Esta semana estábamos expectantes e ilusionados porque nos íbamos a ir toda la familia a un campamento en Huesca y eran algo que nos apetecía mucho por diferentes motivos… El caso es que, lamentablemente, esa zona ha sido tomada por el fuego en otro lamentable incendio tal y como podéis ver en los enlaces que os pongo a continuación en este enlace.
El panorama es muy triste con todo lo que eso supone: evacuación de los pueblos, mucha angustia de parte de los que viven allí y también de los que tienen alguna propiedad o algún vínculo por allí.


A todo esto se suma los incendios que hicieron verdaderos desastres en la provincia de Ávila donde también hay un recinto donde por muchos años se realizaron campamentos… Fue precisamente allí donde empezó nuestra historia como, la historia de Loida y quien escribe. Ver las imágenes que os pongo a continuación de un lugar que significa tanto para nosotros….
Lo cierto es que todo esto ha supuesto un trajín de adaptación a los organizadores, que se han comportado con la celeridad y la improvisación que requería el momento, a la vez que manifestaban su deseo de poder tirar adelante el campamento a la mínima posibilidad… Lógico. No obstante, conforme se fue viendo que las posibilidades bajaban a medida que las noticias llegaban, no hubo ni una queja y buscaron la mejor manera de atender a quien ya se había desplazado allí. ¡Sois estupendos!
Eso ha derivado en varios pensamientos. Un hermano hablaba de la soberanía y la bondad de Dios al no permitir que estuviéramos allá acampados y tener que salir corriendo por el incendio… Hubiera sido un jaleo y una tensión muy grande…. El hermano que decía esto tiene razón. Otro hermano hablaba de la grandeza y la misericordia de Dios por lo mismo. Y también tiene razón.
No obstante, permitidme que vaya un poco más allá en la lectura de los acontecimientos que nos ha afectado a todos. Muchas veces se entiende la soberanía de Dios en concepto como que «Dios puede hacer lo que quiere, a quien quiere, donde quiere, cuando quiere y de la manera que quiere» como suele circular en determinados círculos reformados calvinistas. Y es cierto en parte. Permitidme explicarme: digo que es cierto que Dios puede y tiene poder de hacer lo que quiere porque no hay nada que lo limite o le pueda frenar…. Salvo Él mismo. Digamos que sería imposible que fuese en contra de su propia naturaleza y esencia.
Por otro lado, su bondad y misericordia son una realidad palpable de la que hablan muchas veces las Escrituras y que podemos comprobar cada día que volvemos a abrir los ojos, cada momento que respiramos y cada instante que vivimos.
Lo más profundo de estos dos aspectos que forman parte de los atributos o de la esencia de Dios hay un aspecto que muchas veces olvidamos y es una gran verdad que necesitamos recordar más a menudo: Dios hace las cosas con propósito. Es decir, aunque Él nos cuida y hace las cosas como quiere, no es arbitrario («se hace así porque lo impongo yo»), sino que lo hace buscando siempre el bien de las personas, su edificación, su atención y en una dirección (muchas veces múltiple) que desde la vista del Alto Santuario tiene una perspectiva que nosotros no tenemos. Lo dice Isaías 55:8 y 9 – «Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.»
Esa es la cuestión que quiero dejar contigo hoy: Dios hace todas las cosas con propósito. El punto clave del asunto es discernir hasta donde podamos para alinearnos con ese propósito porque es de esta manera que podremos experimentar la grandeza de Dios en nuestras vidas. Y, déjame decirte, que Dios no es alguien estático en el sentido de que siempre usa las mismas formas, los mismos métodos de manera que sea predecible. Nada más alejado de la realidad. Tal vez haya alguien que me recuerde lo que dice Santiago 1:16-18 como una prueba de su inmutabilidad. Y, sí, también creo en la inmutabilidad de Dios, en el sentido de que no cambia en cuanto a su propósito. Te animo a que mires bien el contexto del pasaje porque ahí está hablando acerca de la voluntad de Dios para con las personas que se acercan a Él de verdad.
La cuestión que os quiero dejar para pensar es que, aunque nosotros veamos un caos, veamos que se nos frustran planes (incluso planes que tengan que ver con Él), o que ocurran cosas que no podemos controlar debería de ser nuestro consuelo, fortaleza y ánimo el saber que Dios hace todas las cosas con propósito. La aventura es saber cuál es. A veces no lo sabemos de forma inmediata. Otras veces sí. El reto para nosotros es cultivar esa sensibilidad a los propósitos de Dios. Entonces, y sólo entonces, empezaremos a entenderle y a conocerle….
Cuéntame en qué has visto o estás viendo un propósito de Dios en tu vida en algo concreto…
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