
Sí, hoy te deseamos muchas felicidades de todo corazón. Y eso lo hacemos toda la familia al completo: Israel, David, Samuel, Dan y el que escribe. Te queremos mucho aunque muchas veces no sepamos manifestártelo de una forma como la que desearías en el momento…
Cariño, sé que este año ha sido especialmente duro para ti. Tal vez muchas cosas no estén como quisiéramos que estén, otras que da la sensación de que las rodea un mar de incertidumbre… Y he de decir que no te estoy ayudando últimamente… Lo siento, este año….
Que no, que ya está bien. No voy a poner excusas ni nada que se le parezca. El propósito de hoy es hacerte sonreír y que recuperes esa risa contagiosa que es símbolo de alegría, de paz y de buen rollo. En definitiva, de hogar. Tú eres nuestra estrella que nos sirve para mantener el rumbo y te vamos a cuidar, proteger, mimar y hacerte feliz. En casa o debajo de un puente. Así empezamos y así seguiremos.
¡Te quiero!

