Ha pasado ya el día de Navidad en el que unos de una manera más acertada y otros ni de lejos recuerdan el nacimiento de la Persona que cambió la Historia de la humanidad a muchos niveles. ¿Se puede decir ya? Esto va a ser incómodo para muchos, pero creo que se tiene que decir.
Me tenéis cansado. Sí, lo digo sin rodeos. Cansado. Harto de las peleas que salen por internet (y en persona también) cada año de los diferentes influencers y otros con argumentaciones en pro y en contra de esta celebración. Que si es de origen pagano, que si los primeros cristianos ya la celebraban, que si patatín, que si patatán. Algunos dan detalles más históricos y otros menos, pero casi TODOS ridiculizan al bando contrario. Muy triste. Muy cansado. Cada año igual.
¿Habéis conseguido algo? ¿Os habéis quedado a gusto? Ahora la pregunta clave: ¿creéis que habéis rendido la honra que se merece el Señor Jesús? Penséis lo que penséis sobre la fecha, la fiesta o no… Eso me da igual en este momento. Porque una cosa es poder hablar tranquilamente acerca de lo que se piensa acerca de este u otro tema, con respeto y dando el valor que se merece a la opinión de la otra persona…. Y con eso pienso que no se debe entrar en si yo soy el maduro y el otro hermano es el hermano débil…. Que os veo venir.
Pero no, perdemos el tiempo, ese elemento inmaterial que nunca vuelve, en esas discusiones por ver quién tiene razón, quién es el «historiador» más fiable, quién es el «teólogo» con más argumentación coherente… En definitiva, es una guerra de egos que, creo yo, en nada recuerda a las personas que nos rodean acerca de la Persona que cambió la Historia de la humanidad. Y creo que, de una vez por todas, deberíamos de aprender a respetar las formas de hacer de cada uno y sus convicciones de cada lado de la discusión y mostrar a las personas que nos rodean de que aún en las diferencias de criterio podemos ser comprensivos, pensar distinto y aún así amarnos entrañablemente. Porque eso, precisamente eso es lo que debería hacer la diferencia a todos los demás. «Mirad cómo se aman», era una frase que se oía entre personas no cristianas como algo que marcaba la diferencia en los primeros cristianos. Eso y que «les reconocían que habían estado con Jesús» (Hechos 4:13).
«Por eso, el llamado final no es a tomar bandos, sino a caminar en madurez espiritual. Si celebras la Navidad, hazlo para la gloria de Dios, con sobriedad, gratitud y un claro testimonio de Cristo. Si decides no celebrarla, hazlo con una conciencia limpia delante del Señor, sin despreciar a tu hermano. En ambos casos, recordemos que no somos justificados por celebrar o no celebrar una fecha, sino únicamente por la obra perfecta de Cristo en la cruz.» Emilio Pérez, un hermano en Facebook.
Lo cierto es que la historia del nacimiento de Jesús es tan fabulosa y única que es impresionante. Fue anunciada de antemano con una precisión increíble cientos de años antes y todos los eventos que ocurrieron en ese tiempo fueron totalmente extraordinarios y fascinantes. Todos estos eventos muestran una cosa muy importante: a Dios le importas y te busca. Así que haz un alto en el camino y escucha este reel de Carlos Roca que suscribo totalmente:
Si Dios existe, por Carlos Roca
Tal y como dice, Carlos Roca es impresionante que Dios te ama y para eso tuvo que ocurrir lo que en Teología se llama el misterio de la Encarnación, es decir, «lo Santo que nacerá» (traducción literal) Dios hecho un ser humano viniendo a este mundo de una forma humilde, en un pesebre (con un tremendo significado profético y simbólico también) con un propósito divino que se hizo manifiesto y evidente ya desde temprano en su vida.

Es por eso que hablar de Jesús es hablar de todo. Su nacimiento extraordinario, su vida impecable, sus palabras llenas de significado y profundidad, su tortura y muerte donde se manifestó la crueldad de la que es capaz el ser humano, y finalmente su resurrección de entre los muertos manifestando la victoria completa sobre el Príncipe de este mundo (el diablo o «adversario»), sobre el pecado que nos separaba de cualquier posibilidad de acercarnos a Dios, sobre la muerte y dándonos de esta manera la capacidad de poder tener una relación más profunda, estrecha y, yo diría única, que una criatura con su Creador. ¡Algo completamente extraordinario!
Esto es de lo que hay que hablar. Esto es lo que hay que vivir todo el tiempo que estemos aquí. Esto es lo verdaderamente importante para transmitir con coherencia, con hechos y con palabras. ¿Lo hacemos?
Esto no es una acusación contra nadie. Es una reflexión que he estado teniendo conmigo mismo delante de Dios. Y, pensando en esto, he recordado cuántas veces acerca de este tema he entrado en el barrrizal de la discusión olvidando por completo que el verdadero significado de la Navidad está en la vida con propósito tan impactante que tuvo Jesús hasta el punto de cambiar la Historia de la humanidad. Una vida plena y total con el firme propósito de buscar al ser humano, mostrarle compasión, justicia, misericordia y amor. Todo junto. De una forma sublime y suprema.
Es por eso que pido perdón a aquellas personas con las que a lo mejor en referencia a este tema hemos tenido discusión o encendido debate sin llegar a nada. Eso, precisamente eso, es lo que no debería de ser así. Por lo tanto, a partir de ahora, si me preguntas acerca de este tema puedo comentarte mi criterio, podemos hablar de nuestras diferencias con respeto. Pero seguiré valorándote como cristiano y amándote como hermano/a en la fe o incluso si no eres creyente. Porque eso, precisamente eso, es lo que hizo Jesús. «A lo suyo vino y los suyos (aquellos del pueblo de Israel que deberían de estar esperando su venida) y los suyos no le recibieron» (Juan 1:11). Él se humanó a pesar de no ser recibido por quien debería estar expectante de su llegada.
Jesús fue la persona más extraordinaria de toda la Historia que pisó este mundo. Y es la persona que puede transformar tu vida hasta el punto que sea una auténtica revolución para tu bien y el de los demás tan evidente que tengas la posibilidad de contar con tu testimonio que ese niño que nació en Belén hace tantos años sigue transformando vidas hoy en día de una forma radical.
Si quieres saber más acerca de esto, ponte en contacto con nosotros a través del correo electrónico: elrincondepensarmio@gmail.com o a través de las diferentes redes sociales en las que tenemos presencia.
Te dejo con un vídeo muy cortito de Jaime Fernández Garrido:
¡Dios te bendiga!
