Cuando Dios no es feminista

Sí, empiezo este artículo de esta forma porque es una respuesta a un artículo publicado en Protestante Digital con el título «Cuando Dios es feminista» de Isabel Marín con fecha del 12/Julio/2021. Según lo he leído (con interés) me he visto en la necesidad de escribir en modo de contestación y análisis. No creo que Isabel llegue a leer este sencillo artículo, pero hablaré de manera personal hacia ella. Así que si el resto de lectores quieren saber de lo que estoy hablando, pueden dirigirse aquí.

En primer lugar, permíteme hablar del título. Evidentemente es algo que las personas que redactamos de alguna manera buscamos escribir de manera que sobresalga de la avalancha de informaciones, artículos y noticias. Lo primero que se ve es lo que suele llamar la atención y te invita a hacer click en un texto para leer más. Eso se hace con los títulos. Con eso no tengo ningún problema, es algo habitual y personalmente lo he usado algunas veces.

Al continuar con la lectura me encuentro con la descalificación, la ridiculización y el amargo sarcasmo hacia el patriarcado (no lo mencionas explícitamente, pero poco te falta). Con frases como «tan dolorosamente obvio y tan tristemente utópico», o «El caso es que en el contexto de la iglesia evangélica, mencionar el feminismo es como mencionar al Diablo. O peor, a la madre del Diablo, porque al final la culpa la tiene que tener una mujer, ya se sabe». No, perdona, pero no. No se trata de que una mujer por ser mujer tiene la culpa o de que (como se machaca hoy) un hombre por ser hombre ya es culpable. Y ambos casos sin pruebas. Eso es algo que Dios, ya en el Antiguo Testamento con las leyes que promulgó en el monte Sinaí y que tenemos por escrito en los libros de Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio lo que hacía era poner una equivalencia en cuanto a derechos y deberes de todos. Estamos de acuerdo de que Jesús rompió barreras sociales que se habían ido estableciendo con el paso de los años y las interpretaciones personales de personas que se autoproclamaban como custodios e intérpretes exclusivos de la Palabra de Dios.

Cito otra de tus frases: «Porque, seamos sinceros, toda teoría de equidad entre los sexos que cualquier mujer (u hombre) cristiana pueda contruir, acabará tarde o temprano chocando con la famosa costilla. Y es que, aducirán los amantes de jerarquías, órdenes y sumisiones. Dios creó al hombre primero, y a la mujer después, y ella es su ayuda idónea y vive para complacerlo.» Una alusión muy poco afortunada cuando no das el pasaje bíblico clave y haces una caricatura de lo que Dios instruye de cómo deben de ser las relaciones sanas, las matrimoniales, las de padres e hijos, las de hijos y padres, las de las personas mayores con los jóvenes y viceversa. Porque a Dios le importan mucho las relaciones y como Creador debe de tener algo que decir. ¿O solamente miramos lo que nos conviene? Así que, evitas mencionar el pasaje en cuestión en Génesis 2:18-25. Y rematas diciendo » y vive para complacerlo». ¿Donde lo pone? Dice algo muy distinto: «serán sola carne». Lo cual tiene un significado muy profundo, especial y con un sentido más tipológico que sería tratado años más tarde hablando de algo tan impresionante y hermoso como es la relación de Cristo con la Iglesia (el conjunto de cristianos redimidos). De esta relación tan especial se dan unas pautas ejemplares de cómo Dios establece cómo debe de ser la relación entre el hombre y la mujer. No al revés. Y, con la mención a la costilla, curiosamente el Señor Jesús en la cruz fue alanceado por un costado (o «por el costillar») y eso es algo que debería recordarnos que de ese postrer Adán es que surgió la Iglesia. A mí me resulta hermoso pensar de cómo Dios cuida de los detalles, ¿y a ti?

Sigues escribiendo y vas subiendo el nivel: «llevamos siglos y siglos leyendo Génesis 2 mal. Tiene sentido, claro. primero porque los que lo han leído tradicionalmente en su lengua original (hebreo) y han tenido derecho a interpretarlo han sido siempre hombres». Otra vez el patriarcado. Vuelves a sentar la base de que por el hecho de ser hombres quienes lo han interpretado ya está mal leido e interpretado. Claro. No será por la maldad, el prejuicio y el pecado del ser humano. ¡Qué va! Es por el hecho de ser hombres. Pero continúas: «Del resto de los mortales, pocos pueden permitirse el lujo de leer la Biblia en las lenguas originales, y tienen que conformarse con traducciones que, siento decirlo, son interpretaciones (sí, se de lo que hablo, soy traductora).» A ver si lo he entendido bien: ¿me estás diciendo que solamente los que tienen acceso a leer la Palabra de Dios en las lenguas originales son los que pueden interpretar correctamente las Escrituras? Esto, permíteme que te lo diga Isabel, no es nuevo. La famosa frase del clero romano «doctores tiene la iglesia» pretendía precisamente eso. Sumisión y obediencia ciega. Precisamente las traducciones a las lenguas del pueblo son las que ponen la Palabra de Dios al alcance de todos y donde cualquier persona puede acceder, leer y recibir salvación y enseñanza. Ya me parece poco afortunada la frase: «las traducciones son interpretaciones». Vamos a decir que algunas traducciones no son traducciones, más propiamente dicho, deberían de llamarse «paráfrasis». Ahí sí que dan lugar a interpretaciones. Y de las más variopintas. Pero una persona que traduzca o que participe en un proceso de traducción lo que busca es transcribir de un idioma a otro de la manera más fiel posible. Y, si eres traductora, sabrás de lo que hablo. Poner en duda traducciones contrastadas y respetadas a lo largo de la Historia es muy soberbio por tu parte porque da la sensación de que intentas introducir un concepto de elitismo que, siendo feminista, parece toda una contradicción…

En el resto de tu explicación acerca de las palabras «adam» como ser humano y las otras «ish» (hombre) e «isaha» (mujer). Déjame decirte que estoy de acuerdo con ella. Estamos de acuerdo de que Génesis 1 habla a los dos o al ser humano total (hombre y mujer). De todas maneras pasas de comentar lo que es obvio: Génesis 1 es un resumen de la creación y Génesis 2 es una ampliación con más detalles. Es algo muy común en la literatura semítica y en la Biblia de manera especial. Ocurre en otros pasajes de manera idéntica. Eso salta a la vista incluso en la traducción que tanto empeño tienes en desprestigiar. No hace falta ser lingüista para ver algo tan evidente.

Luego continúas explicando que cuando dice «adam» es «ser humano». Y, si leo bien tal y como lo dices: «En Génesis 2 Dios crea un ser, humano, que refleja a la perfección la imagen de Dios porque no es todavía ni macho ni hembra, sino los dos a la vez.» Perdona, ¿pero esto no es interpretación? Y, vamos a poner que tienes razón y que ese ser humano (hombre y mujer según tu visión) no encontró «ayuda adecuada» y que, por lo tanto, se le creó una «ishá» (mujer). ¿Estás diciendo que el ser humano (hombre y mujer) y que necesitaba de una ayuda y se creó a una mujer? ¿O que el ser humano tenía los dos sexos?

Vamos a suponer que sea tal y como tú dices y explicas con la explicación de las palabras que das y todo el proceso. Es sorprendente, pero lo puedo aceptar. No obstante, déjame recordarte que hay una regla simple de hermenéutica (arte de la interpretación, explicación y traducción de la comunicación escrita, verbal y no verbal) que dice lo siguiente: «Un texto sin su contexto se convierte en un pretexto». Es decir, en toda tu explicación obvias citar un pasaje que explica precisamente esto que estás comentando tú. Se encuentra en 1ª Timoteo 2:13 «porque Adán fue formado primero, después Eva». Es decir, aún siendo todo y como tú dices, Pablo resalta de que en el proceso del quirófano del Edén (como relatas y me gusta esta expresión) «Adán fue formado primero, después Eva». Es curioso. Adelantándome a tu probable argumento de el apóstol Pablo era un machista, déjame decirte que entiendo que el apóstol sea más fiable traductor e intérprete por los siguientes motivos:

* Era conocedor de primera mano como nativo de la lengua hebrea

* Tenía más cercanía tanto de forma cultural, como histórica al significado de las palabras del que pueden tener los traductores y lingüistas actuales.

Dado estos dos puntos principales, creo que sería justo decir que cuanta más antigua es una traducción más fidedigna es y, en este caso, la interpretación paulina cobra una importancia de valor añadido. Pero, curiosamente, tú pasas todo esto por alto porque tu visión ideológica es la que vale y la que tiene razón. Eso, querida Isabel, es hacer eiségesis y no exégesis. Hacer decir al texto lo que quiero que diga y no el estudio exhaustivo y completo del tema.

Y, por último, déjame comentarte que, en las Escrituras, Dios da unas instrucciones muy claras y muy valorables en cuanto a la mujer dándole incluso una protección divina que ya se ve hasta en la Ley dada a Moisés y que fue refrendada por Jesús y los apóstoles, incluido Pablo. Estoy muy de acuerdo contigo cuando dices que el hombre y la mujer «por separado son seres independientes, pero es juntos cuando vuelven a reflejar la imagen de Diosen toda su prenitud, brillo y gloria». Eso es cierto en cuanto a los matrimonios. Por diseño divino está puesto así en los términos que Dios mismo como Creador ha expuesto a lo largo de las Escrituras. Y creo, sinceramente, que debemos hacer más caso al Creador que a nuestros prejuicios, culturas, ideologías e ideas preconcebidas para buscar la gloria de Dios.

Un abrazo.

El arte de comunicarse

Si hay algo que le encanta al que escribe estas líneas es la posibilidad de comunicarse con los demás. Es algo que disfruto poder hablar, poder escribir intercambiando ideas, opiniones o simplemente mantener el contacto. ¡Eso es estimulante, enriquecedor y retante al mismo tiempo!

En los tiempos que corren nos ha tocado vivir cosas que han dificultado grandemente la capacidad de comunicarse. Al menos en mi caso personal. Lo que sigue a continuación es una recopilación de cosas para que podáis haceros una idea de lo que me ocurre y tal vez os ayude a entender mejor algunas de mis reacciones. El propósito de este artículo tan personal no es ni dar pena, ni que se me vea diferente, ni nada de eso…

En primer lugar he de deciros que convivo desde que nací con un problema de oído a causa de una negligencia médica. Doy muchas gracias a Dios por los médicos y todo el personal sanitario porque sé de primera mano que son personas capaces de hacer cosas que ni siquiera pensamos. Estar en un quirófano es algo que personalmente no podría hacer (por ejemplo), o diagnosticar, intervenir con celeridad y acierto en determinadas situaciones de urgencia o accidentes. No obstante, en mi caso personal hace ya unos años no atendieron a mi madre cuando estaba para dar a luz porque «era primeriza» y eso provocó sufrimiento fetal que afectó a mi oído derecho. Tengo la oreja, pero no el oído por ese lado. Tengo claro que es algo que Dios permitió que ocurriera aunque os puedo decir que han habido momentos duros y difíciles de llevar.

Eso de tener un oído solamente ha hecho que tenga mis temporadas mejor en cuanto a audición y mis temporadas que ha sido más complicado de llevar. Sin embargo, hay una de las cosas que ha hecho que pudiese desarrollar cosas por supervivencia para poder comunicarme con más normalidad. Por ejemplo: aprendí completamente solo y de manera natural a leer los labios para ayudarme en la comunicación. Surge sin más. En los tiempos que vivimos actualmente podéis llegar a haceros una idea de lo que supone el uso de mascarillas actualmente. No estoy queriendo entrar en polémicas con nadie, simplemente digo lo que me ha supuesto y me sigue suponiendo. Es un esfuerzo extra que tengo que hacer para entender a la gente…

Por otra parte, esto me ha llevado a fijarme de manera especial en la pronunciación de las palabras, en la vocalización y, por supuesto, en la entonación. Disfruto muchísimo escuchando a personas hablando, dando discursos o conferencias. A parte de mirar y estudiar su línea argumental, observo su entonación, las pausas, las diferentes velocidades… En dos palabras: la retórica y la apologética. Eso me ha llevado a intentar comunicarme con claridad y vocalización buscando que a todo el mundo le sea fácil entenderme. Algo que todo el mundo debería de procurar para que el escuchar, asimilar y analizar sea fácil y sin esfuerzo extra.

Todo esto hace que me gusten los debates, el intercambio de opiniones o el tratar temas muy variados. Observo que en los canales de televisión y de radio es algo que se va perdiendo. Da la sensación de que el que alza más la voz, el que interrumpe más veces o es más faltón o soez es el que tiene razón cuando sabemos de sobra que no es así.  Los que me conocen personalmente o han tenido contacto de alguna manera conmigo, saben que me gusta hablar y tratar todo tipo de cosas. Amig@s míos podrán decir que literalmente hemos tenido debates, conversaciones o intercambio de opiniones por horas de conversación. Y siempre se aprende algo a fuerza de hablar, compartir e intercambiar con los demás.

Hoy en día, parece que se escape de todo ello. El intercambio de opiniones, visiones o simplemente de conversar es algo que brilla por su ausencia en muchas ocasiones. Más bien cada un@ va a soltar lo suyo sin parar a considerar de verdad a quien está al otro lado. Eso NO es una conversación ni un diálogo…. más bien es un monólogo. Y, llegados a este punto, no estoy señalando la capacidad de hablar solamente sino también la de escuchar.  Es vital.

Cuando alguien habla es importante que los demás consideren importante lo que tiene que decir, o al menos, tengan por digna a la persona que está por hablar. Esto me recuerda algo que llevo tiempo dándole vueltas:

«Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo» (Hebreos 1:1‭-‬2)

Como decía antes, si somos coherentes, hemos de considerar y poner atención cuando alguien habla. Otra razón es tener en cuenta la dignidad y el prestigio o reconocimiento de la persona que habla. Un ejemplo que pongo muchas veces es cuando hablo con compañeros de profesión más veteranos que comentan sus experiencias con el camión. El oficio ha cambiado mucho con el paso del tiempo (cosa normal) pero siempre se aprende de la acumulación de experiencia.

Me llama la atención en el texto bíblico que os he citado de que Dios ha hablado «muchas veces» y «de muchas maneras» para continuar diciendo que en última instancia nos ha hablado por «el Hijo», es decir por medio de Jesús. Y lo que más me llama la atención es de que muchas personas no escuchan de primera mano lo que Jesús dijo, lo que hizo, cómo vivió y cuál es el mensaje que venía a traer. Y más cuando hoy en día es muy fácil acceder cada un@ directamente a ello a través de la Biblia o de las aplicaciones móviles para poder leerla directamente y sin intermediarios. Me llama la atención de que se escucha a los que hablan acerca de Jesús, que no está mal en sí mismo, más que escuchar o leer directamente lo que Jesús dijo. Y lo que más me llama la atención es que, en general, no se quiere saber sino que se rechaza de plano «a priori»… Es decir, para cualquier figura o personaje que mínimamente haya influenciado en la humanidad, se suele decir que hay que conocer sus palabras, sus vidas o su biografía (eso, como mínimo…) mientras que eso no se realiza con todo lo que tiene que ver con la Biblia o con Dios.

Si Dios ha hablado, debe de tener algo importante que decir. Y, si somos honestos y coherentes, debemos escucharlo directamente. ¿Lo has hecho?

Terminando ya, si quieres hablar acerca de cualquier tema, intercambiar opiniones, compartir acerca de cuestiones (espirituales o no) nos tienes a tu disposición desde este espacio de El Rincón de Pensar por los diferentes canales en las redes sociales, correo electrónico y cualquier otro medio que tienes a tu disposición. Se te va a escuchar sin escándalos, sin juzgar y con privacidad, pero siendo sinceros y honestos. Si buscas esto, este es tu espacio. Seas quien seas, creas lo que creas y pienses como pienses.

¡Dios te bendiga!

Reconozcámoslo….

Reconozcámoslo, somos amigos de compartir memes humorísticos, de hacer fotos de las comidas que nos ventilamos y de escuchar música sin parar….. Pero, ¿cuándo nos hemos parado a leer (sí, a leer detenidamente) un buen artículo, un buen libro o simplemente un escrito de alguien por la red o físicamente en papel?

Reconozcámoslo, no tenemos paciencia. No nos da la mente para ello…. Hemos caído en las garras de la tecnología, o del frenesí de no pensar, de la crítica fácil, del chiste express y de la burla rápida acerca de todo y cualquier tema. Porque todo vale. No importan los sentimientos de las personas ni sus consecuencias. Lo único que importa es la realización personal  aunque seamos incoherentes, ¡qué más da!

Reconozcámoslo, ya no se oyen argumentos ni debates de calidad donde puedas ver el ingenio del locutor, la línea argumental bien presentada y expuesta con aplomo, coherencia y sentido común. Lo único que queda es la descalificación, el insulto, la grosería y la mala educación. «Debates» donde el que más grita parece que es el que más razón tiene; el que más interrumpe es el que tiene más que decir; el que es más grosero y borde es el que acapara más atención. Y todo esto sin distinción de ninguna clase porque da igual si el que habla es hombre o mujer, rico o pobre, personaje político, persona de ciencia, de letras, del mundo de la cultura o ciudadano de a pie. Lo que hace no tanto tiempo se procuraba que fuese una excepción, hoy se ha convertido en una norma.

Reconozcámoslo, escuchar de verdad es algo que nos resulta extraño. Eso de estar pendientes de lo que otro diga y valorar de verdad sin juzgar a la persona y entrar en el terreno personal es algo que, hoy en día, resulta muy difícil. Ya no digamos si el interlocutor es de mentalidad totalmente contraria a la nuestra (al menos lo suponemos, eso ya es argumento convincente) entonces, no vamos a escuchar nada para valorar de verdad y considerar si es que tiene verosimilitud. De ahí que se puede ver cómo jóvenes hacen entrevistas solamente a jóvenes, universitarios a personas con carrera, periodistas a famosos….. El resto no importa. Lo que digan, si es contrario, no importa mucho…..

En medio de toda esta jungla cruel y sin sentido, resuenan con más fuerza que nunca las palabras de Jesús: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar» Mateo 11:28. Déjame decirte que precisamente para esto vino Jesús, para dar sentido a nuestras vidas. Pero déjame decirte también que Él dice «os haré descansar», no dice «te solucionaré todos tus problemas». Las cosas de la vida vienen para todos, los problemas, las penas, las luchas, el dolor…. Nadie se libra de ello. Y esto es algo que ha sido objeto de controversia mental para mucha gente. El tema es que Jesús promete hacernos descansar a pesar de lo que nos toque vivir. Es decir, estar equipados para cualquier circunstancia que nos pueda sobrevenir.

Y, curiosamente, Jesús durante su vida en este suelo no cedió ante las personas que no le reconocían de manera total. Hay muchísimos ejemplos de ello en las Escrituras y, lo más importante, sigue siendo vital en tu vida y la mía. Nos encontramos con la realidad inquebrantable de que o reconocemos todo lo que Jesús es (con todas sus implicaciones) o, en definitiva, no lo reconocemos. En ese sentido, Jesús era, es y será un radical. Igual de radical será la transformación en tu vida.

Tal vez te hagas la pregunta que varias personas me han hecho estos últimos días: ¿por qué Dios permite que algunas personas sufran tanto y otras se vayan de rositas? ¿Cómo es que da la sensación de que al que hace las cosas con maldad parece que todo le va bien y prospera y, en cambio, al que busca hacer lo correcto parece que todo le va en contra? Permitidme que este sea el tema de la siguiente publicación….

La esencia del Evangelio (2)

Este trabajo mío tiene cosas que no todo el mundo es capaz de soportar, pero tiene algunas que lo hacen especial, al menos en mi caso. Cuando conduces en larga distancia te da tiempo a ordenar pensamientos mientras escuchas el sonido del motor, ves las luces de los demás o pasa un compañer@ con el camión decorado (lo confieso, en esos momentos se me cae la baba)… Son esos momentos en los cuales puedes hilvanar ideas o rumiar un tema importante como el que estamos tratando. Os aseguro que muchas de estas cosas las he pensado en mi «despacho con volante» para luego ponerlas por escrito.

Alguien podría decirme que la Biblia habla mucho del pecado y eso es cierto. Sin embargo, de lo que más habla es de Alguien y es de Jesús. Es el gran tema central. Toca multitud de temáticas, hay diferentes tipos de libros con distintos estilos como libros proféticos, libros poéticos, escritura sapiencial, epístolas doctrinales, libros históricos y el relato de la vida de Jesús que conforman los cuatro evangelistas. Pero todos estos libros reunidos en un solo tomo nos transmiten un mensaje inequívoco y es que Jesús es el personaje central por diseño y autoría de Dios. Ese es el GRAN TEMA de la Biblia.

EL objetivo de Dios en todo el diseño, es mostrarnos a Jesús, lo que vino a hacer, lo que nos implica eso a nosotros y, sobre todas las cosas, cómo Dios es, siente, actúa y revela. Esto nos lo dice Juan 1:18 – «A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer». Eso es lo importante y revelador.

Naturalmente, obviar el tema del pecado sería quitar un tema capital de la Escritura. Pero ¿cuál es el lugar bíblicamente hablando que ocupa el pecado? Permitidme dar algunas indicaciones breves:

  • El pecado es universal. Esta frase quiere decir que afecta a todos los seres humanos. En nuestros primeros padres, a raíz de su caída, quedó tocado el código genético humano de varias maneras notables. Entre ellas es que la maldad, el engaño, el orgullo se ve en cualquier ser humano desde muy temprano. «No hay justo ni aun uno», dice el apóstol Pablo en Romanos 1:10. Esto mismo nos señala la Ley dada por Dios una y otra vez.
  • El pecado tiene consecuencias para el ser humano. La principal es su alejamiento de Dios cuando el lugar que ocupaba era muy distinto. El siguiente más evidente es la muerte. Si nos atenemos a una mirada física objetiva a nuestro cuerpo nos daremos cuenta de que ha sido diseñado para vivir. Por eso es tan frustrante para cualquiera tener que hacer frente a la realidad de la muerte y al deterioro físico. «La paga del pecado es la muerte», dice Romanos 3:23.
  • El pecado tiene consecuencias manifiestas para el planeta en el cual vivimos. Esto también es fruto de la acción del ser humano donde lo que priman son los beneficios a costa muchas veces del ecosistema, de las personas y pasando por alto reglas de agricultura, especies autóctonas y muchas otras cosas más que no es posible explicar en una sola publicación.
  • El pecado fue sacado del medio por Jesús en la cruz. «Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz.» Colosenses 2:13‭-‬14
  • Ahora mismo el gran pecado al que se enfrenta la humanidad es no reconocer a Jesús tal y como Dios mismo demanda. «El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.» S.Juan 3:36

Esto es, a muy grandes rasgos, lo que la Biblia dice acerca del pecado. Es un tema trascendente porque nos toca a tí y a mí. Es importante explicarlo bien, pero no es el tema central. El tema central es Jesús y la gran pregunta que Dios tiene para el ser humano es: «¿Quién es Jesús para ti?»

Un mensaje para ti

Hoy quiero volver a hacer una cosa especial porque creo que está bien variar un poco en las presentaciones para que no se haga monótono el blog. También es que cuando oigo algo que toca el corazón o leo un artículo que ha escrito alguien, me gusta poder compartirlo para que también sea de bien para otros. Algo de todo esto mezclado es lo que me ha movido a compartir con todos los que seguís este blog el archivo que subo a continuación.

Por favor, si crees que puede ser de bendición para otros, compártelo también. Ya sabéis que tenéis libertad para comentar, preguntar o sugerir cualquier cosa en los comentarios.

El hijo pródigo

Una cosa diferente

Siento mucho que ha pasado un mes desde la última entrada. Hemos estado toda la familia con el virus que hay por todo el país este invierno y además de trabajar de noche que rompe mucho los esquemas y eso hace que todo se atrase mucho más. En fin, quería daros esta explicación.

Estoy trabajando para publicar una serie de artículos en serie sobre la esencia del Evangelio, pero como preámbulo os paso esto que compartí en una predicación de un estudio sistemático del Pentateuco. Os paso el enlace para que os lo podáis descargar gratuitamente y escucharlo cuando os vaya bien.

Las caractarísticas de Dios

Iniciamos una serie de materiales escritos y visuales para poder conocer mejor quién, cómo y de qué manera es Dios. Es lo que se conoce en Teología como los atributos (características o rasgos) de Dios. En esta ocasión la característica es su Santidad, lo cual ha sido muy mal entendido muchas veces porque nuestra mente no puede abarcar todo el concepto de una realidad que nos supera.

Os pongo este corto vídeo que nos puede dar una idea acerca de este tema que da para mucho, muchísimo más. Miradlo y luego continuamos.

Es curioso que esta característica de Dios es una demanda constante suya en los que reciben su revelación. Para muestra os transcribo dos pasajes:

«Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios»

Levítico 20:7
«….sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir, porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. «
1ª Pedro 1:15-16
¿Cómo puede ser posible esto? Sólo a través de un encuentro personal con Él,  más concretamente teniendo un encuentro personal con Jesús. La única forma de ser transformados es conociéndole a Él. Hoy no tenemos a Jesús presencialmente tocando nuestras manos o cabezas, pero tiene su forma de presentarse delante de las personas por medio de la conciencia esa voz no audible que te dice que algo está mal aunque no haya una ley escrita que lo prohíba; de las cosas hechas como el mundo o el universo al ver ese conjunto de leyes que se cumplen inalterables durante siglos y que el ser humano las descubre que están ahí y las puede poner en una fórmula física; de su palabra, la revelación escrita llamada Biblia. También se muestra por medio de personas que ya han tenido un encuentro personal con Él y a través de su testimonio personal puedes ver cómo Jesús transforma vidas enteras. Este es mi caso, así como el de muchos otros. No hablo de un cambio de religión sino de un cambio de relación con Dios. Así es como Dios se muestra y quiere hablarte a tí personalmente también.

Déjame que te pregunte: ¿Le has conocido ya? ¿Has tenido un encuentro con Él?

¿Quién es Jesús para ti?

Sí, esa es la gran pregunta que debe hacerse la humanidad y cada persona en particular. Al hablar con muchas personas he conocido la variedad de opiniones que hay acerca de quién fue Jesús: un revolucionario, un gran maestro, un filósofo, un enviado de Dios, un profeta, un loco de su tiempo, un independentista o un vividor son unos pocos ejemplos de las variopintas opiniones que pueden llegar a tener las personas de diferentes épocas y contextos acerca de Alguien que marcó histórica, cultural y moralmente a la humanidad hace 21 siglos.

Jesús mismo hizo esta pregunta a sus discípulos. Si quieres, puedes leer Mateo 16:13-17 y ver por tí mism@ el pasaje. En esta primera pregunta que les hace Jesús creo que no buscaba la manera de aquellos tiempos de ver el «feedback» o el «impacto» que estaba teniendo en la sociedad de su tiempo, algo que preocupa mucho en nuestros días seas de donde seas y tengas el status social que tengas. Más bien estaba esperando poder hacer la pregunta siguiente, la que verdaderamente le importaba: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Eso era lo que verdaderamente le importaba

Dependiendo de cómo contestemos esta pregunta de verdad y sinceramente está la clave de tu vida. A Jesús no le importa lo que piensa la muchedumbre sino lo que piensas tú. Eso es lo importante para cada un@.  ¿Sabes por qué? Porque eso no dejará tu vida, tu mente y tu corazón indiferente. Deja a un lado prejuicios, historias que has visto u oído, comentarios e incluso alguna experiencia que hayas tenido con personas que dicen conocer a Jesús. Has de conocerlo por ti mísm@. Y puedo asegurarte que no es una experiencia mística, no es una leyenda ni es una fábula, sino algo real que sólo puedes experimentar tú si te acercas con sinceridad a la Biblia y empiezas a preguntarte: ¿Quién es Jesús para mi?

Hay algo más en este pasaje: Jesús le dice a Pedro que es bienaventurado («dichoso» o «feliz» podría traducirse) que no se lo reveló nadie, sino Dios. Y eso es una declaración formal de que no hay nadie más que pueda actuar de esa manera. Dios mismo ha diseñado esto así. Pedro era como tú y como yo y recibió la revelación de Dios. Nadie puede revelarte a Jesús en todo lo que significa sino Dios mismo. Podemos hablar de Él, podemos saber lo que hizo, cómo vivió, cómo murió y muchas otras cosas más pero conocer de verdad quién es Jesús para ti sólo lo puedes hacer tú. Es algo entre tú y Dios. Aunque pienses que Él no existe, aunque seas religios@ (seas de la religión que seas) y aunque creas lo que creas sólo tú puedes recibir esto si te acercas con sinceridad a Él.

Así que te reto a que pruebes si esto es verdad o no, porque a pesar de todo lo que pueda decirte sólo tú podrás contestar esta pregunta: ¿Quién es Jesús para ti?