Sí, esto mismo pienso en este momento que me encuentro en la base en Holanda esperando que me pongan a mi Merche en acción de nuevo…

¿Te sientes o te has sentido así?

Sí, los cambios son inevitables. Hay cambios que no nos gustan como las enfermedades (muchas de ellas evitables), como los accidentes o circunstancias que escapan a nuestro control. Todas estas cosas nos pueden producir un efecto de ansiedad, preocupación e inquietud que generalmente repercuten en los que tenemos más cerca.😔

Otros cambios los tenemos como algo deseable y que nos gustaría que ocurriesen. Seguramente estarás pensando en cambiar de piso o casa, cambio de coche, o incluso en un cambio de residencia o en un viaje por largo tiempo deseado, o un ascenso, un cambio de trabajo… En muchas de estas cosas está implícita nuestra implicación para poder conseguirlo (déjame decírtelo…😅)

La cuestión NO son los cambios sino cómo afrontamos esos cambios. Y, déjame que te explique que justamente a día de hoy no es un día precisamente fácil para mí y para mi familia. A grosso modo te diré que mi familia lleva tiempo soportando humedades que se han convertido en cascadas diarias por un problema que viene del vecino de arriba cosa que les hace pasar frío y a veces da mucha saturación a todos. Afortunadamente ya todo está en marcha con los seguros, pero ya sabes cómo van las cosas de palacio…

También otra de las cosas es que estoy dándole vueltas al tema del trabajo en varios frentes…. Y no puedo decir más ahora porque no hay nada. Amo mi profesión, pero también tengo mis momentos en los que la saturación juega con mi mente y no siempre es fácil estar al 100% cuando estás lejos de casa… Y digo esto no para dar pena, sino para que puedas entender un poco lo que nos ocurre.

Cuando estas cosas ocurren, suele aparecer la ansiedad, el stress y todo lo relacionado con nuestro sistema nervioso que nos afecta a muchas otras áreas de la vida. Sí, los cristianos también tenemos momentos de batalla mental y de aprender a lidiar con las circunstancias, con los cambios muchas veces inesperados que nos va trayendo nuestra existencia y el contexto en el que nos desenvolvemos. No obtante, como siempre estamos aprendiendo,hemos de distinguir:

  • Lo que no podemos controlar y no se puede preveer. Esas cosas pueden ser accidentes, desastres naturales o circunstancias que escapan a nuestro control que son totalmente imprevisibles y fortuitas. Asumir que esto existe es algo que nos puede ayudar a relativizar y no preocuparnos.
  • Lo que no podemos controlar, pero sí que se puede preveer. En todas las empresas hay algo que se llama previsión de riesgo. Ahí se utiliza mucho la estadística y otra serie de ciencias como unas herramientas que pueden ayudar a enfocar mejor para afrontarlo de una manera eficiente y que nos permita no sólo pasar por ello, sino alcanzar un nivel superior. En mecánica eso significa un buen mantenimiento periódico del vehículo. En nuestro cuerpo significa estudiar un poco nuestra actividad, nuestra salud y tomar medidas que ayuden a preveer como pueden ser el ejercicio, la comida, el descanso y la actividad mental.
  • Lo que sí podemos controlar y por lo que hemos de trabajar para conseguir objetivos y resultados. ¿Quieres un nuevo trabajo? Envía currículums, fórmate y pica puertas. ¿Quieres cambiar de vivienda? Busca métodos para conseguirlo aunque eso implique sacrificios. Todo eso es cambiable porque está en nuestra mano por medio de esfuerzo, trabajo y constancia.
  • Los cambios que se imponen en cada generación. Eso es una de las cosas que más cuesta darse cuenta de que llegan o acaban llegando. Si se asumen y se introducen de manera natural, la transición será fácil. Si no se asume o se hace tarde, los cambios van a llegar sí o sí porque no se vive para siempre ni las cosas permanecen inalterables, aunque la transición puede llegar a ser mucho más dolorosa….

Todo esto pasa por mi mente en este momento, así que si esperabas encontrar una fórmula magistral que te catapultara al éxito, lo siento. No soy un gurú vendehumos. De eso ya abunda mucho por la red…🤷🏻‍♂️

Lo que sí puedo compartir contigo es que hay ALguien que sí puede comprenderte mucho mejor que este que está escribiendo ahora y que dijo lo siguiente: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar» Jesús de Nazaret (Mateo 11:28). Nadie más puede decir estas palabras y hacer que esto sea posible. ¿Lo has experimentado?

«Echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros». Resulta curioso que esto lo escribiera el apóstol Pedro, el más impulsivo de los primeros discípulos. (1ª Pedro 5:7)

Saber que Dios nos quiere cuidar, que lo hace y poderlo experimentar es algo increíble.

¿Quieres compartir algo de esta experiencia? Cuéntala en los comentarios👇🏻👇🏻👇🏻

¡Dios te bendiga!