
Seguimos adelante con el tema de las relaciones rotas. En esta ocasión vamos a tocar un aspecto que trata la Biblia que muchas veces no nos paramos a pensar que es el aspecto de:
El ofensor, quien ofende
Texto base: Mateo 5:21-26. Para que sea más fácil para ti me he tomado la libertad de transcribírtelo:
»Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.»
Jesús en este momento es alguien que no mira bien su estrategia (lo digo con sarcasmo) porque tal vez cualquiera de nosotros hubiera empezado hablando de los que son ofendidos pero en este preciso momento en el que se le había acercado mucha gente y estaban en un monte donde comienza a hablar y a pronunciar el llamado «Sermón de la Montaña» o «Sermón del Monte» que, permitidme destacar, es de los pocos grandes discursos que tenemos del Maestro. ¡Increíble! Una persona tan trascendental en la Historia de la humanidad y tan pocos discursos largos nos han quedado… Da qué pensar, ¿no crees? Y justo habla del ofensor…
Además, comienza hablando de un momento muy sagrado o espiritual para el pueblo judío que era la presentación de las ofrendas o sacrificios. Sin entrar en todos los tipos de sacrificios que estaban estipulados en la ley de Moisés dada por Dios en el Monte Sinaí, no obstante, déjame decirte que todo estaba reglado y hasta se habla de las «ofrendas voluntarias», es decir, que aquella persona devota que quería ofrendar de todo corazón a Dios y mostrar gratitud fuera de las fiestas o momentos reglados, podía. Parece que os oigo preguntar: «¿Está hablando de esta ofrenda voluntaria?» Honestamente, Jesús no se molesta en darnos el detalle de esto. Lo que es destacable es que se trata de un momento de máxima conexión espiritual. Y justo en ese instante «te acuerdas». En la traducción se pierde un detalle significativo, literalmente dice «seas recordado»… Esto es muy importante, si vamos a hacer algo para Dios, si estamos teniendo un momento espiritual es justamente ahí que Dios puede hablarnos a nuestra mente. Y nos habla de una manera muy práctica. Curiosamente se nos viene a la mente que alguien tiene algo contra nosotros. Ese «algo» puede ser palpable, recordable y, sobre todo, de lo que somos conscientes o acabamos de serlo en este preciso instante. ¿Qué hacemos?
He oído muchas veces a muchos hermanos queridos, al observar alguna conducta o detalle que no está del todo bien decir: «Bueno, yo si algo hago mal le pido perdón a Dios y ya está. Él me perdona..» Pues mira, aquí dice Jesús que esto NO es así. Justamente está poniendo de relieve el momento más espiritual de su tiempo: la ofrenda. Si estamos en este instante, Jesús nos dice cómo hacer:
1. «Deja allí tu ofrenda» – Esto es hacer un STOP repentino y radical. No se trata de pensar «después de hacer esto lo haré», ¡no, no, no! ¡Déjalo! ¡Párate! ¡Deja lo que vas a hacer por muy espiritual e «importante» que sea.
2. «camina y vete a reconciliarte» – Esto es como si te detuvieses repentinamente de hacer algo y dieses media vuelta. Observemos el detalle de la palabra «primero». El orden que pone el Maestro es imperativo. Da media vuelta y reconcíliate con tu hermano. Literalmente dice «sé reconciliado». Está claro que tiene que haber una respuesta de la otra persona y la idea es no descansar hasta conseguirla (ojo, no se trata de forzarla). Aquí podemos señalar varias cosas que no conducen a una reconciliación (que es el objetivo):
- NO se trata de una negociación. Muchas veces podemos actuar en plan de alcanzar acuerdos y no se trata de eso. Es curioso que muchas personas que hablan y estudian la comunicación, curiosamente nunca tocan esta situación. Esta situación es una reconciliación, no una «reunión de negocios» para limar asperezas u obtener algún tipo de beneficio. Si vas en este plan, fracaso garantizado.
- NO se trata de un ajuste de cuentas. ¿Cuántas veces hemos se ha dado la situación de «He venido a pedirte perdón por esto, pero tú….» Puedes completar la frase si quieres. Si actuamos así, fracaso garantizado.
«Hombre», me diréis, «pero así voy a quedar como un débil o como un pusilánime o como demasiado sensible…» Voy a ser muy honesto a estas alturas del artículo: Decir o pensar esto se define con una palabra: ORGULLO. Si uno en un acto espiritual le es traído a la mente algo que ha hecho o dicho mal de forma consciente a otro y tu mayor temor es rebajarte o no quedar como la parte «débil», habla de cuán poco quieres de verdad ser reconciliado con la otra persona. En definitiva, habla de tu orgullo. Sobrarían más palabras, pero es que el Maestro no se detiene aquí…
Jesús insta: «ponte de acuerdo con tu adversario pronto«. Aquí es muy intuitiva la traducción literal que dice «rápidamente». Sin demoras, de una manera diligente y sin dejar pasar tiempo. Ese es el significado. Muchas veces pensamos que el tiempo lo cura todo, pero NO es cierto. Es totalmente al contrario porque dejar pasar el tiempo solo hará el proceso más difícil, más tedioso y con unas consecuencias que, tal vez, tengan una implicación más amplia en profundidad y en afectados. Es muuy serio lo que dice Jesús aquí.
Déjame resaltar que cuando dice «ponte de acuerdo», la expresión que usa literalmente dice «estés siendo de mente buena». ¡Ejem! Muy relacionado con una entrada anterior sobre cómo Dios nos instruye a conducir nuestra mente. (¿No la has visto? Pincha aquí anda😊)
El significado de lo que dice Jesús sobre entregar al alguacil y el alguacil al juez… Puede estar hablando de algo que sea punible delante de la ley humana y que pueda tener consecuencias legales. Es posible, aunque no necesariamente. ¿Por qué digo esto? Por la frase del último versículo porque es muy similar a lo que estuvimos viendo en esta serie en el capítulo anterior: Dios mismo interviene en estas cosas no resueltas. Déjame preguntarte: ¿sabes el baremo que tiene Dios para «pagar hasta el último cuadrante»? Me llama la atención que en las dos ocasiones Dios no da el baremo o la «tabla de castigos» o «listado de consecuencias». Simplemente muestra que no se sale de ahí sin pagar lo que se debe si no se arregla la situación. Y esto ¡es para tomárselo en serio! Este es el punto de énfasis del Maestro.
Sí, me lo he dejado para el final… Cuando todo esto esté puesto en orden, Jesús dice «ven y presenta tu ofrenda». Una vez solucionado todo, vuelve a eso que ibas a hacer espiritual… Cada cosa tiene su orden. ¡Te aseguro que lo podrás realizar completamente distint@!
¡Dios te ilumine!
