A unos días después de haber realizado el viaje a Valencia, todavía coletean varios temas que runrunean en mi mente y me gustaría compartir algo de ello con vosotros.
He de agradecer a la ONG Acordes que se pusiese en contacto conmigo para hacerme partícipe de algo en lo que quería implicarme de algún modo y no sabía muy bien como. El primer impulso que tuvimos mi mujer y yo fue de bajar el mismo fin de semana que ocurrió la tragedia. No lo vimos nada claro, aunque teníamos en el corazón poder bajar. La verdad es que no fue sino hasta que nos pusieron en contacto con una iglesia evangélica en Torrent que no comenzamos a ver con claridad por dónde Dios nos encaminaba. Se pusieron en contacto conmigo y me hablaron de Daniel Banyuls por primera vez. De ahí, hablé con mi suegro, que lleva toda la vida en Cataluña y en el entorno de las iglesias evangélicas de aquí y me confirmó que sí lo conocía.
Cuando contactamos fue como encontrarnos con viejos amigos y con el mismo propósito de ayudar a las personas de manera directa con los contactos directos allá. Eso precisamente era lo que deseaba por propia experiencia en otra ocasión. Sin contactos directos todo el esfuerzo, material y demás puede desparramarse muy fácilmente y que todo quede en algo muy bonito de cara a la galería pero sin efecto entre las personas afectadas.. y eso era lo que no queríamos.
Fue en ese momento que hablé con mi jefe directo en España, Thijs, de poder realizar este viaje. Me dijo que sin ningún inconveniente para que lo pudiera hacer y que lo coordinara con los planificadores para optimizar todo. Fue genial trabajar tanto con Bas Brekelmans como con Arie Berger que me pusieron todo muy fácil. Incluso les pedí una caja bonita que tiene la empresa y me la guardaron para me la pudiera llevar de viaje. No me pusieron ningún inconveniente para ir a cargar a una empresa de Mollerussa el jueves por la noche haciendo 104 kms de ida y otros tantos de vuelta a Montcada i Reixac para completar y llenar el camión hasta los topes para después ir dirección Valencia. Desde aquí mi agradecimiento a Transport Van Overveld por darme este soporte, apoyo y patrocinio. Sin vosotros esto no hubiera sido posible. ¡Gracias!😊
Cuando llegamos allí vimos un tremendo equipo de personas que nos descargaron el camión lo más rápido posible el sábado por la mañana, entre otras cosas, porque tenía que ir a cargar para mi empresa en Oliva (claro, mi empresa se mantiene del transporte😅). Lo hicieron rápido y bien, con todo y a pesar de que se metieron cosas sueltas encima de lo que iba paletizado, solamente tuvimos el inconveniente de que se abrió una botellita de lejía. El resto llegó todo perfecto. Pudimos comprobar que todo estaba bien organizado para que la distribución se hiciera de una manera óptima aprovechando los recursos y que todo llegase a las personas afectadas.
Viendo todo el trabajo realizado, es el momento de agradecer encarecidamente a todas las personas, empresas y otras entidades que habéis contribuido a que esto fuese posible. ¡Gracias de todo corazón!
Aquí tenéis un vídeo, hecho por la ONG ACORDES, y producido por Marcos Cortés, que resume un poco lo que fue este viaje.
Quiero hacer una mención especial a mi hijo mayor Israel. Todos nuestros chicos se han identificado con esto, cada uno de diferente forma, pero al final quien dijo de acompañarme en este viaje fue Israel. Por diferentes razones, algunas de ellas físicas, Loida no pudo acompañarme. El bueno de nuestro hijo mayor se ofreció para acompañarme, ayudarme y estar ahí. Hasta pidió permiso al lugar donde está haciendo sus prácticas de auxilar de enfermería para poder viajar el viernes conmigo. De parte un padre agradecido de verdad que ha sido increíble. ¡Gracias a su supervisor/a! Aunque me gustaría destacar que Israel quiso acompañarme para ayudarme, pero sobre todo porque sabía que llevaba una semana con mucha carga y mucho esfuerzo auditivo. Lo cierto es que quería que pudiese enterarme de todo en cualquier momento, que no se me pasase nada y que pudiese contestar de forma correcta a todas las personas. Normalmente quien me ayuda en este sentido es Loida, pero en esta ocasión, ha sido emocionante que tuviese esa disposición y sensibilidad… ¡Gracias, hijo! Fue genial viajar contigo, verte trabajar como un jabato y llegar rendido a casa con el deber cumplido.















Si habéis llegado hasta aquí sois unos campeones. Dejadme deciros algunas cosas en cuanto a este viaje y ya os dejo tranquilos….😅
Una es que, aunque no pudimos ver los sitios de la llamada «zona 0» lo que pudimos ver una semana después del suceso fue más que suficiente para dejar nuestros corazones tocados y con ganas de volver para poder ayudar más, aunque ya están muchas personas echando una mano con mucha más capacidad que nosotros y teniendo un sentido de la organización cada vez más óptimo. Queda muchísimo trabajo por hacer, queda mucho que poner en marcha y lo que de verdad me gustaría es ser un instrumento de consuelo para las personas. Le pido a Dios que ponga personas al lado de la gente afectada (¡que son muchos!) para dar consuelo, confortar corazones y transmitir esperanza.
Otra cosa es que tenía curiosidad por ver cómo estaba la huerta del Levante. Para mi sorpresa está bastante bien, no digo que no existan zonas donde haya desastre, entre otras cosas porque no he recorrido todo, para sacar una conclusión certera. De lo que vimos, estaba bastante entera la huerta. Para mí fue un consuelo verlo. Otra cuestión es quién y cómo se va a trabajar esos campos para las cosechas de naranjas, mandarinas y limones para sostener las familias y también que no tenga como consecuencia un alzamiento de precios más que previsible… Eso debería de hacernos ver que la huerta es necesaria, imprescindible diría yo, y que no se debería permitir el ataque constante, simultáneo y hasta criminal que están sufriendo agricultores y ganaderos, ¿no os parece?
Para ir concluyendo, quiero destacar que el grado de identificación de muchas personas ha sido y está siendo tremendo, reconfortante y emocionante. Personas que han sido capaces de aparcar sus actividades, incluso sus negocios, para poder estar al lado de la gente trabajando, ayudando y realizando tareas arduas en cosas para las que muchos no están preparados… Sin embargo, ¡han estado ahí! Eso me habla mucho de que hubo una PERSONA que, viendo el caos y el desastre al que estaba abocada la humanidad, también vino identificándose con nosotros tomando forma humana hasta el punto de dar su vida por cada uno de nosotros. Y, sí, me refiero a Jesús. Porque viendo cómo la gente se está volcando con la zona de Valencia, puedo ver el reflejo de la gran compasión que manifestó y sigue manifestando Jesús a través de las personas. Entre otras cosas, hemos sido hechos a imagen y semejanza de Dios y lo podemos comprobar en cosas y situaciones como estas.
Una última palabra para los afectad@s de la zona: seas quien seas y sea cual sea tu situación en este momento que estás leyendo estas líneas, déjame decirte que Dios te ama. Sé que tal vez ahora esto hasta puede sonar a chiste de mal gusto porque tienes mucho dolor, mucha preocupación por ahora y por el futuro, tal vez estés llorando la pérdida de un ser querido o tengas preguntas o cuestiones muy fuertes que incluso contengan rabia, impotencia, frustración e ira. Probablemente quien está escribiendo estas letras no pueda comprender muy bien todo lo que te pasa porque no lo he vivido. Dios sí lo entiende, sí lo sabe y es capaz de transformar algo que ahora mismo se puede ver muy oscuro, triste, hasta depresivo, en algo que te puede sorprender y hacer crecer de una manera increíble. Sólo tienes que acercarte a Él con todo lo que te pasa. Si has de llorar, llora. Si tienes rabia y dolor, díselo. Si piensas cosas muy fuertes, puedes decirlas porque Su compasión va más allá de todo entendimiento. Sólo déjame sugerirte que te pares a escuchar y a experimentar lo que puede hacer contigo.
Si lees estas líneas, y me escribes al mail (elrincondepensarmio@gmail.com) o por privado en cualquiera de las redes de El Rincón de Pensar o las mías personales puedo hacerte llegar un librito a donde estés. Sólo tienes que leerlo. ¿Te atreves?
¡Dios te bendiga!

Buenas tardes, como me encantaría estar allá para ayudar, soy pobre pero tengo energía y confio en Dios, y vivo en Venezuela de la ciudad de Barquisimeto Edo Lara. Tengo 58.
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La voluntad es lo que cuenta y seguro que tu identificación es mejor que la de muchos. Un abrazo!!
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