Esas ideas locas….

Hola a todos. Gracias por estar ahí. Hoy quería hacer algo especial, ya que tal y como pone el blog, el propósito es tocar temas bíblicos y vida práctica. Los temas bíblicos los vamos tocando en los artículos que voy subiendo cada semana, diez días… es decir, cuando esta profesión me da momentos de pausa y puedo pararme a escribir tranquilamente. El apartado de vida práctica creo que es mejor tocarlo de esta manera de cuando en cuando, porque también ameniza mucho más y no es todo escrito. Aunque os adelanto que serán vídeos cortos tocando estos temas que nos afectan a todos…. ¡ya veréis!

Hoy el tema que os quiero tocar brevemente es el del conflicto intergeneracional. Cuando somos jóvenes nos encontramos muchas veces que las personas mayores o con cierta autoridad en determinados campos tienden a menospreciar o, vamos a decirlo así, a no dar tanta categoría a los que no tienen su mismo rango de edad. Por otra parte, los que vamos cumpliendo años nos parece que la juventud de hoy en día está loca perdida, no tienen el mismo respeto que en “nuestros tiempos” y cosas así que se suele comentar. Ahora bien, esto que acabo de decir es más viejo que el comer, porque siempre que se cambia una generación ocurren estas situaciones parecidas, pueden cambiar los elementos, los gustos musicales o los accesorios pero no el fondo de la cuestión. ¿Dice algo la Biblia sobre esto o sólo trata acerca de cuestiones espirituales?

Déjame decirte que Dios es un Dios práctico y que cuando trata cosas de orden moral es terriblemente claro, conciso y concreto. Ocurre muchas veces que nos sorprende tratando cuestiones de nuestra vida diaria y de nuestras relaciones con los demás de una manera que no estamos acostumbrados tal vez.

De los jóvenes a los adultos. Dos pasajes como muestra: Éxodo 21:15 y 17- “El que hiera a su padre o a su madre, morirá”; “Igualmente el que maldiga a su padre o a su madre, morirá”. Dos pasajes que nos dicen la importancia que le da Dios a las relaciones y al tipo de relación que los hijos han de tener con los padres. Claros y sin tapujos. Y no se refieren solamente al hecho (triste y patético) de que alguien pegue a sus padres o les diga: “Te maldigo”, que ya es grave. Maldecir significa sencillamente decir mal. Y Dios, desarrollando los Mandamientos donde nos muestra Su forma de ser, nos dice que esto es muy importante para Él.

Otro es Levítico 19:32: “Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor. Yo Jehová.” Aquí Dios nos muestra el respeto que quiere que mostremos a las personas mayores y lo enlaza como algo que no se puede separar a tenerle respeto a Él. Dicho en otras palabras, si no respetamos a nuestros mayores no podremos respetar a Dios. Lo uno sin lo otro no puede ser.

Por si alguien pensaba que sólo hay comentario de esto en el A.T., leemos en 1ª Timoteo 5:1 – “No reprendas al anciano, sino exhórtale como a padre… a las ancianas como a madres”. Esta palabra “exhortar” es una palabra un poco antigua, pero recogida en la RAE que nos dice que significa “Incitar a alguien con palabras a que haga o deje de hacer algo.” No es ordenar, sino persuadir amorosamente. Con respeto, prudencia y teniendo en cuenta que esa persona tiene más años y más experiencia que tú en muchas cosas de la vida.

Ahora es triste ver a ancianos desamparados, sin cuidar, sin respetar, en el mejor de los casos metidos en un asilo (mi respeto y reconocimiento a los/as trabajadores/as de estos centros que los atienden como personas) o siendo ridiculizados por personas que no se dan cuenta de que en unos años estarán en su misma situación….

Cuando esto no se hace así, la sentencia de Dios es muy clara: muerte, porque eso altera el orden y las cosas que Dios ha marcado como buenas para el ser humano. Déjame preguntarte: ¿jamás has hablado mal de ningún mayor o adulto? ¿Nunca has contestado de malas maneras a algún superior, padres o profesor? personalmente he de decir que unas cuantas bastantes veces…. Y hemos visto que la sentencia es clara: MUERTE. Pero, ¿sabes que? Jesús murió por estas cosas que para Dios son muy importantes. Jesús vino para solucionar el problema que lo que nosotros hacemos, decimos o pensamos nos impedía poder tener un encuentro con Dios favorable. Ahora, a través de Él, podemos acercarnos a Dios sin miedo pero con respeto y siendo enseñados por Él para tratar a las personas que nos rodean como Él quiere que las tratemos.

En el próximo artículo, trataré la otra parte: de los ancianos/adultos a los jóvenes. Dios te bendiga.

Publicado por

rubenfdezvquez

Padre de familia, conductor de tráiler y predicador de la Palabra de Dios. Alguien normal y corriente

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