Un ejemplo de taller casero donde ir aprendiendo…

Esta frase del titulo es algo que se dice a menudo y, curiosamente, son palabras que suelen repetir las personas que tienen más experiencia acumulada… Da qué pensar, ¿no crees?

Una de las cosas a las que me he aficionado para pillar ideas es seguir diferentes vídeos, algunos profesionales y otros aficionados como yo, con diferentes temáticas: Mecánica, soldadura, carpintería, ganadería, horticultura, alimentación y recetas saludables naturales…. «¡Menudo pupurri», pensaréis. Sí, es verdad. Tengo la mente inquieta y me gusta investigar, aprender y (en la medida de lo posible) aplicar en la experiencia.

Una de las cosas que se ve en los movimientos de las élites de todas las épocas de la humanidad es que buscan la fórmula del entretenimiento+necesidad básica para tener a la masa de la gente desviando su atención para que no vean sus incoherencias, mal obrar o sus ideologías verdaderas (o parte de las tres). Ocurrió con el «pan y circo» de los romanos, con  el oscurantismo en varios siglos, y actualmente con un torrente de cosas que entretienen la mente sin un propósito productivo…

El caso es que es muy fácil hoy en día estar perdiendo el tiempo viendo sin parar un vídeo tras otro sin que ninguno de ellos me lleve a hacer algo, sino solamente a mirar. O escuchar música una canción tras otra, sin poder asociarla a algo de acción. O de acumular un libro tras otro sin que todo eso que leo se traduzca en algo concreto. Y, déjame decirlo, ninguna de las tres cosas que te acabo de mencionar son malas en sí mismas.

«Todo lo que te venga a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas»… Palabras de alguien experimentado en la vida como Salomón (Eclesiastés 9:10). «Ah», me dirán los que conocen un poco de la historia de este rey, «pero Dios le dio a Salomón sabiduría para poder investigar, también le dio riquezas y también tenía el tiempo…» ¡Ajá! Es cierto que Dios se lo dio a ese rey. No obstante, permíteme preguntarte: ¿Tienes cerebro? ¿Tienes dinero? ¿Tienes tiempo? «Sí, pero no como Salomón»… me dirás. ¿Seguro?

  • ¿Tienes cerebro? El desarrollo de la mente es un gran desconocido en general para la humanidad. Incluso en las personas más inteligentes del planeta se ha comprobado que lo que se se ha llegado a calcular que en promedio se ha llegado a desarrollar con todos los avances de nuestra era un porcentaje muy pequeño. Sí, te aseguro que puse la misma cara que tienes tú ahora cuando lo escuché por primera vez… Eso me lleva a decirte que no te subestimes, sobre todo que no subestimes tu capacidad para aprender. Es muy sano a todos los niveles mantener el interés, la innovación constante y ampliar el conocimiento que tienes.
  • ¿Tienes dinero? Tal vez consideres que es en este aspecto en lo que la gran mayoría estamos en desventaja con el rey Salomón. Lo cierto es que si hacemos una observación de nuestra economía o en lo que nos gustaría tener o comprar, nos hablaría mucho de nuestras prioridades. Generalmente se gasta en lo que vemos importante o imperativo del momento en vez de pensar a medio-largo plazo. Tal vez eso implique renuncia de cosas que hacemos activamente para redirigir esa inversión en otras cosas que aporten un valor a nuestro conocimiento, formación y práctica.
  • ¿Tienes tiempo? Esto es un graaaan reto para muchos, incluído el que está escribiendo ahora mismo. No siempre gestiono de una manera óptima mi tiempo en el camión para escribir, cuidar mi salud o hacer cosas de provecho. Prefiero apalancarme (y el descanso es necesario), prefiero ver una serie o una película antes que reflexionar, pasear o hacer ejercicio…. Porque eso implica un esfuerzo decidido, es decir, un acto de la voluntad. Gestionar nuestro tiempo de forma eficiente es algo en lo que debemos ser vigilantes, observando y procesando para hacerlo de la mejor manera posible.

Con todo esto que te acabo de decir, espero haber despertado en ti un deseo por aprender. Eso está bien. ¡Hay más! Lo que de verdad quiero es que experimentes. ¿En qué? Te doy algunas sugerencias

  • Soldadura
  • Carpintería
  • Mecánica
  • Agricultura
  • Escritura
  • Ganadería
  • Construcción (con todo lo que abarca)
  • Forja
  • Pintura y decoración
  • Panadería
  • Repostería
  • Cocina
  • Primeros auxilios
  • Ciencia aplicada
  • Idiomas
  • Cuidado y mantenimiento físico personal
  • ¿Puedes poner algún punto más?

Y esto son sólo unos pocos puntos. Ahora bien, tal vez te resulte un poco abrumador darte campos tan amplios. Te sugiero que empieces poco a poco. En algunos casos puedes empezar tú mismo, en otros puedes acceder a algún curso e ir especializándote más. Eso ya depende de ti, de tu compromiso e implicación. El propósito es diversificar lo máximo que puedas porque eso te aportará valor a ti como persona, te expandirá la mente y sobre todo te abrirá un abanico de posibilidades que las élites no quieren que tengas.

Si algunas de las sugerencias que te he puesto implica ponerte al lado de alguien con experiencia, hazlo. Vivir las cosas desde dentro es algo que el mundo digital no puede superar por muy realistas e impresionantes que sean las técnicas modernas. Hace tiempo ví un vídeo de un maestro de la forja. Contaba su historia de su oficio y, con su veteranía y experiencia pensaba que todo ese conocimiento que tenía se iba a morir con él porque es uno de los oficios artesanos afectados por el proceso industrial…. Estaba triste con este pensamiento. A instancias (e insistencia) de un sobrino, se pusieron a grabar unos vídeos sencillos sobre la forja. Empezó a recibir mails donde había jóvenes que querían aprender el oficio o al menos probarlo… Así empezó a dar cursos presenciales donde podía compartir esos conocimientos que siempre le provocaban tristeza no poder dejar en legado para nadie… Cuando explicaba esto lloraba de emoción de que al menos eso había servido para que otros se interesaran por su oficio.

¿Te vas a quedar así? Cuéntame tu experiencia en los comentarios o en el mail: elrincondepensarmio@gmail.com