Este tema es muy amplio y además, creo que se han cometido abusos, otras veces se ha malinterpretado o usado a conveniencia dependiendo de las circunstancias. No obstante, creo que es necesario hacer una pausa y considerar de manera relajada, consciente y reflexiva sobre esto porque es tremendamente importante para todos. ¡¡Sí!! He dicho todos… Así que si te interesa puedes seguir leyendo.

📜 El llamado de Dios a las personas: 3 tipos distintos, pero relacionados

A lo largo de toda la Escritura, encontramos que Dios llama. No se trata solo de una invitación, sino de una voz que penetra el alma y busca una respuesta. El llamado divino tiene diversas formas, pero tres de ellas destacan con claridad. Nacen del amor del Padre y se complementan en el propósito eterno de redención.

I. El llamado de Dios a creer y acercarse a Él

El primer llamado de Dios es universal. Va dirigido a todos los seres humanos sin distinción. En un sentido amplio podríamos decir que comenzó con la creación de nuestros primeros padres Adán y Eva. Sí, puedes pensar que es una historia, una leyenda o un cuento. Lo cierto es que hay un consenso de la gran mayoría de científicos que coinciden que todo tuvo un principio basado en una causalidad y una singularidad…. Pero ese es otro tema para otro momento si quieres. Lo cierto es que aún desde el inicio era Dios mismo el que buscaba al ser humano a determinados momentos del día para estar con él.

Ese llamado es la invitación a reconciliarse con el Creador por medio de la fe en Jesucristo en esta era. Pero antes de la llegada del Mesías a este mundo podemos ver que es una constante a lo largo de las Escrituras. ¿Quieres dar un pequeño recorrido conmigo?

  1. Ya inmediatamente cuando el ser humano había quebrantado la instrucción que el Creador le había dado, sorprendentemente no aparece en escena en plan ajuste de cuentas, sino con la pregunta «¿Dónde estás tú?» (Génesis 3:9). Y en ese confrontamiento con lo que había pasado, hizo la promesa de que Alguien vendría para solucionar el desaguisado que hizo el pecado.
  2. Isaías 45:22 “Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más.” Ya en este tiempo estaba este mensaje que podía sorprender a sus contemporáneos. Esto nos ayuda a ver que el llamado de Dios a todo el mundo era algo que forma parte del plan divino.​
  3. Isaías 55:1 “A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed.” Todo este capítulo es una invitación en forma de alegoría​ para acercarse y tener la oportunidad de una vida nueva.
  4. Ezequiel 18:30–32 “Convertíos, y apartaos de todas vuestras transgresiones… Echad de vosotros todas vuestras transgresiones… y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo… Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis.” Esto está dirigido concretamente al pueblo de Israel, un pueblo que ​conocía la Ley de Dios, que había visto sus maravillas y, sorprendentemente Dios se dirige en estos términos. ¿Sería aplicable a muchas de las personas que se dicen cristianas hoy en día y que tal vez no lo sean? A mi entender, mi respuesta es afirmativa a esta aplicación.
  5. Mateo 11:28 “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” Estas palabras las pronunció el mismo Jesús mostrando su corazón compasivo y el llamado que hacía a las cuaquiera que quería escuchar.
  6. Lucas 5:32 “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.” Estas palabras del Maestro de nuevo muestran que los que tienen un concepto propio de justicia, no son llamados… no porque Jesús no quiera, sino porque su alto concepto de sí mismos les impide escuchar.​
  7. Lucas 14:16–17, 23 “Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos… y envió a su siervo… a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado… Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.” Este pasaje es impresionante y, como parábola que es, todos los detalles que salen no son aplicables e interpretables. Normalmente se extrae una enseñanza. Aquí la enseñanza es que Dios quiere que las personas respondan y envía a sus siervos con insistencia. «Que entren».​
  8. Juan 3:16–17 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.” Uno de los textos más cautivadores, profundos y ​entrañables. En esa palabra «mundo» estamos tú y yo.
  9. Juan 7:37 “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.”​ Otro llamado a quien escuche. Cualquiera puede venir. Cualquiera puede acercarse.
  10. Apocalipsis 3:20 “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” Este es un llamado que, aunque se ha usado este texto aislado​ para llamar a las personas y hablar de este deseo profundo que Dios tiene de esa relación de comunión estrecha. No obstante, si nos fijamos un poco, vemos que está dentro de una carta a una iglesia local en Asia… ¿Sorprende? Es muy fácil sustituir la relación por la liturgia. Le ocurrió al pueblo de Israel. Le ocurrió a esta (y otras) iglesia. Nos puede ocurrir a nosotros si sabemos muchas cosas acerca de Dios, pero no conocemos personalmente a Dios
  11. Apocalipsis 22:17 “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.”​ Esto escrito en un libro lleno de palabras de juicio e intervención divina. ¿No te habla del corazón de Dios?
  12. Hechos 2:38–39 “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados… Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.” En el primer discurso después de Pentecostés​, el apóstol Pedro hace esta alusión tan novedosa para su tiempo. «Los que están cerca» es una alusión al pueblo judío porque ellos fueron los receptores de la Revelación divina tanto en su transmisión como en buena parte de los tratos de Dios con el ser humano. «Los que están lejos» somos todos los demás que no procedemos de esa línea. Dios abre las puertas de una forma que trastoca el entendimiento de unos y otros.
  13. Hechos 17:30–31 “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.” Este extracto de una exposición del apóstol Pablo​ en una ciudad como Atenas que nos muestra que la ÚNICA opción válida dada por Dios es creer y volverse a Dios. No hay otra, Todas las demás «opciones» pueden sonar muy bien, pero según lo que Dios dice, no sirven.
  14. Romanos 10:12–13 “Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” Aquí nos muestra que Dios ha establecido que todos hemos de acceder a través de una única persona: Jesús ​
  15. 1 Corintios 1:9 “Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.”​ Al igual que estas personas en la iglesia en Corinto, el gran deseo de Dios es justo ese: comunión con Él.
  16. 1 Timoteo 2:3–4 “Esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.” Nada más que añadir…​

Responder al llamado de salvación implica arrepentirse (volverse a Dios), creer en Jesús (con todas sus implicaciones) y rendir la vida al Señor. Quien responde, recibe una nueva identidad: hijo de Dios, justificado por la fe y partícipe de la vida eterna (Juan 1:12; Romanos 8:30; 2 Corintios 5:17).

En este primer llamado, Dios no busca servidores, sino hijos. Antes de enviarnos a hacer algo, nos invita a ser algo: suyos. Este es el gran mensaje del llamado de Dios que te traigo en este día y en este momento y créeme cuando te digo que no puedes quedar indiferente ante esto. Así que te hago una pregunta obligatoria:

¿Cómo vas a responder?

Continuará….