancianos, pastores o misioneros procurando no ser carga para nadie, cosa que vemos en el mismo apóstol Pablo en 1ª Corintios 4:12 o en 1ª Tesalonicenses 2:9-10 y 2ª Tesalonicenses 3:7-9. Estas personas también son un ejemplo para nosotros y que nos deberían de hacer pensar en nuestras prioridades de vida, de ministerio y de propósito.
- Los pastores, misioneros o predicadores/expositores, maestros dedicados «a tiempo completo» NO reciben un salario para su sostenimiento. El concepto que da la Escritura es muy fuerte: cuidado. De esto habla, por ejemplo, en Filipenses 4:10. Es decir, que las personas que reconocemos como encomendadas a un ministerio más dedicado en tiempo e implicación directa, no perciben un salario por su trabajo, sino que son cuidados por los hermanos de la iglesia. Y esto no es solamente cuando tienen un ministerio visible, sino también cuando sus fuerzas decaen, su ministerio ya no es tan evidente a la vista y siguen necesitando cuidados de todo tipo: emocional, físicos y también económicos. En ese sentido, como dice Manuel Suárez en el vídeo de su entrevista, los hermanos que vivieron la época de la dictadura con sus necesidades y escasos recursos, vuelven a ser un ejemplo que nos debería de hablar muy fuerte hoy. Así que dejadme preguntar: ¿cuánto vale el tiempo de oración de un hermano pastor? ¿A cómo la pagamos? ¿A 5 €/hora? ¿A 12€? ¿Cuánto vale el tiempo dedicado a preparar un mensaje? ¿No deberíamos cambiar nuestros conceptos?
- La vida de muchos pastores que aceptaban, como el padre de Marcos Vidal, como parte de su pastorado el «vivir por fe» nos habla de algo que escasea mucho a día de hoy. Hay pastores que no aceptan trabajar en determinados contextos sin una nómina garantizada, sin unas condiciones mínimas y en muchos casos no están de acorde con el contexto socioeconómico de la iglesia a la que deberían de atender espiritualmente. ¿Eso es vivir por fe? ¿Cómo pueden transmitir confianza en que Dios suple y da de comer a los pájaros y que también se puede ocupar de ellos en ese aspecto? Mención a parte de que muchas veces se forman eventos grandes en los cuales se alquilan salas grandes, supuestamente para evangelizar, y se cobra entrada…. ¡Ejem! ¿En serio?
- Las iglesias han perdido mucha sensibilidad en este tema económico en el ámbito de las necesidades, no solamente de los pastores o personas dedicadas, sino de cosas relacionadas con diferentes servicios de una manera práctica. ¿Nos hacemos una idea de lo que cuestan las cosas? ¿Tenemos interés por preguntar a personas que desarrollan algún tipo de labor en qué se les puede ayudar? La iglesia en el NT tenía en cuenta diferentes situaciones como 1) Las viudas, 2) Los huérfanos, 3) Las personas mayores y 4) Necesidades puntuales que podían surgir (y aquí se abre un abanico muy amplio..)
Decía el querido hermano Manuel Suárez que uno ha de hacerse respetar y que quizás es hora de reflexionar de dar un paso más… ¿Cómo? ¿Entrando en política? ¿Gastando tiempo, esfuerzo y, obvio, dinero en crear un partido político protestante sabiendo hacia dónde va la deriva de este mundo y de nuestro país, España, gobernada por el enemigo de las almas (no por el Partido Socialista, ¿qué pensabas?)? Esto no es una cuestión de siglas o colores. Es una cuestión de prioridades. Y las prioridades las marca el mismo Jesús cuando lo expuso antes de subir a la presencia del Padre Celestial: Predicar el Evangelio y hacer discípulos (Marcos 16:15-16 y Mateo 28:18-20 respectivamente). Estos y sólo estos han de ser nuestros objetivos. ¿Los cumplimos? Os invito a pensar en ello… Si queréis contestar o no, depende de vosotros…
Eso no quiere decir que en determinados momentos estemos exentos de mostrar nuestro compromiso político en determinados puntos. Aquí os doy algunos:
- El derecho a la vida de los no nacidos
- La dignidad y el cuidado de los mayores
- Los derechos humanos reconocidos por Dios (Éxodo 21:1)
- La dignidad y el valor intrínseco de todas los seres humanos
- ¿Puedes seguir?
Nuestro compromiso, implicación, esfuerzo y meta debe de ser primeramente la obra de Dios. Eso se ha de traducir en cosas tremendamente prácticas como la que estamos tratando de manera muy breve (ya había hecho una alusión en un artículo anterior) aunque más focalizado porque creo que se es necesario hablar de realidades y tratar de dar respuesta de una manera páctica, pero tambien escritural. Os dejo un himno clásico que retumba en mi mente:
- Placer verdadero es servir al Señor;
No hay obra más noble ni paga mejor.
Servirle yo quiero con fe y con amor.
Servirle prometo desde hoy.
CORO:
Servir a Jesús, servirle con fe;
¡Qué paga tan rica tendré!
No importa que sufra; sufrió Él por mí.
Sirviendo a Jesús soy feliz. - Diré la verdad, le seré siempre fiel.
No importa que todo lo pierda por El;
Riquezas eternas en Cristo tendré;
Desde hoy solo a Él serviré. - El odio del mundo por El sufriré;
Pesada la carga sin duda será;
Mas sé que su gracia no me ha de faltar.
A Cristo hasta el fin serviré.
Y el próximo artículo en este sentido lleva por título «Amemos la obra de Dios»…
¡Dios te bendiga!
