
En el pasado día 18, viernes, recibía una noticia de esas que te deja mal cuerpo. Nuestro compañero en la empresa que trabajo desde hace unos meses, Transportes Van Overveld, había fallecido en su camión durante la noche durmiendo… Cuando recibí la noticia fue un jarro de agua fría. Cuando haces transporte internacional a veces coincides con algunos compañeros y con otros no. Se da la circunstancia que había coincidido varias veces con él en nuestra base de Holanda y también haciendo alguna carga.
El compañero Domènec era un tío peculiar, es cierto. Otros compañeros que llevan más tiempo podrían comentar y compartir muchas más cosas que quien está escribiendo estas líneas… No obstante esto es un pequeño homenaje a un compañero caído en este oficio que muchas personas no se hacen una idea de las cosas que nos ocurren, las que nos pueden llegar a pasar y las muchas cosas que se pasan por la mente y que nos afectan en nuestra rutina diaria en el trabajo.
El compañero Domènec siempre me trató bien desde que le conocí. Me explicaba cosas sobre cómo hacer, a quién pedir cosas según las personas de la empresa, o hablar de nuestro oficio donde él aportaba su veteranía y visión particular. Y una de las cosas que, a pesar de la veteranía, es que nunca hablaba con esa prepotencia de sabelotodo. Al menos conmigo nunca lo hizo. A él le debo que, al comentarle que el colchón que llevaba en el camión no estaba muy bien, me dijo: «Ah, no. Eso forma parte de tu descanso y de poder realizar tu trabajo en condiciones. Ven conmigo…» Y me llevó a junto de Richard (uno de los jefes de taller y mantenimiento) y me ayudó con su inglés solicitando un colchón para mí. Inmediatamente recibí un colchón nuevo. Quiero aclarar que la pega no era de la empresa en eso, lo tenía que haber pedido, pero lo cierto es que él me ayudó en eso. En esos detalles se ve a un compañero.
No voy a decir muchas más cosas porque resultaría muy largo, pero cada uno de nuestros compañeros podríamos compartir acerca de el compañero Domènec y su forma de convertirse en alguien entrañable a su manera…
Una parte de un viaje conjunto que tuvieron que realizar Ana, una compañera, y el compañero Domènec. Cuando se lo enseñó le dijo Ana: «Te he visto como tú no te has visto nunca…» Recuerdos entrañables…
Compartido con permiso
Es inevitable que os comparta lo que pensé cuando recibí la noticia. Los que me conocen un poco saben que mi mente es un hervidero de ideas y tengo que ejercitarme en no soltar todo el chorro para no ser pesado….
Hay un texto en la Biblia que muchas veces viene a mi mente cuando recibo noticias como esta. Os lo transcribo: «Mejor es ir a una casa en duelo que a una casa en fiesta; porque aquello es el fin de todos los humanos, y al que vive le hará reflexionar» (Libro de Eclesiastés 7:1) Hubo otro escritor bíblico, Moisés, que escribió un salmo de forma poética expresando la fragilidad de nuestra existencia: «Se acaban nuestros años como un suspiro…. Porque pronto pasan y volamos..» (Salmo 90: 9 y10, te invito a leerlo entero) Esta es una de las cosas que nos podemos poner a pensar cuando recibimos una noticia como esta. No somos nada. En un momento podemos estar vivos y en un momento podemos partir de esta vida. Y la cuestión es que nunca sabemos cuando será nuestro último momento en este suelo….
Moisés, el autor del salmo, realiza una petición a Dios: «Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que entre la sabiduría en nuestro corazón» (v.12) Probablemente se refiere a contar, no como el que va tachando los días en el calendario, sino como el que tiene algo que decir de la experiencia que ha ido acumulando en el camino. Precisamente como os comentaba acerca de nuestra profesión con el compañero Domènec. Y, paradójicamente, es algo que entre los seres humanos hoy en día brilla muchas veces por su ausencia…
Está escrito también que «El principio de la sabiduría es el temor (respeto y aprecio) de Dios» y «Dios da la sabiduría y de su boca nacen el conocimiento y la inteligencia» (Proverbios 1:7 y 2:6) Esto precisamente es algo que no es tenido en cuenta hoy en día por muchas personas. Si queremos tener algo verdaderamente útil para contar en nuestro paso aquí en la Tierra es tener una relación con el Creador de todo. Es a la medida que le conocemos que adquirimos sabiduría, buen hacer y también paz, sanidad mental, confianza pase lo que pase incluida la muerte. Porque esta es la gran contradicción a la que se tiene que enfrentar el ser humano que ha sido diseñado para vivir y, sin embargo, tiene que enfrentarse a eso que es tan oscuro, desagradable y que es inevitable. Hasta nos lo recuerdan nuestras manos como si tuviésemos dos M marcadas en las líneas de nuestras palmas… Sin embargo es posible besar la Vida Abundante…. (Te invito a leer Juan 10:10)
El compañero Domènec ha dejado un recuerdo imborrable en todos los que hemos tenido la fortuna y la oportunidad de conocerle al tratar con él. Desde aquí doy las gracias por todos esos momentos y es mi deseo que esta circunstancia nos hagan pensar a todos de una manera que llegue a transformar nuestras vidas por completo.
¡Gracias!
