Aquí el talento artístico de mi sobrina…

Esto es un tributo al talento de mi sobrina que me ha ayudado con la portada de esta libreta que seguramente será para lo que pone ahí… Aquí tenéis un ejemplo de lo que he hecho:

«Hay veces que la nostalgia invade. Hoy es uno de estos días cuando, cansado ya, intento tener el momento de silencio que poner en orden mis pensamientos y el alma. Ahora mismo es un poco imposible….

Vivimos rodeados de tanta ebullición a nuestro alrededor, con tantos sonidos que luchan por captar nuestra atención que todo eso se vuelve una jauría de voces, sonidos, música, ruido… Da la sensación de que todo eso sea parte de un plan maquiavélico para no dejarte pensar. ¿Será posible? Lo cierto es que echo en falta esos momentos de silencio, como mucho el escuchar la naturaleza, los sonidos de los animales salvajes, el viento suave, el olor de un buen café, una libreta que huela a papel nuevo y varios bolígrafos con los que recordar cómo hacer caligrafía en un mundo dominado por lo digital.

De esas cosas que he dicho antes, la que más respeto impone es esa libreta que está en blanco, esperando ser rellena de ríos de tinta… Sin embargo, es justo esa pulcritud la que impone ese respeto solemne… Creo que todo escritor que se precie habrá sentido esto. Esa solemnidad que te invade ante un lienzo blanco que parece advertir: <Sólo si tienes algo importante que poner>. Jeje…. También es cierto que, una vez que empiezas a escribir esa libreta se vuelve tu cómplice, tu confidente, tu centro de ensayos, tu terapeuta y tu entrenador personal. ¡Todo a la vez!

En la era que estamos viviendo, donde impera la sensación de que quien no usa lo digital es un arcaico retrógado, muchos no llegarán a saber lo sano que es la libreta, el bolígrafo y los pensamientos. Tres cosas que, tomadas con sabiduría y usadas con precisión, han dado lugar a obras maestras, inventos geniales, mentes brillantes en fórmulas matemáticas o químicas y composiciones atemporales… Con este sencillo proceso haces un ejercicio que te ayuda a ordenar los pensamientos, te mejora la expresión (tanto escrita como oral) y estimula la creatividad y la inventiva.

¿Quieres aprender a hablar bien? Escribe. ¿Quieres mejorar tu capacidad creativa? Empieza a escribir. ¿Quieres recordar con más facilidad? ¡Escribe!

Conste que no menosprecio el mundo digital. Al contrario, lo considero una buena herramienta siempre que no pase de ahí: de ser una herramienta. Porque ambos mundos deben coexistir para llevarse bien, para mejorar, para estimular y para compartir cosas que llenan el alma, profundizan el pensamiento y hacen bien a los demás.»

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Aquí la prueba del boceto

¡Gracias por esa portada, Sara!

Y tú, ¿te gusta escribir a mano?

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